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Fiebre

La fiebre no es una enfermedad, sino una señal de que el cuerpo está combatiendo algo; por lo general, una infección.
 

Si tienes fiebre, tu temperatura corporal es mayor que la normal, que es de alrededor de 98,6 grados Fahrenheit (37 ºC). La fiebre no es una enfermedad, sino una señal de que el cuerpo está combatiendo algo; por lo general, una infección.

Cuando tienes fiebre, quizá te sientas acalorada, cansada o fría. Otros síntomas posibles:

  • dolor de cabeza

  • dolores corporales

  • sarpullidos

  • sudoración

  • escalofríos

  • tos o dificultad para respirar

  • dolor abdominal

  • ardor o dolor al orinar

  • dolor de garganta

  • deshidratación

  • pérdida del apetito

  • debilidad

La fiebre es incómoda, pero por lo general no es peligrosa, a menos que llegue a 103 ºF (39,5 ºC) o más. Esto puede indicar una infección grave.

Algunos medicamentos contra el cáncer de mama pueden causar fiebre:

Muchos medicamentos, como el ibuprofeno y la morfina, también pueden causar fiebre.

Si recibes quimioterapia, tienes más tendencia a contraer infecciones, porque tu nivel de glóbulos blancos está por debajo del normal. Los glóbulos blancos son las células que ayudan a combatir infecciones. Se ha demostrado que Herceptin disminuye el recuento de glóbulos blancos, aún más en algunas mujeres tratadas con Herceptin y quimioterapia a la vez.

 

Manejo de la fiebre

Si tienes fiebre, habla con tu médico. Es importante averiguar cuál es la causa y tratar cualquier posible infección. También existen medicamentos disponibles para bajar la temperatura.

Si tienes 103 ºF (39,5 ºC) o más, o has tenido fiebre por más de tres días, llama a tu médico de inmediato. Quizá tengas una infección grave que podría ser muy peligrosa.

Otras recomendaciones para tratar la fiebre:

  • Tómate la temperatura cada 2 o 3 horas y lleva un registro de los valores.

  • Ingiere mucho líquido: agua, jugo, paletas de helado, gelatina, sopa y té de hierbas son buenas opciones.

  • Descansa el tiempo necesario.

  • Abrígate según cómo sientas el cuerpo. Si tienes frío o escalofríos, cúbrete con una manta. Si tienes mucho calor, usa solo una sábana.

  • Aplícate una compresa fría en la frente si te sientes muy acalorada. También puedes humedecerte con una esponja y agua fría.

— Se actualizó por última vez el 29 de junio de 2022 15:08