Cirugía adicional y otros tratamientos después del diagnóstico de linfedema

¿Qué ocurre si te diagnosticaron linfedema y necesitas o deseas hacerte una cirugía en esa misma zona en el futuro? Algunos ejemplos son las cirugías relacionadas con el cáncer de mama, como la reconstrucción mamaria (si no te hiciste una reconstrucción inmediata), la cirugía para tratar una recurrencia, o procedimientos no relacionados como la cirugía en el hombro, el brazo, la mano o cualquier parte de la zona del tórax. Incluso si la cirugía se hace en el otro lado del cuerpo, es natural tener la preocupación de que podrías tener problemas con el linfedema en esa zona también, dados tus antecedentes.

Asegúrate de que el cirujano u otro médico que te trate conozca tus antecedentes de linfedema. Pregunta si se puede hacer algo para evitar o minimizar el daño al sistema linfático. Además, trabaja con el terapeuta para el linfedema antes del tratamiento para saber qué recomienda. Si no ejercitaste el brazo o la parte superior del cuerpo con regularidad, puede ser útil volver a ejercitar antes de la cirugía. Además, es probable que el terapeuta tenga recomendaciones para después del procedimiento, como hacerte drenaje linfático manual, colocar vendajes en el brazo u otra zona, o usar compresión, todo con el objetivo de evitar que la linfa y el líquido adicionales se vuelvan a acumular en la zona. Considera visitar al terapeuta con frecuencia durante los meses posteriores al procedimiento para poder detectar cualquier problema a tiempo.

Todavía no se sabe con certeza si la reconstrucción mamaria aumenta el riesgo de linfedema o de exacerbaciones del linfedema. En estudios recientes, no se demostró una conexión entre la reconstrucción mamaria y el riesgo de linfedema. Algunos médicos descubrieron que las pacientes que se someten a una reconstrucción no corren mayor riesgo de tener linfedema que las que no lo hacen.

Tampoco sabemos si una reconstrucción podría empeorar el linfedema de las mujeres que ya lo tienen. La preocupación es que la cirugía en la zona del tórax puede causar una inflamación que enviaría más líquido al área. En teoría, esto podría aumentar el riesgo de exacerbaciones. Sin embargo, también hubo algunos informes de pacientes con linfedema que se hicieron una reconstrucción diferida (es decir, una reconstrucción que se hace más adelante, una vez que se completó el tratamiento) y tuvieron una mejoría en el tamaño de la extremidad. De momento, la cantidad de pacientes que informan esto es muy pequeña. La teoría es que la reconstrucción quizá libere tejido cicatricial de la cirugía anterior, lo que luego permitiría que el líquido circule con mayor facilidad.

Si tienes linfedema y estás planeando someterte a una reconstrucción, consulta al terapeuta para el linfedema. El terapeuta puede controlarte durante el proceso de reconstrucción y ajustar tu plan de tratamiento según sea necesario.


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