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Inmunoterapia

Los medicamentos para inmunoterapia emplean el poder del sistema inmunitario del cuerpo para atacar a las células cancerosas. Hay muchos medicamentos para inmunoterapia aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, sigla en inglés) de los EE. UU. para tratar el cáncer de mama.

Los medicamentos para inmunoterapia emplean el poder del sistema inmunitario del cuerpo para atacar a las células cancerosas.

Hay muchos medicamentos para inmunoterapia aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, sigla en inglés) de los EE. UU. para tratar el cáncer de mama.

Los inhibidores de puntos de control inmunitario para tratar el cáncer de mama son:

  • Jemperli (nombre genérico: dostarlimab-gxly)

  • Keytruda (nombre genérico: pembrolizumab)

Jemperli se utiliza para tratar el cáncer de mama en estadio avanzado con deficiencia en la reparación de errores de emparejamiento (dMMR) que creció durante el tratamiento o después de este, si no hay otras opciones de tratamiento disponibles. Menos del 1 % de los casos de cáncer de mama tienen el biomarcador dMMR.

Keytruda se combina con quimioterapia para tratar el cáncer de mama triple negativo localmente avanzado o metastásico que es positivo en la prueba de PD-L1. “Inoperable” significa que no se puede extirpar mediante cirugía.

Keytruda también se utiliza junto con quimioterapia antes de la cirugía y luego por sí solo después de la cirugía para tratar el cáncer de mama triple negativo en estadio temprano con alto riesgo de recurrencia (el riesgo de que el cáncer regrese).

El medicamento de inmunoterapia Tecentriq (nombre genérico: atezolizumab) recibió la aprobación acelerada de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, sigla en inglés) de EE. UU. en marzo de 2019 para utilizarse junto con el medicamento para quimioterapia Abraxane (nombre genérico: paclitaxel unido a albúmina o nab-paclitaxel) a fin de tratar el cáncer de mama inoperable, localmente avanzado o metastásico, triple negativo y positivo en la prueba de PD-L1. “Inoperable” significa que no se puede extirpar mediante cirugía. Pero el 27 de agosto de 2021, Genentech (la empresa que fabrica Tecentriq) retiró voluntariamente la indicación de Tecentriq para tratar el cáncer de mama. Las personas que estén recibiendo infusiones de Tecentriq para tratar el cáncer de mama triple negativo en estadio avanzado podrán continuar el tratamiento, pero deberán analizar con el médico otras opciones de tratamiento.

Los medicamentos para inmunoterapia dirigida para tratar el cáncer de mama son:

  • Enhertu (nombre genérico: fam-trastuzumab deruxtecan-nxki)

  • Herceptin (nombre genérico: trastuzumab)

  • Herceptin Hylecta

  • Medicamentos biosimilares a Herceptin: Herzuma, Kanjinti, Ogivri, Ontruzant y Trazimera

  • Kadcyla (nombre genérico: T-DM1 o ado-trastuzumab emtansina)

  • Margenza (nombre genérico: margetuximab-cmkb)

  • Phesgo (nombre genérico: pertuzumab, trastuzumaby hialuronidasa-zzxf)

  • Perjeta (nombre genérico: pertuzumab)

  • Trodelvy (nombre genérico: sacituzumab govitecan-hziy)

Estos medicamentos selectivos de inmunoterapia se utilizan para tratar el cáncer de mama al actuar sobre receptores específicos presentes en las células de cáncer de mama. Además, estos medicamentos también pueden ayudar a combatir el cáncer de mama al alertar al sistema inmunitario para que destruya las células cancerosas. Debido a esto, a veces se los llama “inmunoterapias dirigidas”.

 

¿Qué es la inmunoterapia?

Los medicamentos de inmunoterapia para el cáncer ayudan al sistema inmunitario a funcionar mejor o de manera más eficiente para combatir las células cancerosas.

