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Riesgos y complicaciones de la reconstrucción con implante mamario

 

Si te sometiste a una reconstrucción mamaria con implantes o estás considerando hacerlo, es importante que conozcas los posibles riesgos y el mantenimiento que se requiere con el paso del tiempo.

Los implantes mamarios no suelen durar para toda la vida. Comúnmente, las mujeres que se someten a una reconstrucción con implante deben someterse a una o más cirugías adicionales en algún momento, ya sea para abordar alguna complicación o mejorar el aspecto y la sensación al tacto de las mamas. Cuanto más tiempo tengas los implantes, mayores serán los riesgos de que surja alguna complicación. Sin embargo, los implantes no tienen fecha de vencimiento y no hace falta reemplazarlos a menos que tengas un problema.

La cirugía de reconstrucción con implante mamario implica los mismos riesgos que una mastectomía u otras cirugías:

  • hemorragia

  • problemas con la anestesia

  • infección en el área de la cirugía

  • problemas relacionados con la cicatrización de heridas como el hematoma (acumulación de sangre en una herida quirúrgica) o seroma (acumulación de líquido transparente en una herida quirúrgica)

  • cicatrices inesperadas

También existen otros riesgos que son únicos de los implantes mamarios:

  • rotura de implantes

  • desplazamiento de implantes

  • contractura capsular

  • enfermedad por implantes mamarios

Antes de que decidas si quieres someterte a una reconstrucción con implante mamario, deberías hablar con el equipo médico sobre los riesgos y los beneficios, así como otras opciones como la reconstrucción autógena (o “con colgajo”) o ninguna reconstrucción (“pecho plano” o cierre plano estético).

Si optas por una reconstrucción con implante, ten en cuenta que deberás programar una consulta con un profesional de la salud una vez por año (por ejemplo, con un cirujano de mamas o un cirujano plástico) para que revise los implantes en busca de roturas u otros problemas.

 

Infección tras la reconstrucción con implante mamario

A veces, puede padecerse una infección bacteriana en el tejido que rodea un implante mamario o el expansor de tejidos durante los días o las semanas posteriores a la cirugía de reconstrucción.

Entre los síntomas de una infección, se pueden incluir enrojecimiento, inflamación de la mama y fiebre elevada o dolor. Si presentas cualquiera de estos síntomas, deberías informárselo a tu cirujano.

Tu cirujano puede recetarte antibióticos, pero es posible que los antibióticos no curen la infección por sí solos. Tal vez debas someterte a cirugía para extirpar el tejido infectado y reemplazarlo, o bien extraer el implante o el expansor de tejidos. Después de la cirugía, deberás seguir recibiendo antibióticos, ya sea por vía oral o intravenosa (IV). Si la infección desaparece por completo después de unos meses o un año (el tiempo dependerá de la recomendación del cirujano), por lo general podrás someterte a una nueva cirugía de reconstrucción mamaria.

Es posible que corras un mayor riesgo de padecer una infección en el implante mamario o el expansor de tejidos en los siguientes casos:

  • Si recibiste radioterapia en la mama en el pasado.

  • Fumas.

  • Tienes diabetes.

  • Eres obeso.

  • Si tienes presión arterial elevada (hipertensión).

  • Si te extirparon ganglios linfáticos axilares durante la misma cirugía en la que se realizó la mastectomía y la reconstrucción.

 

Necrosis de la piel de la mama

Cuando la reconstrucción mamaria con implantes o expansores de tejido se realiza junto con la mastectomía, la piel de la mama no siempre cicatriza correctamente. En ocasiones, se dañan los vasos sanguíneos que irrigan sangre al tejido. A menudo, esto sucede porque la piel de la mama queda demasiado delgada después de extirpar tejido durante la mastectomía. Sin la suficiente irrigación sanguínea, podrían atrofiarse zonas de la piel en una o en las dos mamas y cubrirse de costras. Esta degradación y eventual muerte del tejido se llama “necrosis”.

Algunos signos de que padeces de necrosis de la piel de la mama incluyen el cambio de color y aspecto de la piel: se pone azul oscura o negra, y se cubre de costras o heridas abiertas. También puedes tener fiebre o náuseas. Es importante que mantengas informado a tu equipo de atención médica a fin de asegurarte de recibir el tratamiento correcto para la necrosis.

Si presentas necrosis en un área muy pequeña de la piel, el médico puede quitar parte del tejido muerto o tratar la zona con medidas básicas de atención de heridas. Si presentas necrosis en un área más grande de piel y no se cura, por lo general necesitarás cirugía para extirpar el tejido muerto. El cirujano plástico tal vez tenga que reemplazar algo de la piel por un autoinjerto (piel extraída de otra parte del cuerpo). Si el tejido mamario se infectó, es posible que el cirujano también necesite explantar los implantes o los expansores de tejidos durante la cirugía.

