Experiencias de tratamiento“Las mujeres de mi familia viven para siempre. Bueno, no para siempre, claro, pero sí tienen vidas muy largas y fructíferas. Mi madre llegó a los 94, mi abuela, a los 92, y mi bisabuela pasó los 100. Las hermanas de mi madre vivieron más de 80 y 90 años. En mi ingenuidad, nunca se me cruzó la idea del cáncer de mama”.