El sistema inmunitario está compuesto por varios órganos, tejidos y células que funcionan en conjunto para protegerte contra invasores externos que pueden provocar enfermedades. Cuando se introduce en el cuerpo un agente que causa enfermedades o infecciones, como una bacteria, un virus o un hongo, el sistema inmunitario reacciona y funciona para eliminar a los invasores. La función de este sistema de autodefensa consiste en impedir que te enfermes.

La inmunoterapia emplea sustancias —ya sea producidas naturalmente por el cuerpo o artificialmente en un laboratorio— como refuerzo del sistema inmunitario para lograr lo siguiente:

  • detener o retrasar el crecimiento de las células cancerosas

  • impedir que las células cancerosas se diseminen a otras partes del cuerpo

  • funcionar mejor para eliminar las células cancerosas

Para iniciar una respuesta del sistema inmunitario frente a un invasor externo, el sistema inmunitario debe ser capaz de diferenciar entre las células y las sustancias que son “propias” (parte de ti) y las ajenas (no forman parte de ti y posiblemente sean dañinas). Las células del cuerpo tienen proteínas en la superficie o en el interior que ayudan al sistema inmunitario a reconocerlas como “propias”. En parte es por eso que el sistema inmunitario generalmente no ataca los tejidos del mismo cuerpo. (Los trastornos autoinmunitarios ocurren cuando el sistema inmunitario ataca por error los tejidos propios, como la glándula tiroidea, las articulaciones, el tejido conjuntivo u otros órganos).

Las células ajenas tienen proteínas y otras sustancias en la superficie y en el interior que el cuerpo no reconoce, llamadas antígenos. Los antígenos externos activan el sistema inmunitario, que ataca estos antígenos y las células en cuya superficie o interior se encuentran, ya se trate de virus, bacterias o células infectadas. Esta respuesta termina destruyendo a los invasores externos o manteniéndolos bajo control, para que no puedan dañar el cuerpo.

Entonces, ¿por qué el sistema inmunitario no ataca las células de cáncer de mama por su cuenta, es decir, sin ayuda de los medicamentos de inmunoterapia? Hay dos motivos principales:

  • Una célula de cáncer de mama comienza igual que cualquier célula sana. Un nódulo canceroso es una acumulación de células que solían ser sanas y sin ninguna característica fuera de lo común. Las células precancerosas, e incluso las primeras células de cáncer de mama, no lucen muy diferentes a las células sanas. No son cuerpos que anuncian ser “extraños” en la manera en que lo hacen las bacterias, los virus y otros materiales externos, lo que complica las cosas para el sistema inmunitario, pero a medida que se transforman en células cancerosas, producen proteínas que el sistema inmunitario sí detecta como “ajenas”, los antígenos. En algunos casos, el sistema inmunitario es capaz de reconocer algunas células cancerosas como dañinas y puede detener el proceso antes de que el cáncer se extienda.

  • A medida que avanza el cáncer, las células cancerosas adquieren la capacidad de evitar el sistema inmunitario. El cáncer de mama no aparece de la noche a la mañana, se desarrolla durante un periodo. A medida que las células sanas se convierten poco a poco en cancerosas, la información genética en su interior cambia de manera constante. Algunos de estos cambios genéticos permiten que las células cancerosas eviten la detección por parte del sistema inmunitario. Otros cambios permiten que las células cancerosas aceleren su crecimiento y se multipliquen con mucha mayor rapidez que las células sanas. Este proceso puede superar la capacidad del sistema inmunitario y permitir que el cáncer de mama crezca desenfrenadamente.

En general, los medicamentos de inmunoterapia pueden dividirse en dos grupos principales:

  • Inmunoterapias activas, que estimulan el sistema inmunitario para que responda al cáncer. Las células cancerosas se analizan en el laboratorio para encontrar los antígenos específicos de ese tumor. A continuación, se crea un tratamiento de inmunoterapia para lograr que el sistema inmunitario actúe de manera selectiva sobre esos antígenos. Las vacunas contra el cáncer y la terapia celular adoptiva son ejemplos de inmunoterapias activas.