Algunos meses después, una vez que la piel haya cicatrizado y no quede ningún rastro de infección, podrías someterte a otra cirugía para corregir cualquier distorsión o deformidad de las mamas debido a la necrosis de la piel. Por ejemplo, tu cirujano plástico puede recomendar los siguientes procedimientos:

  • realizar de nuevo la reconstrucción si se debieron extraer los implantes o los expansores

  • realizar una reconstrucción de los pezones si se vieron afectados por la necrosis

  • trasplantar un colgajo de tejido de otra parte del cuerpo para rellenar un área de la mama en la que perdiste algo de piel y tejido

El riesgo de padecer necrosis en la piel de la mama puede ser más alto si el cirujano te colocó un implante muy grande que ejerce presión excesiva en la piel frágil. Además, si fumas, padeces obesidad o tienes diabetes, pueden disminuir las probabilidades de que la piel cicatrice bien después de una mastectomía.

 

Contractura capsular

Una vez colocado el implante mamario, a su alrededor se forma tejido cicatricial, lo que da origen a una cápsula de tejido. El organismo forma una cápsula protectora como esta alrededor de cualquier cuerpo implantado que le resulte extraño. Por lo general, la cápsula de tejido es suave o ligeramente firme, es imperceptible y ayuda a mantener el implante en su sitio.

En algunas mujeres, se forma una cápsula de tejido que es singularmente dura y densa. La cápsula se tensa alrededor del implante y lo aprieta. Esta afección, llamada “contractura capsular”, puede causar dolor crónico y distorsionar la forma de la mama. También puede elevar el implante a un nivel más alto en el tórax.

Los signos de la contractura capsular, como el aumento de la rigidez o tirantez de la mama, pueden empezar a aparecer apenas meses después de la cirugía de reconstrucción con implante o pueden tardar años. Una contractura capsular puede afectar uno de los implantes o ambos.

Si recibiste radioterapia en algún momento —en especial si fue después de la cirugía inicial de reconstrucción mamaria—, eso puede aumentar en gran medida el riesgo de padecer contractura capsular. Sin embargo, en general, no se entienden bien los motivos por los que algunas personas padecen de contractura capsular, mientras que otras no. Otros factores que podrían aumentar el riesgo de contractura capsular son los siguientes:

  • rotura de un implante

  • hematoma (una acumulación de sangre donde se extirpó tejido durante la cirugía)

  • formación de una capa bacteriana (llamada “biopelícula”) en el implante

  • una predisposición genética a la formación de más tejido cicatricial de lo normal

Si la contractura capsular te genera dolor crónico u origina cambios en la posición y la forma de la mama, tal vez debas considerar cirugía para tratarla. Tu cirujano plástico puede recomendar los siguientes procedimientos:

  • Capsulectomía: es una cirugía en la que se extrae el implante existente y la cápsula de tejido que lo rodea, y, a continuación, se coloca un implante nuevo que está envuelto con matriz dérmica acelular (un sustituto de tejidos blandos hecho mayormente de piel humana o animal).

  • Capsulotomía abierta: es una cirugía en la que se intenta cortar y abrir la cápsula de tejido alrededor del implante mediante pequeñas incisiones y, posiblemente, la extirpación de parte de la cápsula y la colocación de una pequeña pieza de matriz dérmica acelular sobre las partes de la cápsula que se abrieron. Es posible que el implante existente se reemplace por uno nuevo.

Sin embargo, existe un riesgo significativo de que la contractura capsular vuelva a presentarse si continúas optando por la colocación de implantes mamarios. Las únicas formas de garantizar que no volverás a presentar una contractura capsular en el futuro son la extracción de los implantes y la reconstrucción de las mamas con un colgajo de tejido proveniente de otra parte del cuerpo (“reconstrucción autógena”) en lugar de la colocación de implantes nuevos.

La fisioterapia es otra opción si presentas una contractura capsular más leve o preferirías no someterte a una cirugía para tratarla. Consulta con un fisioterapeuta que se especialice en contracturas capsulares para que pueda ayudarte a aliviar el malestar y la tensión, y aflojar el tejido cicatricial.

