“Pasamos los años siguientes entrando y saliendo de hospitales y salas de urgencias, y pronto me convertí en una experta en discutir las opciones médicas con el personal de enfermería, abogando por el cuidado de mi madre. De pequeña me aterrorizaba todo lo relacionado con la medicina. Y ahora aquí estaba yo, sentada en salas de espera el 90 % del tiempo”.
Leer la historia de Adriana Santiago