Trastornos respiratorios

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Cuando no puedes respirar bien, resulta difícil o incómodo tomar el oxígeno que tu cuerpo necesita. Puedes sentirte como si no tuvieras suficiente aire. Algunas veces los problemas respiratorios se deben a una nariz tapada o a ejercicio exigente.

Muchas patologías pueden hacerte sentir dificultad para respirar. Las afecciones pulmonares como el asma, el enfisema o la neumonía causan dificultades para respirar. Las enfermedades cardíacas pueden hacerte sentir sin aliento si tu corazón no puede bombear suficiente sangre para abastecer de oxígeno tu cuerpo y la tensión debida a la ansiedad puede dificultarte la respiración.

Muchos tratamientos de cáncer de mama pueden causar trastornos respiratorios o dificultad para respirar:

  • quimioterapia
  • terapia de radiación
  • algunas terapias hormonales:
    • Femara (nombre genérico: letrozol)
    • tamoxifeno
    • Evista (nombre genérico: raloxifeno)
    • Fareston (nombre genérico: toremifeno)
    • Faslodex (nombre genérico: fulvestrant)
  • Herceptin (nombre genérico: trastuzumab), una terapia dirigida
  • Tykerb (nombre genérico: lapatinib), una terapia dirigida

Ciertos medicamentos, como acetaminofeno, aspirina, ibuprofeno y los opiáceos también pueden causar trastornos respiratorios.

Cómo abordar los trastornos respiratorios

Si tienes dificultad para respirar, habla con tu médico. Dado que los trastornos respiratorios pueden deberse a muchas causas, es importante determinar qué te sucede a ti. Si es a causa de otra afección, como el asma, tu médico puede tratarla con medicación. Si tus trastornos respiratorios se deben al tratamiento del cáncer de mama, quizá puedas cambiar de medicamento.

Otros consejos para respirar con mayor facilidad

Varias técnicas especiales de respiración pueden ayudarte a sobrellevar la dificultad para respirar.

La respiración con labios fruncidos puede parecer incómoda al principio, pero ayuda a aliviar la respiración dificultosa:

  • Toma aire a través de la boca o la nariz.
  • Frunce los labios (como si estuvieras silbando). Saca el aire.
  • Trata de exhalar hasta sacar todo el aire. Una buena forma de hacer esto es tomarte para exhalar el doble del tiempo que usas para tomar aire. Cuenta hasta cuatro mientras inspiras. Frunce tus labios y cuenta hasta ocho mientras exhalas.

La posición ayuda cuando tienes dificultad para respirar al hacer alguna actividad física, como ascender por escalera. Cuando tus músculos están relajados, es más sencillo respirar.

  • Descansa recostando tu espalda contra una pared y tus pies bien separados. Inclínate hacia adelante y pon tus manos sobre las caderas. Esta posición relaja el pecho y los hombros, lo que te ayuda a respirar.
  • Emplea la respiración con labios fruncidos.
  • Si puedes, siéntate con los brazos descansando sobre las piernas.
  • Continúa empleando la respiración con labios fruncidos.
  • Si no puedes recostarte contra una pared, apoya las manos o los codos sobre algún mueble o barandilla justo por debajo de la altura de los hombros.
  • Relaja el cuello y apoya la cabeza sobre los antebrazos.

La respiración rítmica alivia la dificultad para respirar al andar o levantar objetos ligeros.

Para andar:

  • Permanece en el lugar y toma aire.
  • Anda unos pasos y exhala.
  • Descansa y comienza nuevamente.

Para elevar objetos:

  • Sujeta el objeto, pero no lo levantes.
  • Toma aire.
  • Levanta el objeto y exhala.
  • Al acarrear algo, mantenlo cerca del cuerpo para ahorrar energía.

Si es posible, usa los músculos con los que respiras solo para una actividad por vez. No intentes andar y tomar aire o levantar algo y tomar aire.

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