  • Inmunoterapias pasivas, que le dan al cuerpo componentes artificiales del sistema inmunitario para ayudar a combatir el cáncer. Las inmunoterapias pasivas no estimulan el sistema inmunitario para que responda de manera activa tal como lo hacen las inmunoterapias activas. Los inhibidores de puntos de control inmunitario y las citocinas son ejemplos de inmunoterapias pasivas.

Debido a que los medicamentos de inmunoterapia ayudan a que el sistema inmunitario elimine el cáncer, el proceso puede llevar mucho tiempo. En este momento, no está claro cuánto tiempo una persona debe tratarse con inmunoterapia. Muchos expertos creen que combinar inmunoterapias, por ejemplo, una vacuna con un inhibidor de puntos de control, puede ser una buena forma de poner en marcha una respuesta inmunitaria potente contra el cáncer. También es probable que las inmunoterapias se combinen con otros tratamientos para el cáncer, como las terapias dirigidas.

Los científicos están estudiando la inmunogenicidad del cáncer de mama, es decir, cómo estimular al sistema inmunitario para que responda al cáncer de mama, además de inmunoterapias específicas. Vuelve a visitar Breastcancer.org para conocer novedades.

 

¿La inmunoterapia es adecuada para ti?

Los medicamentos de inmunoterapia son relativamente nuevos y no se han estudiado tanto como la cirugía, la quimioterapia, la radioterapia y la terapia hormonal.

En este momento, es difícil saber quiénes se beneficiarán con las inmunoterapias disponibles o con las que se están investigando en la actualidad, como las vacunas. Gran parte de las investigaciones que se están llevando a cabo sobre las inmunoterapias para tratar el cáncer de mama se centran en la enfermedad metastásica, especialmente en el cáncer de mama triple negativo (cáncer de mama negativo para receptores de estrógeno, progesterona y HER2).

“Sabemos que no todos los tipos de tumores son iguales, y también que cada paciente es un caso único”, afirma la Dra. Leisha Emens, Ph. D., profesora de medicina especializada en hematología/oncología del Centro Hillman para el Cáncer en el Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh. La Dra. Emens se especializa en inmunoterapia para tratar el cáncer. Sus investigaciones se centran en el desarrollo y la implementación de inmunoterapias para tratar el cáncer de mama (lo que incluye vacunas e inhibidores de puntos de control inmunitario) junto con tratamientos tradicionales para el cáncer y otros medicamentos que activan el sistema inmunitario.

“Uno de los motivos por los cuales el cáncer de mama triple negativo es más sensible a la inmunoterapia es que estos tumores posiblemente tengan una mayor cantidad de mutaciones genéticas, lo que se conoce como carga mutacional”, continúa. “Estas mutaciones hacen que las células tumorales produzcan antígenos singulares que el sistema inmunitario detecta como ajenos. Podría ser que una vacuna personalizada compuesta por estos antígenos singulares funcione bien para inducir o amplificar las células T en pacientes a quienes se les diagnosticó cáncer de mama triple negativo y que no tenían una cantidad suficiente de células T en el microentorno inmunitario del tumor en el momento del diagnóstico”.

“Aún necesitamos aprender mucho para poder predecir cuáles pacientes podrían responder a la inmunoterapia”, sigue la Dra. Emens. “Para algunos tumores de mama, la carga mutacional puede ser importante, mientras que no es así en otros casos. Además, la presencia de PD-L1 [una proteína de punto de control que ayuda al sistema inmunitario a reconocer las células como parte del cuerpo en lugar de invasoras externas] en el tumor aumenta la probabilidad de que una persona responda a un bloqueo de puntos de control inmunitario que actúe de manera selectiva sobre las proteínas de punto de control PD-1 y PD-L1, pero no es algo perfecto. Un número reducido de pacientes sin presencia de PD-L1 en los tumores también puede responder a la inmunoterapia, así que necesitamos más información para determinar qué es lo que impulsa la inmunidad de los tumores en esos casos”.

