comscoreEfectos secundarios de la radioterapia

Efectos secundarios de la radioterapia

Los efectos secundarios de la radioterapia para el cáncer de mama dependen del tipo de radioterapia que recibas, la técnica y la parte del cuerpo tratada.
 

Los efectos secundarios de la radioterapia para el cáncer de mama dependen del tipo de radioterapia que recibas (braquiterapia o radioterapia externa o interna), la técnica (radiación completa o parcial de la mama) y la parte del cuerpo tratada (la mama o una parte del cuerpo donde se haya extendido el cáncer, como los ganglios linfáticos).

En general, los efectos secundarios de la radiación tienden a aparecer a medida que continúa el tratamiento y pueden ser más molestos hacia el final del tratamiento o después de que termine. Los efectos secundarios más comunes de la radiación son: fatiga, enrojecimiento, inflamación y descamación de la piel en la parte del cuerpo donde recibes el tratamiento.

Los efectos secundarios de la radiación pueden continuar empeorando durante una semana más o menos después de finalizado el tratamiento, pero a partir de entonces, la piel empezará a cicatrizar.

 

Efectos secundarios de la radioterapia externa

Uno de los principales efectos secundarios de la radioterapia externa consiste en los cambios de la piel en el sitio de tratamiento.

La reacción se parece mucho a una quemadura solar, con enrojecimiento y posible picazón, ardor o escozor, dolor, descamación, ampollas u oscurecimiento de la piel. Estos cambios en la piel se presentan gradualmente durante el tratamiento y pueden aparecer solo en determinadas partes.

Los lugares donde hay contacto piel con piel, como las axilas y debajo de las mamas, y los lugares donde podrías tener mucha exposición solar, como la parte superior del pecho, tienen mayores probabilidades de resultar afectados. Algunas personas presentan cambios en el color de la piel que duran años después del tratamiento.

Algunas personas pueden tener telangiectasias (a veces llamadas arañas vasculares) de meses a años después de la radiación en la mama. Una telangiectasia es una mancha pequeña de vasos sanguíneos diminutos en la piel del sitio de tratamiento que se parece a una maraña de líneas rojas muy finas. Las telangiectasias no son un signo de recurrencia del cáncer, pero a veces pueden provocar síntomas molestos como picazón o dolor. Si te aparecen telangiectasias después de la radioterapia y deseas tratarlas, puedes consultar a un dermatólogo (un médico especializado en la piel) y preguntarle por tratamiento con láser y otras opciones terapéuticas.

Tal vez tengas mayores probabilidades de presentar efectos secundarios significativos en la piel si tienes piel blanca, mamas más grandes, ciertas enfermedades que afectan la cicatrización de la piel (como un trastorno del tejido conjuntivo), o si tuviste una mastectomía o quimioterapia antes de la radiación.

Otros efectos secundarios comunes de la radioterapia externa son:

Otros efectos secundarios menos comunes que puede causar la radiación externa son:

 

Efectos secundarios de la braquiterapia (radiación interna)

Los principales efectos secundarios de la braquiterapia son:

  • cambios de la piel en el sitio de tratamiento, como enrojecimiento o moretones

  • dolor de mama

  • infección

  • daños en el tejido adiposo de la mama

  • acumulación de líquido en la mama

 

Cómo tratar los efectos secundarios que provoca la radioterapia en la piel

Tienes varias opciones para ayudar a disminuir la sensibilidad de la piel durante el tratamiento con radiación, y también para ayudar a que la piel sane una vez finalizado el tratamiento con radiación.

A continuación, te mostramos algunas medidas que puedes tomar para ayudar a prevenir y tratar la irritación antes y después de las sesiones diarias de tratamiento con radiación:

  • Hidrata la piel: Al principio del tratamiento con radiación, antes de tener efectos secundarios, hidrata la piel después de cada sesión diaria con una pomada. También te la puedes aplicar de noche: usa una camiseta vieja para que la pomada no manche las sábanas. Si se te seca la piel o se te descama durante el tratamiento, hidrátala con frecuencia y límpiala con suavidad.

  • Vístete con ropa cómoda:

    • Usa camisas sueltas, preferiblemente de algodón.

    • Evita usar sostenes con varillas o cualquier tipo de sostén que se te clave en la piel. No uses sostén si tienes partes en carne viva.

  • Ten cuidado cuando te duches o te bañes:

    • Usa agua tibia en lugar de caliente.

    • Trata que el agua de la ducha no te pegue directamente en la mama. Deja que el agua te caiga en el hombro y baje por la parte afectada.

