Una sola sesión de entrenamiento combate el cáncer a nivel celular, según un estudio

El entrenamiento de resistencia y los entrenamientos HIIT potencian las proteínas que pueden ayudar a impedir el crecimiento de las células del cáncer de mama.

Actualizado el 11 de marzo de 2026

WorkoutFightsCancerCellNews 2466x1644

Tan solo una sesión de entrenamiento de resistencia o de intervalos de alta intensidad (HIIT) puede potenciar la capacidad del organismo para frenar el crecimiento del cáncer, según una nueva investigación

Se sabe que el ejercicio regular reduce el riesgo de desarrollar cáncer de mama y alivia los efectos secundarios del tratamiento del cáncer de mama. Esto ayuda a reducir el riesgo de que el cáncer regrese (recurrencia). Un equipo de investigadores de la Universidad Edith Cowan de Australia quería saber qué ocurre a nivel celular cuando las personas con antecedentes de cáncer de mama hacen ejercicio. 

Los investigadores dividieron en dos grupos a 32 personas que habían recibido tratamiento para cáncer de mama en estadios I, II y III. Cada grupo realizó una sesión de 45 minutos de entrenamiento de resistencia o HIIT. El entrenamiento de resistencia incluía repeticiones de prensa de pecho, prensa de piernas y estocadas, entre otros ejercicios. Los entrenamientos HIIT incluían repeticiones de siete series cortas de ejercicios de alta intensidad. A los participantes se les extrajo sangre antes de hacer ejercicio, inmediatamente después y 30 minutos más tarde. Los entrenamientos se repitieron tres veces por semana durante 12 semanas. 

En el laboratorio, los investigadores trataron células de cáncer de mama con las muestras de sangre para ver si la sangre afectaba al crecimiento del cáncer. Ambos entrenamientos redujeron el crecimiento de las células cancerosas alrededor de un 25 % en el laboratorio. Una única sesión de entrenamiento de resistencia o HIIT también aumentó la producción de mioquinas, proteínas liberadas durante el ejercicio que pueden estar implicadas en la ralentización del crecimiento de las células cancerosas. La investigación es aún incipiente, pero valida los estudios existentes sobre los beneficios de hacer ejercicio durante y después del tratamiento del cáncer de mama. 

“Independientemente del ejercicio que se haga, se pueden obtener beneficios”, dijo el autor principal Francesco Bettariga, estudiante de doctorado en la Universidad Edith Cowan, en una declaración. Futuras investigaciones estudiarán si la rápida producción de mioquinas tras un entrenamiento afecta a los resultados a largo plazo en personas con antecedentes de cáncer de mama.