 

Inhibidores de puntos de control inmunitario

Para iniciar una respuesta del sistema inmunitario frente a un invasor externo, el sistema inmunitario debe ser capaz de diferenciar entre las células y las sustancias que son “propias” (parte de ti) y las ajenas (no forman parte de ti y posiblemente sean dañinas). Las células del cuerpo tienen proteínas en la superficie o en el interior que ayudan al sistema inmunitario a reconocerlas como “propias”.

Algunas de estas proteínas que ayudan al sistema inmunitario a reconocer las células “propias” se llaman puntos de control inmunitario. A veces, las células cancerosas encuentran maneras de utilizar estas proteínas de puntos de control inmunitario como escudo para evitar que el sistema inmunitario las identifique y las ataque.

Las células del sistema inmunitario denominadas células T circulan por todo el cuerpo en busca de señales de enfermedad o infección. Cuando las células T encuentran otra célula, analizan determinadas proteínas que se encuentran en la superficie de esa célula. Esto ayuda a las células T a identificar a la célula encontrada. Si las proteínas de la superficie indican que la célula es sana y no tiene ninguna característica fuera de lo común, entonces la célula T que la encontró la deja tranquila. Si las proteínas de la superficie dan indicios de que la célula es cancerosa o que no es sana por algún otro motivo, la célula T comienza a atacarla. Una vez que las células T inician un ataque, el sistema inmunitario comienza a producir proteínas más especializadas que impiden que este ataque dañe las células y tejidos sanos del cuerpo. Estas proteínas especializadas que protegen las células y los tejidos sanos se conocen como puntos de control inmunitario.

Los inhibidores de puntos de control inmunitario actúan de manera selectiva sobre estas proteínas de punto de control inmunitario y ayudan al sistema inmunitario a reconocer y atacar las células cancerosas. Los inhibidores de puntos de control inmunitario básicamente le quitan los frenos al sistema inmunitario al bloquear las proteínas de puntos de control en las células cancerosas o en las células T que reaccionan a las primeras.

Inhibidores de PD-1 y PD-L1

La PD-1 es un tipo de proteína de punto de control que se encuentra en las células T. La PD-L1 es otra proteína de punto de control que se encuentra en muchas células sanas del cuerpo. Cuando la PD-1 se une a la PD-L1, impide que las células T eliminen una célula.

Aun así, algunas células cancerosas tienen gran cantidad de PD-L1 en la superficie. Esto impide que las células T eliminen esas células cancerosas. Un medicamento inhibidor de los puntos de control inmunitario que impide que la PD-1 se una a la PD-L1 permite que las células T ataquen las células cancerosas.

Keytruda (nombre genérico: pembrolizumab) es un inhibidor de la PD-L1 aprobado por la FDA para el tratamiento de determinados casos de cáncer de mama triple negativo.

Keytruda está aprobado para combinarse con el medicamento para quimioterapia que elijan tú y el médico.

Jemperli (nombre genérico: dostarlimab-gxly) es un inhibidor de la PD-1 aprobado para tratar el cáncer de mama en estadio avanzado con deficiencia en la reparación de errores de emparejamiento (dMMR) que creció durante el tratamiento o después de este si no hay otras opciones de tratamiento disponibles.

Otros inhibidores de PD-1 y PD-L1 que cuentan con la aprobación de la FDA para tratar otros tipos de cáncer además del cáncer de mama son:

  • Opdivo (nombre genérico: nivolumab), empleado para el tratamiento del cáncer de pulmón de células no pequeñas metastásico, el linfoma de Hodgkin, el cáncer de células renales en estadio avanzado, el cáncer urotelial en estadio avanzado, el cáncer de células escamosas de cabeza y cuello en estadio avanzado y el cáncer de piel metastásico.

