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Alteraciones en las uñas

Durante el tratamiento contra el cáncer de mama quizás cambien el color o espesor de las uñas de las manos o los pies, o bien cambios alrededor del lecho ungueal.
 

Durante el tratamiento del cáncer de mama quizás notes algunos cambios en el color o espesor de las uñas de las manos o los pies, o bien cambios alrededor del lecho ungueal.

  • Es posible que las uñas luzcan amoratadas; pueden tornarse negras, marrones, azules o verdes. En las personas de piel más oscura se nota un mayor cambio de color.

  • Es posible que aparezcan marcas en las uñas, como líneas horizontales o verticales, o pequeñas hendiduras. Estas marcas reflejan el momento de recibir quimioterapia. Quizás tengas varias líneas o hendiduras que marcan los diferentes ciclos de quimioterapia. Estas marcas no son permanentes y desaparecerán a medida que crece la uña.

  • Las uñas pueden tornarse delgadas o quebradizas. Probablemente no crezcan como solían hacerlo y tiendan a quebrarse con mayor facilidad.

  • La uña puede levantarse por completo del lecho ungueal o caerse, en algunos casos. Si la uña no se encuentra firmemente adherida al lecho ungueal, esto puede dar lugar al ingreso de bacterias y ocasionar infecciones.

  • El lecho ungueal puede resecarse y deteriorar las cutículas.

  • Es posible que tengas uñas encarnadas en los dedos de las manos o de los pies.

Los siguientes tratamientos del cáncer de mama pueden producir alteraciones en las uñas:

 

Manejo de las alteraciones en las uñas

Si estás experimentando alteraciones en las uñas, el riesgo de infección podría aumentar. Una infección en las uñas puede ser grave si tu sistema inmunitario está afectado por la quimioterapia. Si tienes linfedema, una infección en las uñas puede empeorarlo. Las siguientes recomendaciones pueden disimular cualquier marca en las uñas y mantenerlas protegidas de infecciones.

  • Mantén las uñas recortadas y limpias para reducir el riesgo de infección.

  • Usa guantes al hacer tareas de jardinería o limpieza del hogar, a fin de evitar infecciones.

  • Píntate las uñas para fortalecerlas u ocultar marcas. Asegúrate de usar un esmalte de uñas que ya hayas utilizado para disminuir el riesgo de sufrir reacciones alérgicas.

  • Quita el esmalte de uñas con un quitaesmalte que no tenga acetona, ya que puede causar menos sequedad que uno a base de acetona.

  • No te muerdas las uñas ni tires de ellas. Este hábito puede ponerte en riesgo de tener infección. Compra unos guantes livianos de algodón para usar en tu casa, que te ayuden a abandonar este hábito.

  • No te toques las cutículas si tienes piel seca alrededor del lecho ungueal o cutículas deterioradas.

  • Usa un removedor de cutículas en crema o gel para mantenerlas arregladas. Puedes retraer tus cutículas suavemente usando un palito de madera especial para ello.

  • Masajea la zona de la uña con crema para cutículas, a fin de prevenir resecamiento, roturas y desprendimientos.

  • Limita el tiempo que tengas las manos en agua. La exposición excesiva al agua puede ocasionar hongos en el lecho ungueal.

  • Evita los servicios de manicura profesionales. Si tienes que arreglarte las uñas en un salón de belleza, lleva tus propios instrumentos esterilizados.

  • No uses uñas artificiales. Las uñas artificiales adhesivas tienen productos químicos que pueden ocasionar reacciones alérgicas, como inflamación o hinchazón. Las uñas postizas pueden atrapar bacterias y causar infección.

  • Si se te encarna una uña de las manos o de los pies, intenta sumergirla en agua tibia y aplicar crema antibiótica en la zona. Si la zona todavía te duele o hay pus o enrojecimiento que parece propagarse, llama de inmediato a tu médico.

  • Informa a tu médico si notas cualquier indicio de inflamación o infección. Si sientes dolor o algún líquido drena de tu uña, llama a tu médico de inmediato.

— Se actualizó por última vez el 29 de junio de 2022 15:06