 

Distorsión dinámica

En la mayoría de las cirugías de reconstrucción con implante mamario, el cirujano plástico coloca el implante debajo de todo el músculo del tórax (músculo pectoral) o parte de él. Esto se conoce como “colocación subpectoral de implantes”. Dado que se extirpó el tejido mamario durante la mastectomía, la piel ahora está en contacto más cercano con el músculo del tórax que se encuentra debajo. A medida que cicatrizan los tejidos, la piel tiende a adherirse al músculo del tórax. Entonces, cuando se flexiona el músculo del tórax, las mamas pueden moverse de manera poco natural. Por ejemplo, podría parecer que se mueven bruscamente hacia arriba y afuera, o que se desplazan hacia abajo. Los cirujanos plásticos llaman a este problema “distorsión dinámica” o “deformidad por movimiento”. Algunas mujeres sienten dolor o vergüenza.

Existen dos tipos principales de cirugía para corregir la distorsión dinámica:

  • Revisión prepectoral: consiste en extraer los implantes que se encuentran debajo del músculo del tórax y colocar implantes nuevos directamente debajo de la piel y sobre el músculo del tórax (esto se denomina “colocación prepectoral de implantes”). Para que los implantes tengan apoyo y evitar que se noten a través de la piel, el cirujano puede envolverlos o cubrirlos con una matriz dérmica acelular (un sustituto de tejidos blandos hecho de piel humana o animal).

  • Explantación de los implantes y reconstrucción autógena (“con colgajo”): consiste en extraer los implantes y reemplazarlos por tejido trasplantado propio que se obtiene de otra parte del cuerpo, como el abdomen, los glúteos o los muslos. Un colgajo de tejido proporciona una capa de tejido vivo entre la piel y el músculo del tórax, y así elimina la distorsión dinámica.

 

Desplazamiento de implantes mamarios

Existe un riesgo bajo de que los implantes mamarios se muevan o desplacen con el tiempo, de manera que su posición en la mama ya no sea la correcta. Esto puede ocurrir con uno solo o con ambos implantes, y puede deberse a distintos factores, como un error en la colocación inicial de los implantes, la acción de la fuerza de gravedad, daños en el tejido a causa de la radioterapia y problemas con la piel de la mama. A continuación, te damos algunos ejemplos de cómo pueden desplazarse los implantes mamarios:

  • Los implantes pueden asentarse muy abajo en el tórax: a veces, los implantes quedan muy abajo y se deslizan por debajo del pliegue inferior de la mama. Por ejemplo, esto puede suceder si el cirujano crea un bolsillo demasiado grande en el tórax para sostener el implante o si se usan implantes más grandes que estiran el tejido mamario con el tiempo debido a su peso.

  • Los implantes pueden asentarse con demasiada separación y lejos del centro del tórax: esto se llama “desplazamiento lateral” y es otro problema que puede presentarse si el cirujano crea bolsillos muy grandes para los implantes o si los bolsillos se estiran con el tiempo. Si una mujer que tiene desplazamiento lateral se acuesta boca arriba, las mamas reconstruidas pueden desplazarse mucho hacia los costados.

  • Los implantes pueden asentarse juntos en el centro del tórax: En algunos casos poco frecuentes, la piel y el músculo entre las mamas pueden desprenderse. Esto genera que los implantes se unan en el centro del tórax y parezcan una sola mama. Esto se denomina 

    symmastia y puede ocurrir, por ejemplo, si se extirpó una cantidad excesiva de tejido muy cerca del esternón durante la mastectomía.

  • Los implantes pueden voltearse o girar en los bolsillos, lo que puede provocar dolor o una deformación de la mama. Esto puede suceder si el bolsillo donde se coloca el implante es más grande que el implante o si existe algún traumatismo en el tórax.

Si los implantes giran o se voltean, es posible que tu cirujano pueda mostrarte cómo colocarlos de nuevo en su lugar con tus propias manos. Sin embargo, si los implantes se voltean en repetidas oportunidades, tal vez debas considerar someterte a una cirugía para colocarlos de nuevo en su lugar, ajustar los bolsillos o reemplazar los implantes por otros de distinto tipo, tamaño o forma con el fin de mejorar la colocación y evitar que se muevan demasiado.

 

Rotura de implantes mamarios

Todos los tipos de implantes mamarios, incluidos los implantes con gel de silicona y los implantes de solución salina, tienen una cubierta de silicona que podría desgarrarse o agujerearse. A esto se lo conoce como “rotura”. Los implantes de solución salina también tienen una válvula que puede fallar y tener fugas (aunque esto sucede con poca frecuencia en comparación con las fugas que ocurren a partir de desgarros de la cubierta). Las probabilidades de que un implante se rompa o presente fugas aumentan con el tiempo.

Un implante puede romperse debido al desgaste normal del implante, un daño provocado por el uso de instrumentos quirúrgicos durante la cirugía inicial de colocación del implante, la inserción de aguja durante una biopsia u otros factores.

