La historia de Amy: Pasé del CLI en estadio I al estadio IV en meses

Amy Grosch es miembro de la comunidad de Breastcancer.org en Libby, Montana, EE. UU.
Fue a finales de octubre de 2022 cuando me di cuenta de que las cosas no pintaban bien. Mi pezón izquierdo se invirtió. Parecía haber ocurrido de la noche a la mañana, pero seguro que no estaba prestando atención. Recuerdo de las tarjetitas que repartían en Planned Parenthood allá por los años 90 que esto era una señal para llamar al médico de inmediato. Mi médico anterior murió en un accidente de avión y fue tan impactante y horrible que no fui al médico durante unos años. Necesitaba concertar una cita con un nuevo médico de cabecera. Busqué y encontré una en la misma institución, llamé para pedir cita y me la dieron para el 8/11. Yo estaba al tanto. Sabía que era grave.
El pezón invertido no era el único signo, pero sin duda era el más definitivo. Había estado cansada, más de lo habitual. También me dolían mucho los pechos (odio la palabra “mamas”), pero pensé que era normal, quizá un signo de la premenopausia. También tenía un fuerte dolor de espalda, pero no había pensado que estuviera relacionado. Había tenido dolor de espalda durante los últimos 15 años, así que esa parte no era nueva, pero el dolor estaba ahora en una nueva ubicación y era intenso. Tan intenso que me hizo llorar, y no lloro con facilidad. De hecho, había ido a un traumatólogo en junio de 2022, me hicieron radiografías y me dijeron que estaba enjeveciendo y que fuera a fisioterapia (por tercera vez). Lo ignoré y seguí viviendo mi vida. No tengo la mutación del gen BRCA1 ni BRCA2, y nadie en mi familia tuvo cáncer de mama. Pero ese pezón invertido no podía ser ignorado. Digo “invertido”, pero en realidad, solo se había retraído un poco, como cuando te quitas un sujetador deportivo demasiado apretado. El extremo del pezón estaba casi al mismo nivel que el resto de mi seno.
Fui a mi cita y ella me palpó y no pudo sentir ningún bulto o punto duro, pero me envió a hacerme una mamografía. Me dijeron que no había citas disponibles hasta enero. Después de concertar mi cita, me devolvió la llamada en menos de una hora y me dijo que en realidad tenía una cita disponible más tarde esa misma semana.
No puedo decirles si mi experiencia con la mamografía fue típica o no porque, por desgracia, a mis 48 años, esa era mi primera mamografía. Era una bola de nervios. Pasé por el proceso de meter las mamas en la máquina de aplastar y luego nos fuimos a realizarme la ecografía. No recuerdo si sabía que me iban a hacer la ecografía o si fue una sorpresa, pero me aseguraron que era un paso normal.
Miré la pantalla de la ecografía y pude ver las masas más claras en la mama izquierda, y luego también en la mama derecha. La enfermera (no sé cómo se llama) tardó un rato en medir las masas. Al final de la cita, llamó por teléfono al radiólogo. ¡Sabía que eso no era normal! Y me dio la noticia. Dijo que creía que parecía cáncer y que teníamos que hacer una biopsia de inmediato.
El 17 de noviembre, mi médico de cabecera confirmó el informe del radiólogo de que tenía tumores tanto en la mama derecha como en la izquierda. Recuerdo que salí de aquella cita en estado de shock. No podía sentir mi cuerpo. Ni siquiera podía llorar.
Me hicieron las biopsias a las 10 de la mañana del día anterior a Acción de Gracias. No quiero asustar a nadie, pero la biopsia fue traumática para mí. Pero mantuve una actitud positiva en la sala. Bromeé con el radiólogo y las enfermeras. Mi forma de lidiar con el estrés es a través del humor y tampoco quería que hubiera negatividad a mi alrededor durante este procedimiento. Esto era duro, pero no quería que fuera más difícil de lo que ya era. Estas personas increíbles estaban ahí para ayudarme y yo iba a ser su paciente favorita ese día.
En las semanas siguientes, me enteré de que tenía un carcinoma lobular invasivo en estadio I, un tipo de cáncer de mama menos frecuente, que constituye aproximadamente el 15 % de todos los cánceres de mama. También me enteré de que el cáncer es positivo para RE y RP y negativo para HER2.
Ese fue el comienzo de mi viaje por el cáncer.
¡PERO ESPERA! Tengo cáncer en estadio IV. “¿Qué ha pasado?”, te preguntarás. Es una larga historia, me hicieron una mastectomía doble a mediados de enero de 2023 y me miraron los ganglios linfáticos durante la operación y estaba todo bien. No había signos de cáncer. No fue sino hasta la semana siguiente a la mastectomía, cuando el radiólogo me hizo más pruebas, que detectaron cáncer en los ganglios linfáticos. Fui a hacerme una exploración con TEP y descubrí que tenía varias lesiones en los huesos. Metastásico.
¿Es el final? No. Es solo el comienzo de mi vida en estadio IV.