    • Evita los jabones potentes y con fragancia. Usa jabones sin fragancia que tengan crema hidratante o jabones específicos para piel sensible.

    • Evita fregarte con esponjas vegetales, paños o manoplas.

  • Evita el contacto piel con piel: Para ayudar a prevenir el enrojecimiento y la irritación de la piel, evita el contacto piel con piel que puede provocar fricción, humedad, presión y calor. Las partes del cuerpo donde esto ocurre con mayor frecuencia son:

    • la axila: donde el brazo aprieta contra la axila y la parte externa de la mama

    • debajo de la mama: a lo largo del pliegue inferior de la mama, donde esta puede caer un poco y apoyarse contra la piel de la parte superior del abdomen

    • entre las mamas: a lo largo del escote, donde las mamas se tocan

  • Para evitar el contacto piel con piel:

    • Intenta mantener el brazo alejado del cuerpo siempre que sea posible.

    • Usa un buen sostén que no tenga varillas para mantener las mamas separadas y elevadas.

    • Si tienes mamas grandes, cuando no estés usando sostén, colócate un paño suave o un trozo de tela de franela o algodón suave debajo de la mama.

  • Utiliza maicena o almidón de maíz: Colócate almidón de maíz con regularidad en la mama y en los pliegues de la piel para absorber humedad, reducir la fricción y mantener un olor fresco. Puedes usar talco de bebé hecho de almidón de maíz (no uses talco común) o almidón de maíz de cocina tamizado. Aplícatelo con una brocha de maquillaje limpia o pon algo de almidón de maíz en una media de nailon a la rodilla o en un calcetín de tela fina y hazle un nudo en la parte superior. Date golpecitos suaves en la piel para ponerte el polvo. Si el médico te recomendó usar cremas o bálsamos, aplícatelos primero y luego espolvorea el sitio con el almidón de maíz.

  • Trata las infecciones por cándidas (candidiasis) antes de que empiece la radiación: Con o sin radiación, las infecciones por cándidas son comunes en el pliegue de piel debajo de cada mama, particularmente en climas más cálidos y en mujeres con mamas grandes. Los signos de las infecciones por cándidas incluyen enrojecimiento, picazón y, a veces, presencia de una sustancia blanquecina en la piel. Si tienes una infección por cándidas, trátala antes de que empiece la radiación para que mejore en lugar de empeorar. Una crema o un polvo de acción antimicótica (como un producto para tratar el pie de atleta o tiña del pie) suele dar buen resultado.

  • Usa bálsamos o cremas calmantes: Para tratar casos leves de irritación, picazón y escozor o ardor, puedes aplicarte una preparación con aloe vera. O prueba con una crema de venta libre que tenga hidrocortisona. Aplica una capa fina de crema sobre la parte afectada 3 veces al día, pero no 1 hora antes del tratamiento.

    Si la piel presenta enrojecimiento, picazón, dolor o sensación de ardor, y la crema de venta libre con hidrocortisona ya no te da resultado, pídele una alternativa al médico.

  • Prueba con aire frío: Algunas personas sienten alivio al soplar aire en la parte afectada con un secador de pelo en modo “frío” o “aire” (sin calor).

  • No te restriegues ni te toques las ampollas o la piel descamada: Si se te forman ampollas o se te descama la piel con presencia de humedad, no te toques. La piel vieja protege a la nueva mientras crece de nuevo por debajo.

    Si se te forma una ampolla y se abre o se revienta, la parte expuesta en carne viva puede doler y supurar. Infórmale al médico si esto ocurre para ayudar a prevenir una infección. Mantén esa parte relativamente seca y lávate solo con agua tibia. Sécate con suavidad y luego colócate un apósito antiadherente, como los apósitos Xeroform (que tienen vaselina como calmante) o los apósitos de “segunda piel” que fabrican varias empresas.

    Para aliviar las molestias de las ampollas o de la descamación, toma un analgésico de venta libre o pídele una receta al médico en caso de ser necesario. Si los problemas empeoran, el médico o el personal de enfermería podrían recomendarte que te tomes un descanso breve del tratamiento a fin de darle tiempo a la piel para que se recupere.

Revisado por 2 advisers médicos
 
Chirag Shah, MD
Cleveland Clinic, Cleveland, OH
Marisa C. Weiss, MD
Centro médico Lankenau Medical Center, Wynnewood, PA
Conoce más sobre el Comité de Asesoría

— Se actualizó por última vez el 27 de julio de 2022 16:29