  • Bavencio (nombre genérico: avelumab), que se utiliza para tratar un tipo poco frecuente de cáncer de piel metastásico llamado carcinoma de células de Merkel y el cáncer urotelial en estadio avanzado.

  • Imfinzi (nombre genérico: durvalumab), que se utiliza para tratar el cáncer urotelial en estadio avanzado.

Se están llevando a cabo ensayos clínicos en los que se estudia el uso de estos inhibidores de PD-1/PD-L1 y otros para el tratamiento del cáncer de mama.

Inhibidores de CTLA-4

La CTLA-4 es otra proteína de punto de control que se encuentra en algunas células T. Cuando la CTLA-4 se une a la proteína B7 presente en otra célula, impide que la célula T elimine esa célula.

El medicamento inhibidor de la CTLA-4 Yervoy (nombre genérico: ipilimumab) actúa de manera selectiva sobre la proteína CTLA-4 e impide que se una a la B7 en otras células inmunitarias. Esto impulsa la activación de las células T para que ataquen las células cancerosas. Yervoy cuenta con la aprobación de la FDA para tratar el cáncer de piel en estadio avanzado. Además, se está estudiando su uso en el tratamiento del cáncer de mama y de otros tipos.

Efectos secundarios

Una de las mayores preocupaciones con respecto a los medicamentos inhibidores de puntos de control inmunitario es que podrían permitir que el sistema inmunitario ataque algunas células y órganos sanos. Debido a que estos medicamentos básicamente le quitan el freno al sistema inmunitario, las células T podrían comenzar a atacar otras células además de las cancerosas. Algunos de los efectos secundarios graves incluyen problemas en los pulmones, en el hígado, en los intestinos, en el páncreas y en los riñones.

 

Inmunoterapias dirigidas

Las terapias dirigidas contra el cáncer son tratamientos que actúan selectivamente sobre características específicas de las células cancerosas, como las proteínas que les permiten crecer con rapidez o de manera anormal. Algunas de estas terapias funcionan como los anticuerpos que el sistema inmunitario produce de forma natural. Estos tipos de terapias dirigidas pueden ayudar al sistema inmunitario a reconocer el cáncer.

Una manera en que el sistema inmunitario defiende al cuerpo contra invasores externos consiste en producir enormes cantidades de anticuerpos. Un anticuerpo es una proteína que se adhiere a un antígeno. Los antígenos son proteínas y otras sustancias que se encuentran en la superficie y en el interior de las células ajenas que el cuerpo no reconoce. Los antígenos activan el sistema inmunitario, que ataca estos antígenos y las células en cuya superficie o interior se encuentran, ya se trate de virus, bacterias o algo más. Los anticuerpos circulan por todo el cuerpo hasta que encuentran el antígeno y se adhieren a él. Una vez adheridos, los anticuerpos pueden reclutar a otras células del sistema inmunitario para que destruyan las células que contienen el antígeno.

Los investigadores diseñaron anticuerpos que actúan de manera específica sobre un antígeno determinado, como uno que se encuentre en células cancerosas específicas. Estos se llaman anticuerpos monoclonales.

Algunos anticuerpos monoclonales reconocen proteínas específicas que se encuentran en la superficie de las células cancerosas, llamadas proteínas diana, y se unen a ellas. Cuando el anticuerpo monoclonal se une a la proteína diana, bloquea la función de la proteína diana y elimina la célula cancerosa. Entre los anticuerpos monoclonales que actúan de esta manera y que cuentan con la aprobación de la FDA para tratar el cáncer de mama, se incluyen los siguientes:

  • Enhertu (nombre genérico: fam-trastuzumab deruxtecan-nxki), una combinación de un medicamento contra HER2 que tiene la misma estructura básica de Herceptin, el medicamento para quimioterapia llamado inhibidor de latopoisomerasa I, y deruxtecan, un compuesto que une a los otros dos. Enhertu se diseñó para llevar el inhibidor de la topoisomerasa I a las células cancerosas de manera selectiva al unir el inhibidor de la topoisomerasa I al medicamento contra HER2, que luego transporta el medicamento para quimioterapia a las células cancerosas positivas para HER2.

