El cáncer de mama y las vacunas

El cáncer de mama y las vacunas

Existe la falsa creencia de que las vacunas son dañinas si estás recibiendo tratamiento para el cáncer de mama. En realidad, recibir ciertas vacunas es seguro y beneficioso durante el tratamiento contra el cáncer de mama.
 

Es común encontrar la falsa creencia de que las vacunas son dañinas si estás recibiendo tratamiento para el cáncer de mama. En realidad, recibir ciertas vacunas es seguro y beneficioso durante el tratamiento contra el cáncer de mama.

Es importante recordar que puedes recibir sin riesgos las vacunas contra la gripe y la neumonía (si las necesitas) y la vacuna contra la COVID-19 mientras estés en tratamiento contra el cáncer de mama. Estas vacunas pueden protegerte contra las infecciones, lo que es especialmente importante si tu sistema inmunitario se encuentra debilitado a causa de los tratamientos como la quimioterapia. Estas vacunas son seguras porque están hechas a partir de microorganismos “muertos” o proteínas extraídas de microorganismos que, si bien no pueden hacerte daño, pueden programar tu sistema inmunitario para responder a cualquier amenaza de virus o bacterias vivos.

Otras vacunas seguras que puedes recibir durante el tratamiento son la Tdap, una vacuna de refuerzo que te protege contra el tétanos, la difteria y la tos ferina (también llamada tos convulsiva) y Shingrix, una vacuna aprobada para la prevención de la culebrilla en personas con el sistema inmunitario debilitado.

Tú y tu médico pueden analizar tus antecedentes de inmunizaciones y el plan de tratamiento contra el cáncer de mama para decidir si necesitas aplicarte alguna vacuna durante dicho tratamiento.

Es importante tener presente que no todas las vacunas se elaboran con microorganismos inactivados. Algunas vacunas se elaboran con microorganismos vivos y, en general, no se recomiendan para las personas que se realizan tratamientos contra el cáncer, que deprimen el sistema inmunitario. Flu-mist, por ejemplo, es la versión en espray nasal de la vacuna contra la gripe y está hecha a partir de una versión debilitada del virus de la influenza vivo. Por lo general, no hay problemas con estar cerca de quienes recibieron esta vacuna, pero debes aplicarte la vacuna regular contra la gripe durante el tratamiento del cáncer.

Otras vacunas vivas que no están recomendadas son:

  • polio y varicela

  • sarampión, paperas, rubéola

  • varicela

  • Zostavax (una vacuna viva contra la culebrilla)

La mayoría de las personas ya han recibido las primeras tres vacunas antes de llegar a la adultez, o han tenido varicela de pequeños. Sin embargo, la vacuna contra la culebrilla se recomienda para personas de más de 50 años que han tenido varicela. Si la necesitas, es recomendable que no recibas esta vacuna hasta después de terminar el tratamiento y haberle dado tiempo al sistema inmunitario para recuperarse. La otra opción es recibir la vacuna contra la culebrilla que no se elabora a partir del virus vivo (llamada “Shingrix”).

Habla con tu médico sobre si es seguro o no estar cerca de otras personas que hayan recibido vacunas hechas a partir de microorganismos vivos.

Lee más sobre la vacuna contra la gripe y la vacuna antineumocócica:

Lee Información sobre las vacunas contra la COVID-19 para personas diagnosticadas con cáncer de mama.

— Se actualizó por última vez el 27 de julio de 2022 13:54