¿Por qué algunos cánceres de mama (seno) se propagan al cerebro?

¿Por qué algunos cánceres de mama se extienden al cerebro, lo que se denomina metástasis cerebral, mientras que otros permanecen en la zona mamaria?
Los científicos empiezan a desentrañar algunas posibles respuestas.
Nuevas investigaciones en células y modelos animales sugieren que ciertas mutaciones en el gen p53, también llamado gen TP53, pueden ser el motivo.
“Encontramos una correlación entre la prevalencia de mutaciones p53 [en el tumor de cáncer de mama] y la probabilidad de metástasis cerebral en todos los subtipos moleculares de cáncer de mama”, explicó Uri Ben-David, PhD, profesor de la Facultad Gray de Ciencias Médicas y de la Salud de la Universidad de Tel Aviv.
El gen p53 ayuda a prevenir el desarrollo del cáncer impidiendo que las células con ADN dañado se multipliquen.
El gen p53 y la proteína p53 que crea también supervisan la creación de ácidos grasos. Los ácidos grasos son fundamentales para una función cerebral sana, ya que casi el 60 % del cerebro es grasa.
El entorno celular del cerebro es muy diferente del entorno celular de la mama. ¿Cómo se adaptan las células del cáncer de mama para vivir en el cerebro?
“Según nuestros hallazgos, esta adaptación está estrechamente relacionada con el deterioro del gen p53”, dijo en un comunicado Ronit Satchi-Fainaro, PhD. En otras palabras, una mutación del gen p53 permite que las células del cáncer de mama puedan vivir en el cerebro. Satchi-Fainaro es catedrática y directora del Departamento de Fisiología y Farmacología de la Universidad de Tel Aviv.
Los investigadores descubrieron que las células cancerosas con un gen p53 mutado producen más ácidos grasos que las células normales. Esto les permite crecer y dividirse más rápidamente en el cerebro. Las células cancerosas con la mutación p53 eran capaces de producir más ácidos grasos porque tenían niveles más altos de una enzima llamada SCD1.
A continuación, los investigadores utilizaron medicamentos para desactivar la enzima SCD1 en estas células cancerosas del cerebro. Esto detuvo el crecimiento de las células cancerosas, tanto en ratones como en muestras de cáncer de mama que se había extendido al cerebro.
Según los investigadores, estos primeros resultados podrían conducir algún día a tratamientos específicos para el cáncer de mama que se ha propagado al cerebro (metástasis cerebral). Los hallazgos también podrían ayudar a los médicos a identificar a las personas que tengan un alto riesgo de desarrollar metástasis cerebral.
“En el futuro, el estado de p53 podría utilizarse para determinar cuáles son los pacientes con mayor riesgo de desarrollar metástasis cerebrales, lo que podría afectar al seguimiento de la enfermedad (por ejemplo, hacer una resonancia magnética craneal), así como a la selección de medicamentos (por ejemplo, qué inhibidor de HER2 específico recetar a un paciente) en función de la capacidad de los medicamentos para penetrar la barrera hematoencefálica y dirigirse a las células del cerebro”, señaló Ben-David.