  • Herceptin (nombre genérico: trastuzumab), que elimina las células de cáncer de mama positivas para HER2 al unirse al receptor de HER2 y bloquear la capacidad de las células cancerosas para recibir las señales que activan su crecimiento. Herceptin también se ofrece como medicamento inyectable, llamado Herceptin Hylecta. Además, existen varios medicamentos biosimilares a Herceptin: Herzuma (nombre genérico: trastuzumab-pkrb), Kanjinti (nombre genérico: trastuzumab-anns), Ogivri (nombre genérico: trastuzumab-dkst), Ontruzant (nombre genérico: trastuzumab-dttb) y Trazimera (nombre genérico: trastuzumab-qyyp). Lee más acerca de los medicamentos biosimilares a Herceptin.

  • Kadcyl (nombre genérico: T-DM1 o ado-trastuzumab emtansina), una combinación de Herceptin y el medicamento para quimioterapia emtansina. Kadcyla lleva la emtansina a las células cancerosas positivas para HER2 de manera selectiva al unir la emtansina a Herceptin, que a su vez se une a los receptores de HER2 en las células cancerosas y lleva la emtansina directamente al tumor.

  • Perjeta (nombre genérico: pertuzumab), que, al igual que Herceptin, elimina las células de cáncer de mama positivas para HER2 al unirse al receptor de HER2 y bloquear la capacidad de las células cancerosas de recibir las señales que activan su crecimiento.

  • Phesgo (nombre genérico: pertuzumab, trastuzumab y hialuronidasa-zzxf) es una combinación en dosis fijas de Herceptin (nombre genérico: trastuzumab), Perjeta (nombre genérico: pertuzumab) y hialuronidasa-zzxf que se utiliza para tratar el cáncer de mama positivo para HER2 en todos sus estadios junto con la quimioterapia. Phesgo se administra como inyección por debajo de la piel del muslo.

  • Trodelvy (nombre genérico: sacituzumabgovitecan-hziy), una combinación de un anticuerpo monoclonal que actúa de manera selectiva sobre la proteína Trop-2 que se encuentra en la superficie de las células de cáncer de mama triple negativo metastásico, el medicamento para quimioterapia SN-38 y un compuesto que une el anticuerpo monoclonal al medicamento para quimioterapia. Trodelvy se diseñó para llevar SN-38 a las células cancerosas de manera selectiva al unir el anticuerpo monoclonal al medicamento para quimioterapia, que luego transporta el medicamento para quimioterapia a las células de cáncer de mama triple negativo.

Visita los enlaces anteriores para obtener más información acerca del funcionamiento de estas inmunoterapias dirigidas, además de sus efectos secundarios.

 

Vacunas contra el cáncer

Probablemente conozcas las vacunas tradicionales contra la difteria, las paperas, la tos ferina, la poliomielitis, la rubéola, el tétanos, la tuberculosis y otras enfermedades que prácticamente se eliminaron en Estados Unidos debido a la enorme cantidad de personas vacunadas. En el caso de estas enfermedades, se administra una versión inactiva o debilitada del microorganismo que provoca la enfermedad a una persona sana para acelerar el sistema inmunitario e iniciar una respuesta.

Existen algunos tipos de cáncer que se han relacionado con virus. Algunas cepas del papilomavirus humano (VPH), que provoca verrugas genitales, se han relacionado con el cáncer de cuello uterino, de ano, de garganta y otros tipos. Las vacunas contra el VPH pueden ofrecer protección contra algunos de estos tipos de cáncer. Las personas con hepatitis B crónica tienen mayor riesgo de padecer cáncer de hígado. Por lo tanto, la vacuna contra la hepatitis B puede reducir el riesgo de tener cáncer de hígado.

