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Síndrome de red axilar (cordones)

El síndrome de red axilar (SRA) en ocasiones se presenta como un efecto secundario de la biopsia del ganglio linfático centinela (BGLC) o de la disección del ganglio linfático axilar (DGLA).
 

El síndrome de red axilar (SRA) en ocasiones se presenta como un efecto secundario de la biopsia del ganglio linfático centinela (BGLC) o de la disección del ganglio linfático axilar (DGLA). Ambos procedimientos implican la extirpación de algunos (BGLC) o muchos (DGLA) ganglios linfáticos axilares. La mayoría de las personas que padecen cáncer de mama deben someterse a por lo menos una de estas cirugías. El tejido cicatricial de la cirugía realizada en el área del pecho para extirpar el tumor propiamente dicho también puede contribuir a la aparición de estos cordones.

Si padeces el síndrome de red axilar, con frecuencia podrás observar o sentir una red de estructuras gruesas similares a una soga debajo de la piel de la parte interna del brazo. Los terapeutas especializados en el linfedema suelen llamar a estas estructuras “cordones”. (En algunos casos, es posible que no veas o sientas los cordones, pero la sensación de dolor y de tensión te indicará que se encuentran allí). Es posible que los notes por primera vez al hacer un movimiento que implique levantar el brazo al nivel del hombro o sobre la cabeza. Si se presentan, los cordones suelen aparecer desde varios días hasta varias semanas después de la cirugía, si bien ha habido casos particulares en que se manifestaron muchos meses más tarde.

Si padeces el síndrome de red axilar, puedes tener un cordón grande o varios cordones distintos más pequeños a lo largo del brazo. Los cordones generalmente comienzan cerca del sitio de alguna cicatriz en la zona de la axila y se extienden por la parte interna del brazo hasta el interior del codo. En ocasiones, pueden extenderse hasta la palma de la mano. En algunas personas, los cordones pueden extenderse por la pared torácica, en lugar de por la parte interna del brazo (o además de esta).

Por lo general, los cordones son dolorosos y rígidos, lo que dificulta levantar el brazo por encima del hombro o extender completamente el codo. El dolor y la limitación de movimientos pueden afectar profundamente tu vida cotidiana. El síndrome de red axilar puede ser especialmente problemático si se presenta antes de la radioterapia o durante esta, dado que este tipo de terapia suele requerir que levantes el brazo por encima de la cabeza.

Los investigadores aún están estudiando qué es lo que hace que se produzcan estos cordones. Algunos expertos creen que la cirugía en la zona de la axila y del pecho produce un traumatismo en el tejido conjuntivo que recubre grupos cercanos de vasos sanguíneos, vasos linfáticos y nervios. Este traumatismo produce inflamación, cicatrización y, con el tiempo, endurecimiento del tejido, y este endurecimiento puede propagarse por las fibras del tejido conjuntivo, lo que hace que se formen los cordones. Para saber con exactitud de qué se componen estos cordones, es necesario realizar más investigaciones.

Aún no sabemos con seguridad cuántas personas padecen el síndrome de red axilar después de la cirugía de cáncer de mama. Se realizaron muy pocos estudios, y la mayoría de ellos abarcó una cantidad reducida de pacientes. En un estudio, se determinó que el 20 % de las mujeres padecieron el síndrome de red axilar después de una biopsia del ganglio linfático centinela. Los estudios sobre el síndrome de red axilar después de la disección del ganglio linfático axilar, que consiste en un procedimiento más extenso, varían ampliamente, e indican que entre el 6 % y el 72 % de las mujeres padecen el síndrome después de la DGLA. Aún así, muchos expertos consideran que es más probable que este síndrome constituya un problema después de la DGLA que después de la BGLC, dado que la primera es una cirugía más extensa (y una cirugía más extensa tiende a ser más traumática para el cuerpo).

 

Manejo del síndrome de red axilar

Si tienes síntomas del síndrome de red axilar, solicítale a tu médico que te derive a un fisioterapeuta o a otro profesional médico (como un enfermero o médico) que se especialice en la rehabilitación posterior al cáncer de mama. Busca a alguien que haya atendido a muchos pacientes con síndrome de red axilar. No es buena idea esperar para ver si la afección desaparece por sí sola. Tu reacción natural al dolor producido por los cordones será evitar mover el brazo y el hombro, lo cual puede producir más tensión en la zona del hombro y del pecho. Con el tiempo, esto puede causar problemas más graves en la función y la movilidad. Realizar movimientos y estiramiento con la orientación de un terapeuta experimentado es la mejor manera de curar la afección y hacer que el dolor desaparezca.

Juntos, tú y tu terapeuta pueden elaborar un plan de tratamiento que sea adecuado para ti. El plan puede incluir:

  • Ejercicios de estiramiento y flexibilidad: Tu terapeuta puede trabajar contigo para ayudarte a aprender ejercicios que estiran suavemente los cordones y mejoran la amplitud de los movimientos sin dolor. Puede enseñarte ejercicios para que realices en tu hogar y aconsejarte acerca de la frecuencia con que debes hacerlos.