Cuando se rompe un implante de solución salina, la solución salina se drena rápidamente, por lo general en algunos días, y la mama parece algo desinflada, así que enseguida sabrás que el implante está roto. La solución salina (agua con sal) suele ser inofensiva y el organismo la absorbe.

Cuando se rompe un implante con gel de silicona, resulta más complejo reconocer el problema porque el implante suele conservar su forma. Tal vez tardes más tiempo en advertir que el implante se rompió o ni siquiera te des cuenta. Si el gel de silicona se filtra del implante, puede permanecer en el organismo y propagarse a tejidos cercanos u otras partes del cuerpo, como los ganglios linfáticos o los pulmones. Estos son algunos signos de que un implante con gel de silicona se ha roto: cambios en la forma y en el tamaño de la mama, dolor en aumento, y mayor rigidez e inflamación a lo largo de varias semanas. La rotura también puede provocar contractura capsular. La rotura de un implante de silicona que no causa síntomas evidentes se conoce como “rotura silenciosa”.

Si en algún momento crees que se te puede haber roto un implante, pídele al cirujano plástico que te revise. Tu médico no podrá confirmar una rotura silenciosa de un implante con gel de silicona solo mediante una exploración física. Una prueba con imágenes, como una ecografía o una RM, puede ayudar a determinar si un implante presenta filtraciones. Para muchos profesionales, la RM (con equipos diseñados específicamente para observar las mamas) es la prueba con imágenes más exacta si se quiere detectar una rotura de implante. Sin embargo, como ocurre con cualquier estudio de este tipo, existe cierto riesgo de que los resultados no sean exactos, ya que es posible que una rotura no se vea o que un implante intacto parezca roto en una RM.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) recomienda que las personas que se colocan implantes con gel de silicona se sometan a diagnósticos por imágenes periódicos (ecografía o RM) para detectar roturas de implantes, aunque no presenten síntomas. Esta detección debería comenzar entre 5 y 6 años después de la colocación del implante y, luego, repetirse cada 2 o 3 años. 1

Adquirir un seguro médico con el fin de cubrir los costos de las pruebas con imágenes para detectar roturas de implantes mamarios puede ser un desafío. Es posible que tu cirujano plástico pueda ayudarte a tratar con la compañía de seguro médico para que se apruebe la cobertura de este tipo de estudios con anticipación.

Si un implante mamario se rompe, suele extraerse mediante una cirugía, siempre y cuando tu estado de salud sea lo suficientemente bueno como para someterte a una intervención. Si presentas una afección médica que podría conducir a una cirugía poco segura, por lo general, lo más conveniente en cuanto a los implantes de solución salina rotos es dejarlos en su lugar. Los implantes de silicona generan mayores riesgos para la salud y, si es posible, deben extraerse. Si se produce una fuga de gel de silicona a través de la cápsula de tejido cicatricial alrededor del implante roto, el cirujano plástico intentará quitar tanta silicona como pueda.

Por lo general, si decidiste que quieres implantes nuevos, el cirujano puede colocártelos durante la misma cirugía. En algunos casos, el cirujano puede recomendarte que cambies a un tipo diferente de implante. Otra opción puede ser reconstruirte las mamas con un colgajo de tejido proveniente de otra parte del cuerpo (“reconstrucción autógena”) en lugar de colocarte implantes nuevos.

 

Linfoma anaplásico de células grandes asociado a implantes mamarios (LACG-AIM)

El LACG-AIM es un tipo poco frecuente de linfoma de células T (cáncer del sistema inmunitario) que puede presentarse en el tejido cicatricial y el líquido que rodea un implante mamario. El LACG-AIM no es un tipo de cáncer de mama. Puede presentarse alrededor de los implantes mamarios de solución salina o con gel de silicona. En algunos casos, puede hacer metástasis en todo el cuerpo. Si es diagnosticado de forma temprana y se trata correctamente, el LACG-AIM es una enfermedad curable para la mayoría de los pacientes. Sin embargo, existe un pequeño número de mujeres que fallecieron a causa de este tipo de cáncer.

Hasta el momento, todos los casos confirmados de LACG-AIM fueron de mujeres que se habían sometido a una colocación de implantes mamarios con una superficie texturizada o desconocida. Al 16 de noviembre de 2020, la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos informó que se habían confirmado 982 casos de LACG-AIM en todo el mundo 2.

