La quimioterapia, la grasa abdominal y el estado físico afectan la respuesta a la vacuna en sobrevivientes al cáncer de mama

La quimioterapia, la grasa abdominal y el estado físico afectan la respuesta a la vacuna en sobrevivientes al cáncer de mama

Haber recibido quimioterapia, tener más grasa abdominal y hacer menos actividad física llevaron a mujeres tratadas por cáncer de mama a tener una menor respuesta inmunitaria a la vacuna contra la fiebre tifoidea.
18 may 2022.
 

Según un estudio reducido, haber recibido quimioterapia, tener más grasa abdominal y hacer menos actividad física llevaron a mujeres tratadas por cáncer de mama a tener una menor respuesta inmunitaria a la vacuna contra la fiebre tifoidea.

La investigación se publicó en la edición de julio de 2022 de la revista Brain, Behavior, and Immunity. Puedes leer el resumen disponible en inglés de “Breast cancer survivors’ typhoid vaccine responses: Chemotherapy, obesity, and fitness make a difference” (Respuestas de sobrevivientes al cáncer de mama ante la vacuna contra la fiebre tifoidea: La quimioterapia, la obesidad y el estado físico marcan una diferencia).

 

Respuesta inmunitaria, vacunas y tratamiento contra el cáncer de mama

El sistema inmunitario es la red de órganos, tejidos y células que protegen al cuerpo de invasores externos tales como bacterias, virus y hongos. Cuando estos invasores logran ingresar al cuerpo (por ejemplo, a través de una abertura en la piel, o por la boca o la nariz), la respuesta del sistema inmunitario es el mecanismo de defensa que entra en acción para que no te enfermes.

Las vacunas funcionan mediante la imitación de una infección; por lo general, sin causar la enfermedad, aunque puedes tener síntomas leves, como fiebre no muy alta o dolores corporales. Las vacunas (y las infecciones) hacen que el sistema inmunitario produzca glóbulos blancos especiales que ayudan a combatir la enfermedad, incluidos macrófagos, linfocitos B y linfocitos T.

Las células dañadas e infectadas liberan químicos especiales que hacen que de los vasos sanguíneos se filtre líquido a los tejidos, lo que causa la inflamación. Esto se conoce como “respuesta inmunitaria”. La inflamación ayuda a aislar la sustancia extraña y a evitar que entre en contacto con más tejidos del cuerpo.

Además, los químicos atraen a los glóbulos blancos del sistema inmunitario.

A medida que envejecemos, el sistema inmunitario se va deteriorando y puede no responder con la misma contundencia a las sustancias extrañas o a las vacunas. La investigación muestra que ciertos tratamientos para el cáncer de mama, como la quimioterapia y la radiación, pueden suprimir el sistema inmunitario y reducir todavía más su capacidad de respuesta.

El equipo de investigación examinó estudios anteriores que sugieren que ciertos factores también pueden afectar la respuesta del sistema inmunitario, por ejemplo:

  • no tener un buen estado físico

  • haber recibido tratamiento para el cáncer

  • tener mucha grasa abdominal

  • padecer depresión

En este estudio, el equipo de investigación quería analizar de qué manera estos factores afectaban la respuesta inmunitaria a la vacuna contra la fiebre tifoidea en mujeres que habían recibido tratamiento contra el cáncer de mama.

 

Acerca del estudio

En este estudio de la Universidad Estatal de Ohio participaron 158 mujeres posmenopáusicas de entre 36 y 78 años a quienes se les había diagnosticado cáncer de mama en estadios I a IIIA. Más del 92 % de las mujeres eran blancas y cerca del 6 % eran negras. Las mujeres habían completado el tratamiento principal para el cáncer de mama entre uno a nueve años antes del estudio, pero algunas de ellas continuaban recibiendo terapia hormonal.

En general:

  • 108 mujeres habían recibido quimioterapia

  • 94 mujeres habían recibido radioterapia

  • 128 mujeres estaban recibiendo terapia hormonal en el momento del estudio

El equipo de investigación midió los factores que podían afectar la respuesta del sistema inmunitario de cada mujer de la siguiente manera:

  • les hicieron un análisis de sangre inicial

  • les solicitaron a las mujeres que usaran una bicicleta fija, para medir su estado físico y consumo pico de oxígeno

  • les midieron la grasa abdominal mediante una prueba de densidad ósea (prueba DEXA)

  • evaluaron su fatiga y síntomas de depresión con herramientas de encuesta estándar

Luego de estas pruebas, el equipo de investigación dividió a las mujeres en dos grupos de la siguiente forma aleatoria:

  • el primer grupo recibió una vacuna contra la fiebre tifoidea el primer día en la clínica y un placebo el segundo día en la clínica

  • el segundo grupo recibió un placebo el primer día en la clínica y una vacuna contra la fiebre tifoidea el segundo día en la clínica

El placebo era una inyección con solución salina que se veía igual que la vacuna contra la fiebre tifoidea y llevaba el mismo tiempo administrarla.