De todos modos, gran parte de las investigaciones sobre vacunas para el cáncer se centran en las vacunas terapéuticas, es decir, vacunas para tratar el cáncer. El objetivo de las vacunas terapéuticas es lograr que el sistema inmunitario ataque las células cancerosas. Las vacunas terapéuticas son diferentes porque no previenen la enfermedad, sino que estimulan el sistema inmunitario para que elimine la enfermedad que ya se encuentra en el cuerpo. Para recibir una vacuna terapéutica contra el cáncer, es necesario que te hayan diagnosticado.

Las vacunas terapéuticas contra el cáncer se elaboran con células cancerosas, partes de células o antígenos, es decir, las proteínas de una célula ajena, como una célula cancerosa, que permiten que el sistema inmunitario la reconozca como tal. En algunos casos, se extraen las células inmunitarias de una persona y se las expone a esas sustancias en el laboratorio para crear la vacuna. Una vez que la vacuna está lista, se vuelve a introducir en el cuerpo para reforzar la respuesta de sistema inmunitario a las células cancerosas.

Las vacunas terapéuticas contra el cáncer pueden tardar meses en producir una respuesta evidente del sistema inmunitario, por lo que tal vez resulten más útiles para reducir el riesgo de que el cáncer regrese (recurrencia) una vez que se hayan finalizado los tratamientos principales, como la cirugía. Los médicos llaman “complementarios” o “auxiliares” a los tratamientos que se administran después de la cirugía.

En este momento, no hay vacunas terapéuticas contra el cáncer que cuenten con la aprobación de la FDA para tratar el cáncer de mama. De todos modos, se están llevando a cabo varios ensayos clínicos para estudiar el uso de las vacunas terapéuticas contra el cáncer de mama.

En algunos de los estudios se está analizando el uso de las vacunas terapéuticas junto con otros tratamientos, como Herceptin (nombre genérico: trastuzumab) o medicamentos para quimioterapia.

 

Terapia celular adoptiva

En la terapia celular adoptiva, se intenta reforzar la capacidad natural de los linfocitos citolíticos (células llamadas linfocitos que son capaces de eliminar otras células) del sistema inmunitario, ya sean células T o linfocitos citolíticos naturales, para reconocer y eliminar células cancerosas.

Durante la terapia celular adoptiva, los científicos extraen un poco de sangre de la persona y separan las células T de la sangre. Los médicos pueden modificar las células T para que reconozcan mejor las células cancerosas que se encuentran en el cuerpo. A continuación, se cultivan grandes cantidades de estas células T modificadas en el laboratorio. Cultivar una cantidad suficiente de células T modificadas para un tratamiento puede llevar entre 2 semanas y varios meses.

En algunos casos, a una persona que reciba terapia celular adoptiva le pueden administrar otros tratamientos para reducir la cantidad de células inmunitarias en el cuerpo porque estas células inmunitarias sin modificar no reconocen las células cancerosas. A continuación, se vuelven a introducir en el cuerpo las células T modificadas para que busquen y destruyan las células cancerosas.

Existen varios tipos de terapia celular adoptiva, según cómo se tratan las células T en el laboratorio:

  • La terapia de células T con receptores quiméricos para el antígeno (CAR) consiste en modificar de manera genética las células T para que tengan receptores quiméricos para el antígeno, o CAR, en la superficie. Los CAR pueden ayudar a que las células T reconozcan mejor las células cancerosas.

  • la terapia de células T con linfocitos infiltrantes tumorales (TIL) e interleucina 2 (IL-2) consiste en extraer los TIL, un tipo de célula T que se encuentra en los tumores, y tratarlos con interleucina (IL-2), un tipo de proteína capaz de reforzar la capacidad de las células T para reconocer células cancerosas. La IL-2 también es una citocina, y una versión artificial de ella llamada Proleukin (nombre genérico: aldesleucina) recibió la aprobación de la FDA para tratar el cáncer de riñón metastásico y el cáncer de piel metastásico.