  • Terapia manual: El terapeuta también puede masajear suavemente el tejido de los cordones. En la terapia manual, el terapeuta tira suavemente del tejido en el brazo extendido, comenzando en la parte superior del brazo y descendiendo hasta el antebrazo. En ocasiones, esto hace que el cordón se rompa, y es posible que incluso oigas un chasquido cuando esto sucede. Por lo general, esto no es doloroso y suele proporcionar alivio, dado que se extiende la amplitud de los movimientos sin dolor del brazo.

  • Calor húmedo: El terapeuta podría aplicar almohadillas húmedas y tibias directamente sobre los cordones como parte del tratamiento. Sin embargo, es importante que lo haga con precaución. El calor prolongado puede aumentar la producción de linfa, lo que puede tener como resultado el exceso de líquido conocido como linfedema. Si el terapeuta recomienda calor húmedo, asegúrate de que tenga experiencia en su utilización para el síndrome de red axilar. Puedes revisar nuestra página sobre Encontrar un terapeuta para el linfedema para obtener recomendaciones para encontrar un terapeuta con experiencia.

  • Analgésicos: Es posible que debas tomar alguna forma de analgésico, como un AINE (antiinflamatorio no esteroide, como Motrin o aspirina), si sufres dolor que te impide estirar el brazo. Sin embargo, recuerda que el mejor tratamiento para el dolor es realizar los ejercicios de estiramiento, que ayudan a mejorar la afección.

  • Terapia láser de baja intensidad: Algunos terapeutas utilizan un pequeño dispositivo manual para aplicar haces de láser de baja intensidad directamente en la piel. La terapia láser puede ayudar a descomponer el tejido cicatricial endurecido.

Excepto por los analgésicos, todos estos tratamientos se centran en liberar el tejido cicatricial tenso que compone los cordones. Es posible que notes que liberar o soltar los cordones en determinadas partes del brazo puede aumentar la tensión en otras áreas, pero esto no se debe a que el síndrome de red axilar esté empeorando, sino a que el tejido cicatricial aún se encuentra “atascado” en esas otras zonas. Por ejemplo, soltar el cordón en la parte superior del brazo y en el codo reducirá el dolor y mejorará la amplitud de los movimientos, pero es posible que, en un primer momento, sientas más tensión en la muñeca y en el antebrazo. “A mis pacientes, les describo los cordones como un filamento que se atasca en varios lugares a lo largo de una caña de pescar”, dice Nicole Stout, especialista en fisioterapia (M. P. T.) y terapeuta para el linfedema (C. L. T.) certificada por la Asociación de Linfología de América del Norte (LANA), Breast Care Center, National Naval Medical Center. “Puedes liberar algunos de los puntos atascados, pero aumenta la tensión en las otras zonas que aún se encuentran atascadas”.

Afortunadamente, en la mayoría de las personas, el síndrome de red axilar suele desaparecer después de algunas sesiones de terapia o, al menos, en el lapso de algunos meses. Es posible tener limitaciones de movimiento durante muchos meses o incluso más tiempo, pero no es lo que suele suceder. En algunas personas, los cordones pueden mejorar y reaparecer más adelante. Sin embargo, por lo general este síndrome es un suceso esporádico que no se convierte en un problema persistente. Los expertos aún no saben con seguridad qué sucede con los cordones una vez que se rompen. Algunos expertos creen que el cuerpo simplemente los reabsorbe, pero otros sostienen que aún no sabemos qué sucede con ellos.

Incluso después de que desparecen los cordones, es aconsejable continuar realizando los ejercicios de flexibilidad y estiramiento, ya que pueden ayudar a mantener las articulaciones y las partes blandas móviles durante otros tratamientos, como la radioterapia, y durante la recuperación continua tras una cirugía.

Todavía no sabemos con seguridad si el síndrome de red axilar aumenta el riesgo de padecer linfedema en el brazo en el futuro. El linfedema es una inflamación que se produce cuando se acumula demasiado líquido linfático en el brazo o en la mano. Esto puede convertirse en un problema persistente que requiera un tratamiento prolongado. Algunos expertos consideran que el síndrome de red axilar es un signo de lesión en el sistema linfático, lo cual podría indicar un aumento del riesgo de padecer linfedema en el futuro. En una Declaración de consenso internacional de 2006 sobre el manejo del linfedema, se incluye al SRA como un factor de riesgo de linfedema. Sin embargo, no se realizaron suficientes estudios de investigación para afirmar con certeza si existe un vínculo entre ambas afecciones. Si tuviste cordones, eso no significa que se considere que tengas un riesgo superior al promedio de padecer linfedema.

No sabemos si una persona que se sometió a una cirugía de los ganglios linfáticos axilares tiene algún riesgo de padecer linfedema, independientemente de si padeció el síndrome de red axilar. Por este motivo, siempre es aconsejable seguir las pautas que se encuentran en la sección Reducción del riesgo y las exacerbaciones del linfedema para minimizar ese riesgo.

— Se actualizó por última vez el 30 de marzo de 2022 17:09