El lugar donde vives influye en la supervivencia tras el cáncer de mama (seno)

La probabilidad de seguir con vida cinco años después del diagnóstico de cáncer de mama varía según el vecindario.
map displaying redlined neighborhoods

El lugar donde vives puede influir en tus posibilidades de sobrevivir al cáncer de mama, y una política de hace casi un siglo podría seguir desempeñando un papel importante.

En un estudio realizado con más de 135.000 personas con diagnóstico de cáncer de mama en el estado de Nueva York se descubrió que las personas que vivían en vecindarios que fueron objeto de prácticas discriminatorias en la década de 1930 (“redlining”) tenían índices de supervivencia más bajos que las personas que vivían en vecindarios no afectados por tales prácticas. 

La brecha se redujo drásticamente entre finales de la década de 1990 y mediados de la década de 2000, cambio que los investigadores y los defensores de la salud pública señalaron como prueba de que la ampliación de los programas de detección, la ampliación de la cobertura de seguro médico y las iniciativas de acercamiento a la comunidad estaban comenzando a corregir las disparidades de larga data. Se esperaba que la tendencia continuara.

Sin embargo, después de 2015, la brecha comenzó a crecer nuevamente.

El legado de la discriminación racial conocida como “redlining”

La segmentación conocida como “redlining” formaba parte de un sistema de vivienda respaldado por el gobierno federal que clasificaba a los vecindarios según la raza y la clase social, calificaba a las comunidades negras e inmigrantes como “peligrosas” y las privaba de préstamos hipotecarios e inversiones. Esta práctica quedó posteriormente prohibida por la ley de vivienda justa de 1968, pero sus efectos perduraron.

Esas décadas de falta de inversión determinaron cómo se desarrollaron los vecindarios, y qué tan saludables son hoy en día. Las zonas afectadas por esta práctica discriminatoria suelen tener menos proveedores de atención sanitaria, menor acceso a alimentos saludables y más riesgos ambientales, como autopistas y contaminación. Todos estos factores pueden influir en la incidencia del cáncer y en los resultados generales de salud.

Investigación sobre la brecha en la supervivencia

Sarah Lima, PhD, investigadora del Centro Oncológico Integral Lombardi de la Universidad de Georgetown, quería saber si la relación entre la discriminación racial por zonas histórica y la supervivencia de las personas con diagnóstico de cáncer de mama había cambiado con el tiempo. Lima dirigió un equipo que analizó datos del Registro de Cáncer del Estado de Nueva York. Examinaron a las personas con diagnóstico de cáncer de mama entre 1995 y 2019 y compararon los lugares donde vivía cada una con los mapas históricos de discriminación racial de la década de 1930.

A finales de la década de 1990, las personas con diagnóstico de cáncer de mama en los vecindarios más afectados por la discriminación racial tenían un riesgo un 75 % mayor de morir por cualquier causa en un plazo de cinco años, en comparación con las personas de las zonas menos afectadas por esta práctica discriminatoria. Los investigadores no pudieron determinar si la menor tasa de supervivencia estaba relacionada específicamente con el cáncer de mama.

A mediados de la década de 2000, la brecha se había reducido a un riesgo aproximadamente un 48 % mayor: aún elevado, pero una mejora significativa. Sin embargo, después de 2015, comenzó a aumentar de nuevo hasta alcanzar un riesgo aproximadamente un 63 % mayor en los últimos años analizados.

Este patrón se observó en todos los grupos raciales y étnicos, lo que sugiere que las condiciones del vecindario afectan a muchas personas, aunque el racismo y el trato desigual en la atención médica también influyen en los resultados.

¿Por qué la brecha sigue cambiando?

Los investigadores creen que las diferencias en la supervivencia entre los vecindarios afectados por la discriminación racial y los demás se reducen a una cuestión de acceso. Cuando salen al mercado nuevos tratamientos, las personas de los vecindarios más acomodados suelen ser las primeras en acceder a ellos.

Lima señala que las personas que viven en vecindarios que no están sujetos a esta práctica discriminatoria suelen tener ventajas que van más allá de los ingresos. Es más probable que cuenten con planes de seguro médico con mejor cobertura, lo que les permite acceder más rápidamente a nuevos tratamientos. “También pueden tener contactos sociales —como amigos que son médicos— que les permiten enterarse de estos avances”, dice Lima.

Los investigadores observaron que la brecha en la supervivencia era especialmente marcada en el caso de las personas con diagnóstico de cáncer de mama positivo para receptores de hormonas. Aunque los investigadores no pudieron determinar si la causa de muerte estaba relacionada con el cáncer de mama, creen que el aumento de la brecha en la supervivencia podría estar relacionado con la llegada de nuevos tratamientos del cáncer de mama: los inhibidores de CDK4/6 se aprobaron a partir de 2015, y los inhibidores de PARP, en 2018.

"[Suponemos] que el acceso de un paciente a esos nuevos tratamientos varía según el nivel de discriminación que sufre", afirma Lima. En otras palabras, aunque los medicamentos se hayan aprobado, es posible que el acceso a ellos no haya sido equitativo.

Qué significa esto para ti

Esta investigación apunta a un problema estructural, no a un fracaso personal. Pero hay medidas que puedes tomar.

Mantente en actividad. “Se ha demostrado que la actividad física, incluso caminar, es eficaz para mejorar la supervivencia”, afirma Lima. Los estudios muestran que la actividad física tiende a ser menor en los vecindarios discriminados, otra forma en que la geografía de la falta de inversión puede influir en los resultados de salud. 

Apóyate en tus seres queridos. El apoyo social está relacionado con una mejor calidad de vida. Eso puede significar pasar tiempo con amigos y familiares, formar parte de un grupo de apoyo o relacionarte con otras personas de tu comunidad.

Haz preguntas. No esperes a que tu equipo de atención médica te proponga nuevos tratamientos. Pregunta si hay opciones más recientes, si hay ensayos clínicos disponibles y si un asesor financiero o un trabajador social pueden ayudarte con los costos u otros obstáculos.

Participa. Considera la posibilidad de unirte a grupos que abogan por políticas que amplíen el acceso a la atención médica, como la Coalición Nacional contra el Cáncer de Mama.

El cambio es posible

Una conclusión esperanzadora del estudio es que la brecha cambió con el paso del tiempo: se redujo durante unos años antes de volver a ampliarse. Eso sugiere que el cambio es posible, según Lima, pero tal vez se necesiten medidas políticas para que el acceso a la atención médica sea más equitativo.

“Para mí, esto es una prueba más de que debemos encontrar soluciones para que nuestros vecindarios sean más saludables”, afirma, “en lugar de que una parte de nuestra salud dependa del lugar donde vivimos”.