comscoreIncluir el ejercicio en tu plan de tratamiento para el cáncer de mama metastásico

Incluir el ejercicio en tu plan de tratamiento para el cáncer de mama metastásico

El ejercicio ofrece muchos beneficios para las personas con diagnóstico de cáncer de mama metastásico.
 

Muchas organizaciones, entre ellas, la Sociedad Americana contra el Cáncer, recomiendan que las personas diagnosticadas con cáncer completen 150 minutos por semana de ejercicio moderado o 75 minutos por semana de ejercicio intenso, más dos sesiones por semana de ejercicios de fuerza y flexibilidad o elongación. Se ha demostrado a través de diversas investigaciones la seguridad y eficacia de estas recomendaciones para las personas diagnosticadas con enfermedad metastásica, incluido el cáncer de mama metastásico.

¿Por qué las personas diagnosticadas con cáncer de mama metastásico deberían hacer ejercicio? Estos son algunos de los beneficios del ejercicio:

  • reducción del riesgo de caídas y fracturas óseas

  • ayuda con la continuación de las actividades diarias, como hacer las compras, caminar y conducir

  • reducción del riesgo de osteoporosis

  • aumento de la autoestima

  • reducción del riesgo de ansiedad y depresión

  • mejora de la calidad del sueño

  • alivio de los efectos secundarios del tratamiento, como náuseas, fatiga y dolor

Aun así, puede ser difícil crear un plan de ejercicios y cumplirlo si tienes cansancio y malestar debido al tratamiento o debido a los viajes de ida y vuelta para asistir a los centros de tratamiento.

Sami Mansfield, instructora certificada de gimnasia especializada para personas diagnosticadas con cáncer y profesora de nivel 1 de CrossFit con una amplia experiencia en deporte y nutrición, ofrece las siguientes seis sugerencias para ayudarte a comenzar a hacer ejercicio y a no abandonarlo. Sin embargo, debes hablar con el médico antes de comenzar un plan de ejercicios.

 

Sugerencia n.º 1: Piensa en qué quieres lograr con el ejercicio

¿Deseas mejorar la fuerza? ¿Deseas tener más resistencia para realizar las tareas diarias? ¿Deseas mejorar tu composición corporal? ¿Deseas controlar un efecto secundario específico o aliviarlo?

“Generalmente, les pido a mis pacientes que elijan dos objetivos principales”, cuenta Mansfield. “Luego podemos hablar acerca de los ejercicios que les permitirán alcanzarlos. Es importante entender que no todos los ejercicios son iguales. Debido a las limitaciones de tiempo y energía que suelen tener las personas diagnosticadas con enfermedad metastásica, primero debes enfocarte en tus objetivos principales”.

 

Sugerencia n.º 2: ¿Tienes algún impedimento para hacer ejercicio?

¿Tienes efectos secundarios del tratamiento, como neuropatía (adormecimiento o dolor), que te provoquen dificultades para mantener el equilibrio? En ese caso, quizás debas realizar ejercicios en una posición sentada o trabajar en ejercicios en los que se utilicen los músculos de los pies para ganar fuerza y mejorar el equilibrio.

“Les pregunto acerca de los efectos secundarios”, explica Mansfield. “Sostener una barra con peso por encima de la cabeza quizás no resultaría viable. ¿La persona tiene acceso a un gimnasio? ¿Necesita hacer ejercicio en el hogar? ¿La persona tiene metástasis en los pulmones que afectan su función cardiovascular? Tenemos en cuenta todos estos aspectos y luego creamos un plan”.

 

Sugerencia n.º 3: Prueba estos tres ejercicios que son seguros y eficaces para todos

Mansfield recomienda los siguientes ejercicios que son aptos para todas las personas.

  • Usa una silla para hacer movimientos para pararte y ponerte de pie. Mansfield explicó que este ejercicio es, básicamente, una sentadilla, es decir, un movimiento importante que se necesita para utilizar el inodoro, salir de la cama, vestirse y subirse al auto, entre otras actividades cotidianas. “Fortalecer los músculos que se utilizan para la sentadillas es fundamental para hacer tantas cosas en la vida”, opina. “Más allá de donde haya metástasis, sigue siendo un ejercicio muy seguro y efectivo”.

  • Fortalece el tronco sentándote en el borde de la silla durante ciclos de 20 a 30 segundos. “Usa los músculos del tronco para sentarte en posición recta”, explica Mansfield. “No hay que apoyarse en el respaldo de la silla, sino activar el centro del cuerpo. Esto es útil para cualquier actividad, ya sea caminar, doblar o cargar una bolsa o un niño”.

  • Intenta levantar los brazos por encima de la cabeza hasta extenderlos completamente. “En el entorno del ejercicio, el nombre técnico del ejercicio es “presión de hombros”, comenta. “Y es de gran importancia para actividades como lavarse el pelo, colocar una taza en un estante elevado o poder estirar el brazo para alcanzar algo detrás del asiento del auto, por ejemplo, para ponerle el cinturón de seguridad a un niño. “Una forma excelente de hacer este ejercicio es pararse contra una pared, o sentarse en una silla si es más cómodo, colocar los brazos en un ángulo de 90 grados (con la parte superior de los brazos paralela al suelo, los codos doblados en un ángulo de 90 grados y las manos apuntando hacia arriba) y, luego, subir los brazos hasta estirarlos de forma que la parte interna de los brazos quede cerca de las orejas. Tal vez notes que te falta flexibilidad. Esto puede deberse a las cirugías o los tratamientos. Así que para comenzar haz lo que puedas y sigue practicando”.

