Terapia cognitivo-conductual (TCC) para el cáncer de mama (seno)
Un diagnóstico de cáncer puede causarte conmoción, tristeza y miedo. Algunos de estos sentimientos pueden desaparecer con el tiempo, pero otros pueden persistir y dificultarte la vida cotidiana.
Un tipo de terapia llamada terapia cognitivo-conductual (TCC) podría ayudarte. Los estudios demuestran que, para muchas personas con diagnóstico de cáncer, la TCC puede ayudar a reducir la depresión, la ansiedad y el estrés. La TCC también puede ayudar a reducir los efectos secundarios del cáncer de mama.
¿Qué es la terapia cognitivo-conductual?
Mediante sesiones regulares con un terapeuta calificado, la terapia cognitivo-conductual te ayuda a identificar los pensamientos y comportamientos que no te favorecen y te generan depresión o preocupación. Luego trabajarán en conjunto para cambiar esos patrones de pensamiento y comportamientos.
Anao Zhang, MSW, PhD, trabajador social de la Universidad de Michigan, cuenta que utiliza la TCC para ayudar a las personas con diagnóstico de cáncer a identificar sus creencias fundamentales sobre sí mismas y sobre el cáncer, y luego ajustar sus pensamientos automáticos cotidianos al respecto. En 2024, Zhang, que es director clínico del Programa de Oncología para Adolescentes y Adultos Jóvenes de la Universidad de Michigan en Ann Arbor, dirigió un estudio en el que se analizaron 132 ensayos clínicos en los que participaron personas con diagnóstico de cáncer que recibieron TCC. Su equipo descubrió que muchas personas con diagnóstico de cáncer que recibieron TCC (ya fuera en persona, en línea o una combinación de ambas) presentaron mejoras en su salud mental y calidad de vida.
Basándose en su experiencia como trabajador social, Zhang afirma que la TCC puede ser más eficaz para las personas que buscan lidiar mejor con los efectos secundarios a corto y a largo plazo del tratamiento del cáncer.
Qué esperar durante una sesión de TCC
Una sesión de terapia cognitivo-conductual suele durar entre 40 y 50 minutos. Puede hacerse en persona, por teléfono o virtualmente. También puede realizarse en grupos.
La CBT comienza con una charla con un terapeuta calificado en la que se hablará sobre los problemas que experimentas en tu vida y tus objetivos terapéuticos. Tu terapeuta y ti analizarán cómo tus pensamientos, incluso aquellos pensamientos de los que tal vez ni siquiera te des cuenta (también llamados pensamientos automáticos), y tus acciones pueden estar colaborando con estos problemas. Entre sesiones, se te pedirá que prestes atención a tus sentimientos y pongas en práctica nuevos enfoques para tus problemas utilizando las técnicas aprendidas.
En cada sesión, el terapeuta empezará por preguntarte cómo van las cosas y luego hablarán sobre lo que quieras trabajar. Durante la mayor parte de la sesión, podrían trabajar en uno o dos temas con el terapeuta.
Hay muchas técnicas que pueden emplearse en la TCC, desde ejercicios de consciencia plena hasta registro diario o juegos de rol. Un enfoque que puede utilizar el terapeuta es la técnica de la flecha descendente. Esta técnica ayuda a identificar y cuestionar creencias profundamente arraigadas que te molestan, afirma Zhang.
Los pasos de la técnica de la flecha descendente podrían incluir:
El terapeuta te pide que describas un pensamiento automático. Por ejemplo: “¿Y si el cáncer reaparece?”
A continuación, el terapeuta te invita a hacerte preguntas sobre por qué te está molestando ese pensamiento. Por ejemplo: “¿Qué significaría si el cáncer reaparece?”
Podrán trabajar con el terapeuta para identificar creencias más profundas, incluidas tus creencias fundamentales. Las creencias fundamentales son ideas firmemente arraigadas sobre uno mismo, los demás y el mundo. Por ejemplo: “Si el cáncer reaparece, significa que fracasé y que nunca me podré librar de esta enfermedad”.
Entonces podrías reflexionar sobre cómo desarrollar una visión más equilibrada para desafiar esas creencias fundamentales de que has fracasado y que nunca podrás librarte de la enfermedad. El terapeuta puede pedirte que analices momentos de tu vida que te demuestren lo contrario, como éxitos pasados o momentos en los que te has sentido mal, pero te has curado.
En la parte final de cada sesión individual, el terapeuta puede preguntarte cómo ha ido la sesión. Es posible que te pida que compartas tus impresiones sobre lo que sientes que funciona y lo que no. Hacia el final, el terapeuta puede darte una tarea sobre lo que hay que hacer antes de la siguiente sesión.
