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Crea un plan de alimentación saludable que incluya ejercicio

Si no sabes con certeza cómo crear un plan de alimentación saludable, puedes consultar con un nutricionista diplomado acerca de la forma de crear un plan saludable que sea adecuado para ti.
 

Si no sabes con certeza cómo crear un plan de alimentación saludable, puedes consultar con un nutricionista diplomado acerca de la forma de crear un plan saludable que sea adecuado para ti. En los Estados Unidos, puedes obtener una lista de nutricionistas que tengan tu mismo código postal en el sitio web de la Academia de Nutrición y Dietética. También puedes llamar al centro del tratamiento del cáncer en el que te atendieron y solicitar que te remitan a un nutricionista diplomado. No dejes de incluir las comidas frescas sin procesar y el ejercicio en tu plan.

 

Ponte en movimiento

La actividad física se considera actualmente un componente tan importante de nuestra vida diaria que el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos la añadió a ChoseMyPlate.gov, la guía de alimentación saludable del gobierno de los Estados Unidos. Además, la Sociedad Americana Contra el Cáncer recomienda que las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama hagan ejercicio con regularidad (alrededor de 4 horas por semana) para mejorar su calidad de vida y su estado físico, y posiblemente, para reducir el riesgo de tener otras formas de cáncer. Las investigaciones demuestran que las mujeres que hacen ejercicios equivalentes a una caminata de 3 a 5 horas por semana a un ritmo promedio después de haber sido diagnosticadas con cáncer de mama pueden aumentar sus probabilidades de sobrevivir a la enfermedad.

 

Comienza despacio

Hacer cuatro horas de ejercicio por semana puede parecer imposible si te cuesta despegarte del sofá y la televisión o si sientes dolor por una cirugía, tienes poco tiempo debido a la radioterapia o tienes muy poca energía a causa de la quimioterapia. Es duro obligarte a ti misma a hacer ejercicio cuando apenas tienes energía para levantarte de la cama o salir del sofá.

Considera comenzar de a poco, quizá caminando 15 minutos al día, y luego aumenta gradualmente la cantidad de tiempo que pasas ejercitando. Tal vez necesites meses para llegar a las cuatro horas semanales, pero eso está bien. Incluso durante el tratamiento, hacer caminatas cortas y lentas, yendo y viniendo por la calle o alrededor de la manzana, puede ser de gran utilidad. Luego puedes pasar a un ejercicio suave, como yoga o tai chi.

La clave es mantenerte físicamente activa. Los arranques cortos de actividad de tanto en tanto son buenos. Pero es mejor lograr un período largo de actividad que dure entre 15 minutos y 1 hora (o más, si puedes). De esta forma, los músculos, el corazón y la respiración trabajan juntos. Todo ejercicio que hagas regularmente te hará sentir mejor en el momento y también es bueno para tu salud a largo plazo.

Si no estás segura de cómo comenzar a hacer ejercicio, quizá te convenga asistir a un gimnasio o hacer una cita con un entrenador personal para conocer distintas clases de ejercicio. Algunas personas prefieren ejercitar en su casa, mediante videos o DVD. Otras disfrutan mucho haciendo jardinería o trabajando en el patio, en lugar del ejercicio organizado y moderado. Caminar con un amigo es una gran forma de hacer vida social Y obtener los beneficios del ejercicio. Con tantas opciones diferentes, seguramente encontrarás una forma de hacer ejercicio que se adecue a tu personalidad y tus horarios.

— Se actualizó por última vez el 29 de junio de 2022 15:16