Hasta el momento, ninguna terapia celular adoptiva ha sido aprobada por la FDA para tratar el cáncer de mama ni ningún otro tipo de cáncer. La terapia celular adoptiva solo se encuentra disponible en ensayos clínicos.

 

Citocinas

Las citocinas se consideran medicamentos no específicos para inmunoterapia porque no responden a una diana en particular en la mayoría de las células cancerosas. En lugar de eso, refuerzan el sistema inmunitario de forma más general. Este refuerzo general igual puede producir una mejor respuesta inmunitaria al cáncer. En la mayoría de los casos, las citocinas se administran después de otro tratamiento para el cáncer, como la quimioterapia o la radioterapia, o al mismo tiempo.

Las citocinas son proteínas producidas por algunas células del sistema inmunitario. Ayudan a controlar el crecimiento y la actividad de otras células del sistema inmunitario y de la sangre (llamados glóbulos sanguíneos).

En este momento, no hay citocinas que cuenten con la aprobación de la FDA para tratar el cáncer de mama.

Existen dos citocinas principales que se están estudiando para el tratamiento del cáncer: las interleucinas y los interferones.

Las interleucinas son un grupo de citocinas que ayudan a los glóbulos blancos, que son células del sistema inmunitario, a comunicarse entre sí. Esto a su vez ayuda al sistema inmunitario a producir células capaces de destruir el cáncer.

Una interleucina específica, la interleucina 2 (IL-2), ayuda a las células del sistema inmunitario a crecer y dividirse con mayor rapidez. Esto significa que habrá más de ellas para atacar las células extrañas en el cuerpo, como las células cancerosas. Una versión artificial de la IL-2 llamada Proleukin (nombre genérico: aldesleucina) recibió la aprobación de la FDA para tratar el cáncer de riñón metastásico y el cáncer de piel metastásico.

Los efectos secundarios de la IL-2 pueden incluir escalofríos, fiebre, fatiga, aumento de peso, náuseas, vómitos, diarrea y baja presión arterial. Entre los efectos secundarios raros, pero graves, se incluyen latido anormal del corazón, dolor torácico y otros problemas cardíacos.

Otras interleucinas, como la IL-7, la IL-12 y la IL-21, se están estudiando como medicamentos para tratar el cáncer.

Los interferones son proteínas que ayudan al cuerpo a combatir infecciones causadas por virus y tipos de cáncer. Según algunas investigaciones, los interferones de hecho podrían desacelerar el crecimiento de las células cancerosas. Existen tres tipos de interferones, que se abrevian IFN: IFN α (alfa), IFN β (beta) e IFN γ (gamma).

Solo el IFN α (interferón alfa) cuenta con la aprobación de la FDA para el tratamiento del cáncer. El IFN α refuerza la capacidad de determinadas células inmunitarias para atacar células cancerosas y también puede desacelerar el crecimiento de los vasos sanguíneos que necesitan los tumores mismos para crecer.

Una versión artificial del IFN α, llamada Intron A, se utiliza para tratar la leucemia de células pilosas, el linfoma no Hodgkin y el cáncer de piel, además de las hepatitis C y B.

Los efectos secundarios de los interferones pueden incluir escalofríos, fiebre, dolor de cabeza, fatiga, pérdida del apetito (inapetencia), náuseas, vómitos, bajo recuento de glóbulos blancos, erupción cutánea (exantema) y debilitamiento del cabello. Estos efectos secundarios pueden ser intensos, y muchas personas pueden tener dificultades para tolerar el tratamiento con interferones por ese motivo.

— Se actualizó por última vez el 29 de junio de 2022, 15:20

Revisado por 1 adviser médicos
 
Leisha Emens, MD, PhD
Centro Oncológico Hillman, Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh, Pittsburgh, PA
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