“Entre una sesión y otra crecemos y aprendemos mucho”, afirma Zhang. “La sesión es un entorno protegido para que el paciente explore lo que ha probado y lo que ha aprendido”.
Cómo puede la TCC aliviar los efectos secundarios del cáncer de mama
La terapia cognitivo-conductual puede ayudar a reducir los síntomas del cáncer y los efectos secundarios del tratamiento.
Salud mental
Hasta un tercio de las personas con diagnóstico de cáncer de mama sufren depresión, y más del 40 %, ansiedad. En un estudio realizado en 2023 sobre 60 ensayos clínicos que incluía a casi 8.000 personas, se descubrió que la TCC ayudó a las mujeres con diagnóstico de cáncer de mama a bajar los niveles de depresión, ansiedad y estrés en comparación a los niveles que presentaban al inicio de la terapia. Los ensayos clínicos incluían muchos tipos diferentes de intervenciones y la mayoría eran presenciales y en grupo. En el estudio solo participaron mujeres diagnosticadas con cáncer de mama en etapa temprana, por lo que no está claro si se obtendrían los mismos resultados en mujeres diagnosticadas con la enfermedad metastásica.
Insomnio
El insomnio provocado por el estrés del diagnóstico o el tratamiento del cáncer de mama puede afectar el estado de ánimo, el dolor y la calidad de vida. La terapia cognitivo-conductual para el insomnio (a veces denominada TCC-I) es un tipo de terapia que te ayuda a identificar y cambiar comportamientos para mejorar el sueño. Esto podría incluir la creación de rituales tranquilizadores a la hora de acostarse o la minimización de las preocupaciones con respecto al sueño.
Un análisis de 16 estudios halló que la TCC era eficaz para las personas con insomnio diagnosticadas con cáncer. El metanálisis mostró que la TCC-I mejoraba el porcentaje de tiempo de sueño en la cama en un 10 %, aumentaba el tiempo total de sueño en 22 minutos y reducía los episodios de vigilia tras el inicio del sueño en 24 minutos, en comparación con no hacer ninguna terapia. Sin embargo, la mayoría de los resultados tenían una certeza de evidencia moderada o baja, según los autores.
La Red Nacional Integral del Cáncer, el American College of Physicians y la American Academy of Sleep Medicine recomiendan la terapia cognitivo-conductual como primer tratamiento para el insomnio.
Bochornos y sudor nocturno
Los bochornos y el sudor nocturno son efectos secundarios frecuentes del tratamiento del cáncer de mama que la TCC puede ayudar a controlar. En un estudio pequeño, se demostró que las mujeres con diagnóstico de cáncer de mama que recibieron 6 semanas de TCC (autoguiada o dirigida por un terapeuta) tuvieron menos problemas de bochornos y sudor nocturno que las que no recibieron la terapia, incluso meses después de haberla dejado.
Náuseas y fatiga
Zhang afirma que la terapia cognitivo-conductual también puede ayudar a reducir las náuseas y la fatiga. La Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (ASCO, sigla en inglés) actualizó en mayo de 2024 sus pautas para el tratamiento de la fatiga relacionada con el cáncer para incluir la TCC.
Miedo a la recurrencia
En un estudio pequeño publicado en 2017, se descubrió que las personas con diagnóstico de cáncer de mama, próstata o colorrectal que recibieron TCC tenían menos miedo a la recurrencia que aquellas personas que no realizaban TCC.
Encontrar un terapeuta cognitivo-conductual
Todos los trabajadores sociales, psicólogos, psiquiatras y consejeros profesionales con certificación pueden obtener el certificado para practicar la terapia cognitivo-conductual. Puede llevarte tiempo encontrar un terapeuta que esté dentro de la lista de los terapeutas que cubre tu seguro, practique la TCC y, lo más importante, con quien te lleves bien, por lo que es necesario hacer un esfuerzo al principio antes de comenzar.
Para empezar, pídele a tu equipo sanitario que te recomiende alguien. También puedes preguntarle a tus familiares, amigos u otras personas que conozcas y que se hayan enfrentado a un diagnóstico de cáncer sobre los terapeutas con quienes les ha gustado trabajar. Tu compañía de seguro médico puede ayudarte a tener una idea de los costos de la terapia y podría enviarte una lista de especialistas en salud mental que estén dentro de tu red y que ofrezcan atención presencial o virtual.
Hay dos organizaciones que ofrecen formación y certificación en TCC que también cuentan con bases de datos de terapeutas: La Academy of Cognitive and Behavioral Therapies y el Beck Institute. Otros recursos disponibles para conectarte con proveedores de salud mental incluyen las asociaciones psicológicas de tu estado y las líneas de apoyo para personas con diagnóstico de cáncer.