La historia de Yara: Apoyándome en lo que me sirve tras un diagnóstico de CMM

Yara es miembro de la comunidad de Breastcancer.org y es investigadora feminista egipcia residente en Hurghada, Mar Rojo, Egipto.
Todo cambió en mi vida tras el diagnóstico inicial en 2020, ya que tuve que enfrentarme cara a cara con mi mayor miedo. Durante casi 15 años, desde que me encontré un bulto benigno, he tenido miedo de padecer cáncer de mama y, cuando ocurrió, empecé a tomar muchas decisiones vitales que había estado posponiendo. Era más valiente en la vida, pero cada día tenía miedo de tener una recurrencia, luchaba contra la ansiedad ante pruebas médicas, los efectos secundarios de la medicación y las relaciones personales.
Descubrir que el cáncer había reaparecido fue el mayor impacto de mi vida. Pensé: “Voy a morir en muy poco tiempo”, y recuerdo que, mientras me recuperaba de una operación de espalda, una amiga me envió un artículo de Breastcancer.org que contenía consejos de pacientes que tenían un diagnóstico de cáncer de mama metastásico hace tiempo para las personas recién diagnosticadas, y otro artículo para compartir con amigos para ayudar a abordar la conversación. Estos dos artículos me dieron esperanza y herramientas en el momento más difícil de mi vida. Aunque no creía que me sentiría mejor después del primer año, seguía aferrándome a las palabras de otros que me decían que así sería. Y así fue. Es casi surrealista pensar en cómo me sentía al principio de mi diagnóstico metastásico y cómo me siento ahora.
Extrañamente, tengo menos miedo a las recurrencias. Tal vez porque sé a ciencia cierta que ocurrirá en algún momento, por mucho tiempo que esté estable en remisión. Sin embargo, estar tan cerca de la muerte me hizo más audaz y valiente. Me encontré con que ya no deseaba que aquellas personas que se distanciaron volvieran a mi vida, pues sentía que no tenía tiempo para este tipo de dinámicas vinculares en mi vida. Quería vivir mi vida plenamente, tanto tiempo y tanto como pudiera. Intento encontrar la manera de hacer lo que me gusta y no posponerlo. Me volví más clara acerca de mis límites emocionales, y solo las cosas que más me importan están en mi lista de prioridades en este momento. Ya no quiero perder tiempo y energía en cosas o personas que no traen alegría y esperanza a mi corazón. No quiere decir que no tenga discusiones o peleas con mis seres queridos, pero ahora sé que esos momentos son temporales y que lo que hay en mi vida ahora mismo es intencionado, no fruto de la casualidad o el miedo. Ahora soy más fiel a mí misma, ya que no puedo permitirme otra cosa.