 

Sugerencia n.º 4: Aprende a diferenciar entre el dolor que causa el ejercicio y otros dolores

Para ganar fuerza y masa muscular, necesitas ejercitar los músculos. Según Mansfield, está bien que las personas diagnosticadas con enfermedad metastásica “sientan que quema” al ejercitarse. Esa sensación de ardor, como una quemazón breve, es la acumulación de ácido láctico que indica que los músculos están trabajando.

Cuando se trabaja bien un músculo, se crean pequeños desgarros en los tejidos musculares que le indican al cerebro que debe construir esa musculatura, explica. Este dolor, que se conoce como dolor muscular de aparición tardía (DOMS, sigla en inglés), dura dos a tres días y se siente como una rigidez o un dolor sordo en los músculos. A medida que tus músculos adquieren mayor fuerza y volumen, este dolor desaparece, pero ten en cuenta que, cuando realices un entrenamiento más intenso o vigoroso, es probable que lo vuelvas a sentir, incluso si estás en mejor condición física.

“Que una persona tenga un diagnóstico de cáncer de mama metastásico no significa que su ejercicio deba ser más suave o fácil”, declara Mansfield. “Creo que todos sabemos que el cáncer no es fácil. Por eso, es necesario encontrar la intensidad adecuada para sentir ese ardor, pero sin una sobrecarga que provoque dolor durante más de dos o tres días”.

Mansfield hizo hincapié en que todo dolor fulgurante, punzante o agudo que se sienta como si las articulaciones se trabaran sí es preocupante. Si sientes un dolor agudo de este tipo, deja de hacer lo que estás haciendo y disminuye la intensidad.

 

Sugerencia n.º 5: Incluye el entrenamiento de resistencia en tu programa

El entrenamiento de resistencia apunta a sobrecargar el músculo para fortalecerlo. Para algunas personas, sentarse en una silla y ponerse de pie puede ser suficiente entrenamiento de resistencia. Para otras, esto puede ser demasiado leve, por lo que quizás deban sostener una pesa u otro objeto.

"El entrenamiento de resistencia es el aspecto más importante en el que se debe enfocar tu ejercicio si sientes fatiga o pérdida de estado físico general”, comenta Mansfield. “Los músculos se atrofian, es decir, pierden volumen, debido a la falta de práctica o a comportamientos más sedentarios. Si bien caminar es un ejercicio magnífico, no es tan eficaz para reducir la fatiga y, en muchos casos, no es tan seguro”.

 

Sugerencia n.º 6: Comienza de a poco y sube la intensidad gradualmente

Hacer 150 minutos de ejercicio moderado por semana puede parecer difícil si no has hecho ejercicio en mucho tiempo. Por este motivo, muchas personas ni siquiera hacen el intento. Mansfield recomienda comenzar con “minisesiones” de ejercicio, por ejemplo, sentarse recto en el borde de la cama o de una silla durante uno o dos minutos todas las mañanas.

“Aunque nos parezca que no estamos haciendo ejercicio, en realidad, se ejercitan los músculos que necesitamos para todo lo que hacemos”, añade. “Repetirlo varias veces por día tiene mucho mayor impacto y es más fácil de alcanzar y mantener que intentar ir al gimnasio durante 20 o 30 minutos, o más.

Con frecuencia escucho: “¿Ejercitarse sentado, Sami?”. Y mi respuesta es: “Hay que probarlo”. Incluso para mí, si estoy sentada y quiero aislar los músculos, sin hacer trampa y usar las piernas, necesito tener fuerza. Y es difícil. Puedes tomar un conjunto de latas de conserva y colocarlas cerca de una silla en el comedor. Luego, vas a la silla, haces diez repeticiones de un ejercicio y listo. Creo que esos bocadillos pequeños de ejercicio, si se hacen con frecuencia a lo largo de un tiempo, ayudan a ganar la energía y la masa muscular que luego permiten seguir programas de ejercicio más largos y amplios”.

Aprende sobre los beneficios del ejercicio para las personas con diagnóstico de cáncer de mama y busca un entrenador capacitado.

Sami Mansfield comenzó su carrera como especialista en ejercicios para personas diagnosticadas con cáncer en 2003. La inspiración surgió hace 15 años, cuando trabajó con su primera clienta con un diagnóstico de cáncer y, desde entonces, ha dedicado su carrera a ayudar a personas que tengan un diagnóstico de cáncer, de cualquier tipo y estadio, a llevar la mejor vida posible. La experiencia de Sami incluye el trabajo en centros oncológicos comunitarios y hospitalarios, y en organizaciones sin fines de lucro. Además, desarrolla rutinas de ejercicio y brinda asesoramiento para ensayos clínicos, y participa como oradora ante pacientes y profesionales de atención sanitaria. Es instructora certificada de gimnasia especializada para personas diagnosticadas con cáncer y profesora de nivel 1 de CrossFit con una amplia experiencia en deporte y nutrición.

— Se actualizó por última vez el 29 de junio de 2022, 15:20