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Accidente cerebrovascular

El accidente cerebrovascular se produce cuando un vaso que lleva sangre al cerebro queda bloqueado por un coágulo o se fisura, lo cual interrumpe el suministro de sangre del cerebro.
 

Un accidente cerebrovascular se produce cuando un vaso sanguíneo que irriga el cerebro queda bloqueado por un coágulo (accidente cerebrovascular isquémico) o se rompe (accidente cerebrovascular hemorrágico), lo cual interrumpe la irrigación sanguínea del cerebro. La causa de la mayoría de los accidentes cerebrovasculares es un coágulo, y no una ruptura. Un accidente cerebrovascular es una emergencia médica: cuanto más tiempo pase el cerebro sin suministro de sangre rica en oxígeno, mayor será la cantidad de tejido sano que se perderá.

Algunos tratamientos del cáncer de mama se asociaron con un mayor riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular:

  • Tamoxifeno: En algunos estudios se determinó que existe un aumento leve pero real en el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular en mujeres que reciben tamoxifeno, probablemente debido al mayor riesgo de formación de coágulos de sangre. Sin embargo, otros estudios indican que no hay un aumento del riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular en las mujeres que toman tamoxifeno. Aun así, si tomas tamoxifeno, debes estar al tanto de un posible aumento del riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular.

  • Procrit (nombre genérico: epoetina alfa), Epogen (nombre genérico: epoetina alfa) y Aranesp (nombre genérico: darbepoetina alfa): Estos pertenecen a una clase de medicamentos conocidos como “agentes estimulantes de la eritropoyesis”, o AEE. Pueden utilizarse para aumentar la producción de glóbulos rojos durante la quimioterapia, lo cual puede contribuir a reducir efectos secundarios como la anemia y la fatiga. Existen pruebas sólidas de que estos medicamentos aumentan el riesgo de padecer un accidente cerebrovascular, así como también un ataque al corazón (obstrucción de una arteria coronaria que suministra sangre al corazón). Por lo tanto, deben utilizarse solamente en casos específicos cuando sea absolutamente necesario y en la menor dosis posible.

  • Avastin (nombre genérico: bevacizumab): Avastin es un medicamento de terapia dirigida que fue aprobado por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de los Estados Unidos en 2008 para ser utilizado junto con Taxol (nombre genérico: paclitaxel) en el tratamiento del cáncer de mama metastásico negativo para HER2 que no se ha tratado aún con quimioterapia. Sin embargo, en 2011, la FDA retiró la indicación de Avastin para el cáncer de mama porque no había evidencia de que el medicamento fuera seguro y eficaz para ese uso. Avastin no se ha retirado del mercado, y los médicos pueden recomendarlo para tratar el cáncer de mama metastásico, independientemente de que ese uso en particular esté aprobado oficialmente por la FDA o no. Avastin también está aprobado por la FDA para tratar el cáncer de pulmón, colon y recto en estadio avanzado. Según las investigaciones, Avastin puede provocar problemas cardíacos o accidentes cerebrovasculares graves, incluidos coágulos de sangre, ataque cardíaco, debilitamiento del corazón y dolor de pecho.

¿Qué ocurre con otros moduladores selectivos de los receptores de estrógeno? El tamoxifeno pertenece a una clase de medicamentos que actúan sobre el estrógeno conocidos como “moduladores selectivos de los receptores de estrógeno” (MSRE), entre los cuales también se incluye Fareston (nombre genérico: toremifeno) y Evista (nombre genérico: raloxifeno). Actualmente, parece que Fareston representa un riesgo aún menor de sufrir un accidente cerebrovascular que el que presenta el tamoxifeno. Si bien en algunos estudios no se determinó que Evista aumente el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular, en otros sí se llegó a esa conclusión. En un estudio, se determinó que el riesgo de padecer un accidente cerebrovascular mortal era ligeramente mayor en mujeres posmenopáusicas que tomaban Evista y que ya tenían factores de riesgo de enfermedad de las arterias coronarias.

 

Cómo tratar el riesgo de padecer un accidente cerebrovascular relacionado con el tratamiento

Si tu médico recomienda Procrit, Epogen o Aranesp como parte de tu plan de tratamiento, pregunta por qué debes tratarte con esos medicamentos.

Si Avastin o el tamoxifeno (u otro MSRE) forma parte de tu plan de tratamiento, tú y el médico deben hablar sobre cualquier factor de riesgo de accidente cerebrovascular que ya tengas, por ejemplo:

  • la edad: tener 55 años o más significa un mayor riesgo

  • antecedentes familiares de accidente cerebrovascular

  • accidente cerebrovascular, AIT (accidente isquémico transitorio, que produce síntomas similares a los del accidente cerebrovascular, sin ocasionar daños permanentes) o ataque al corazón previos

  • el origen étnico: los afroamericanos corren más riesgo de desarrollar accidentes cerebrovasculares mortales

  • presión arterial elevada

  • tabaquismo

  • diabetes

  • enfermedad de las arterias en cualquier parte del cuerpo, como en las arterias carótidas en el cuello o las arterias periféricas que abastecen los músculos de los brazos y de las piernas

  • fibrilación auricular (trastorno del ritmo cardíaco) u otras afecciones que afecten el corazón, como insuficiencia cardíaca o corazón agrandado

  • anemia drepanocítica (o de células falciformes)

  • nivel de colesterol en sangre alto

  • falta de ejercicio

  • dieta con alto contenido de sal, grasas y colesterol

  • sobrepeso u obesidad

Habla con tu médico sobre la forma de mejorar los factores de riesgo relacionados con el estilo de vida. Sin embargo, si tienes varios factores de riesgo de accidente cerebrovascular, es posible que el médico te recomiende otros tratamientos además del tamoxifeno.

Además, familiarízate con las señales de advertencia de un accidente cerebrovascular y llama al 911 si experimentas algunos de estos signos. Según la Asociación Americana de Accidentes Cerebrovasculares (ASA), estas señales incluyen lo siguiente:

  • adormecimiento o debilidad repentina del rostro, el brazo o la pierna, en especial en un lado del cuerpo

  • confusión repentina, dificultad para hablar o comprender

  • dificultad repentina para ver en un ojo o en ambos

  • dificultad repentina para caminar, mareos, pérdida del equilibrio o de la coordinación

  • dolor de cabeza intenso y repentino sin causa conocida

Los accidentes cerebrovasculares isquémicos, que son causados por coágulos de sangre, con frecuencia pueden tratarse con medicamentos para disolver los coágulos administrados por vía intravenosa, pero el tratamiento debe iniciarse en el lapso de las tres horas a partir de la manifestación de los síntomas. Esta es la razón por la que es tan importante obtener atención médica de emergencia.

— Se actualizó por última vez el 22 de febrero de 2022 19:35