Alteraciones del gusto y el olfato

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Algunos medicamentos pueden cambiar el modo en que los receptores de la boca y la nariz le informan al cerebro lo que saboreas o hueles. Algunos alimentos pueden saber más amargos, rancios o metálicos. Algunos alimentos que solían ser tus favoritos pueden tener un sabor diferente mientras estás en tratamiento. Esta afección generalmente dura solamente lo que el tratamiento: en la mayoría de los casos, tus sentidos recuperarán la normalidad unos meses después de concluirlo.

Los siguientes tratamientos del cáncer de mama pueden afectar a tus sentidos del gusto y el olfato:

  • quimioterapia
  • Avastin (nombre genérico: bevacizumab), una terapia dirigida

Algunos medicamentos para el dolor también pueden afectar a tus sentidos del gusto y el olfato.

Cómo tratar las alteraciones del gusto y el olfato

  • Prueba nuevas comidas . Si tus comidas favoritas comienzan a desagradarte, prueba alimentos diferentes de los que normalmente consumes. No dejes de probar nuevos alimentos cuando te sientas bien, de modo que no generes aversión a mayor cantidad de comidas.
  • Come liviano y varias horas antes de recibir quimioterapia . Esto ayuda a prevenir la aversión a comidas causada por náuseas o vómitos después de la quimioterapia.
  • Pídele a otra persona que cocine por ti o consigue comida preparada en algún comercio si no toleras el olor de la comida. También puedes pedir comidas preparadas a domicilio.
  • Prueba ingerir alimentos fríos como yogur, ricota o un sándwich, puesto que generan menos olores.
  • Intenta comer con utensilios de plástico si el alimento sabe a metal.
  • Enjuágate la boca con té, refresco de jengibre, agua salada o bicarbonato de sodio disuelto en agua antes de comer, para limpiar las papilas gustativas.
  • Chupa hielo picado entre bocados; te ayudará a adormecer las papilas gustativas.
  • Prueba otras fuentes de proteínas como pollo, pavo, pescado o alimentos de soja, si no te agrada el sabor de la carne roja. Los huevos también son ricos en proteínas.
  • Consume vegetales frescos . Quizá te agraden más que los enlatados o congelados. Los vegetales y las sopas en lata pueden tener gusto metálico.
  • Prueba zanahorias "baby" peladas, dulces, en lugar zanahorias grandes sin pelar, que generalmente tienen sabor muy amargo.
  • No te obligues a ingerir alimentos que te saben mal . Busca sustitutos que puedas tolerar.

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