Luego de que las mujeres recibieran la vacuna contra la fiebre tifoidea o el placebo, el equipo de investigación les tomaba muestras de sangre cada 90 minutos por 7,5 horas. En cada muestra, el equipo de investigación medía los niveles de proteínas inflamatorias y glóbulos blancos. Estos niveles eran indicadores de la respuesta inmunitaria innata de las mujeres: la primera reacción inmunitaria del cuerpo cuando ingresa una sustancia no reconocida en él.

En comparación con las muestras de sangre iniciales, todos los análisis de sangre de las mujeres demostraron cierto grado de respuesta inmunitaria a la vacuna y una respuesta mucho más baja al placebo.

Después de encontrar justificativos para las diferencias iniciales en términos de inflamación, el equipo de investigación descubrió tres factores que estaban vinculados a una respuesta inmunitaria más baja luego de la vacuna contra la fiebre tifoidea:

  • haberse sometido a un tratamiento con quimioterapia

  • tener más grasa abdominal

  • no tener un buen estado físico

El equipo de investigación también analizó la medida relativa del impacto de cada factor y descubrió que haberse sometido a un tratamiento con quimioterapia era el factor de mayor impacto en la respuesta inmunitaria.

Los niveles iniciales de estado físico en las participantes del estudio eran bajos. Aun así, es importante tener en cuenta que las mujeres con niveles levemente más altos de actividad física tuvieron una mejor respuesta inmunitaria a la vacuna que aquellas que no estaban en buen estado físico.

“Como grupo, las personas que han sobrevivido al cáncer de mama, en promedio, tienen niveles de actividad física más bajos que otras” —afirmó en un comunicado la autora principal del estudio, Janice Kiecolt-Glaser, PhD, directora del Instituto para la Investigación de la Medicina Conductual, profesora de Psiquiatría e integrante del Centro Oncológico Integral de la Universidad Estatal de Ohio—. “En este estudio, las mujeres que representaban el promedio estaban en la categoría más baja de actividad física. Incluso dentro de este grupo, las diferencias moderadas en el estado físico estaban vinculadas a una mejor respuesta a la vacuna.

Es importante decirles a las personas que han sobrevivido al cáncer de mama, y al resto de la población, que esto no significa que tengas que ser Arnold Schwarzenegger y tener su estado físico para aprovechar más la inmunidad innata”, agregó la Dra. Kiecolt-Glaser. “Un nivel de actividad física relativamente moderado puede marcar la diferencia en la respuesta a una vacuna y, probablemente, a una infección en la vida real”.

 

Qué significa esto para ti

Este estudio, aunque haya sido reducido y poco diverso, aporta algunas reflexiones interesantes:

  • El tratamiento con quimioterapia, incluso nueve años después, redujo la respuesta del sistema inmunitario a la vacuna. Con la pandemia de COVID-19 en desarrollo, es importante saber que el cuerpo puede no responder tan bien a una vacuna si te administraron quimioterapia, aunque el tratamiento haya tenido lugar hace muchos años.

  • Ser activo y tener buen estado físico pueden ayudar a que te mantengas tan saludable como sea posible. Aunque la mayoría de las mujeres del estudio no estaba en forma, un leve incremento en los niveles de actividad física mejoraba la respuesta del sistema inmunitario.

  • La actividad física también puede reducir la grasa abdominal, otro factor que puede alterar negativamente la manera en que el sistema inmunitario responde a las amenazas.

Si has recibido tratamiento contra el cáncer de mama en estadio temprano, sería recomendable que hicieras todo lo que esté a tu alcance para mantener un buen estado de salud general. Esto incluye, por ejemplo, lo siguiente:

  • seguir una dieta con bajo contenido de azúcar y alimentos procesados, y alto contenido de alimentos nutritivos y no procesados

  • hacer ejercicios con regularidad y con el mayor nivel de intensidad con el que te sientas a gusto

  • mantener un peso saludable

  • evitar o limitar el consumo de alcohol

  • no fumar

Obtén más información sobre el ejercicio.

Redacción: Jamie DePolo, editora sénior

— Se actualizó por última vez el 5 de agosto de 2022 19:17

Revisado por 1 adviser médicos
 
Brian Wojciechowski, MD
Sistema de salud Crozer Health, área de Filadelfia, PA
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