En julio de 2019, Allergan anunció el retiro del mercado mundial de sus implantes mamarios y expansores de tejido texturizados Biocell. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los Estados Unidos solicitó dicho retiro porque descubrió que un 91 % de los casos confirmados de LACG-AIM hasta el momento (481 de 573 casos) habían estado asociados a implantes texturizados fabricados por Allergan. Otros tipos de implantes y expansores de tejidos texturizados todavía se encuentran disponibles en los Estados Unidos. Muchos cirujanos plásticos ya no utilizan implantes mamarios texturizados.

Los síntomas más frecuentes del LACG-AIM son inflamación (debido a la acumulación de líquido) o dolor en la zona del implante mamario. Algunos pacientes detectaron la presencia de un bulto junto a la superficie implante o en la axila. Los síntomas pueden presentarse años después de la colocación del implante. El LACG-AIM puede ser diagnosticado mediante la realización de una biopsia del líquido o el bulto.

El tratamiento del LACG-AIM implica la realización de una capsulectomía en bloque (cirugía en la que el implante y el tejido circundante se extirpan en una sola pieza). Algunos pacientes también requieren radioterapia, quimioterapia o tratamiento de trasplante de células madre.

Los investigadores no tienen certezas respecto de por qué el LACG-AIM se presenta en torno a los implantes mamarios texturizados. Una teoría se basa en que la superficie áspera y rugosa de los implantes texturizados podría provocar inflamación crónica en algunas mujeres y esto conduciría a la aparición de linfoma. Otra teoría es que la superficie áspera y más amplia de los implantes texturizados retiene más bacterias, lo que crea una biopelícula —es decir, una acumulación de microbios que se adhieren entre sí y a la superficie del implante— que provoca inflamación y conduce a la aparición de linfoma.

Para obtener más información, lee el Informe especial de Breastcancer.org sobre la enfermedad por implantes mamarios y el LACG-AIM. (disponible en inglés).

 

Enfermedad por implantes mamarios (BII)

La enfermedad por implantes mamarios (BII, sigla en inglés) es un término que algunas mujeres y médicos utilizan para identificar una amplia variedad de síntomas que pueden presentarse después de la colocación de implantes mamarios. Cualquier tipo de implante mamario puede provocar BII, incluidos los implantes con gel de silicona, los implantes de solución salina, los implantes de superficie lisa y los implantes texturizados. Entre los síntomas, es incluyen dolor muscular y en las articulaciones, fatiga crónica, problemas de concentración y memoria, problemas respiratorios, alteraciones del sueño, sarpullidos y problemas en la piel, sequedad en la boca y los ojos, ansiedad, depresión, dolor de cabeza, pérdida del cabello, y problemas gastrointestinales.

Muchos de los síntomas de la BII se asocian a trastornos del tejido conjuntivo y enfermedades autoinmunitarias, como lupus, artritis reumatoide y esclerodermia. Algunas personas que padecen BII también son diagnosticadas con una enfermedad autoinmunitaria o trastorno del tejido conjuntivo específico, aunque muchas otras no.

En muchos casos, aunque no en todos, la realización de una cirugía para extraer los implantes mamarios mejora o cura por completo los síntomas de la BII.

Los investigadores desconocen el motivo por el que algunas mujeres con implantes mamarios padecen BII. Según los expertos, una de las principales teorías es que algunas personas son propensas a presentar reacciones autoinmunitarias a los materiales que se utilizan para fabricar los implantes mamarios, lo que provoca inflamación y conduce a la aparición de síntomas de BII.

Algunos médicos que trataron muchas pacientes con BII afirman que hay más probabilidades de que esta afección se presente en personas con antecedentes personales o familiares de enfermedades autoinmunitarias, alergias u otras afecciones, como síndrome de colon irritable, migraña, fatiga crónica o fibromialgia. Sin embargo, algunas mujeres que padecen la BII no tienen ninguno de estos factores de riesgo.

Actualmente, la BII no se reconoce como diagnóstico médico oficial y no se ha investigado en profundidad como afección independiente. La FDA publicó una declaración en 2019 en la que informó que está tomando medidas para comprender mejor esta afección y sus factores de riesgo. 3 En 2020, la FDA incluyó información sobre la BII en las nuevas pautas de etiquetado que recomienda para los fabricantes de implantes. 1

Para obtener más información, lee Informe especial de Breastcancer.org sobre la enfermedad por implantes mamarios y el LACG-AIM.

 
Referencias
  1. Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos. Recomendaciones de etiquetado de los implantes mamarios. 29 de septiembre de 2020. Disponible en inglés en https://www.fda.gov/media/131885/download (PDF)

  2. Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos. Estadísticas sobre cirugías plásticas de 2019. Disponible en inglés en: https://www.plasticsurgery.org/for-medical-professionals/health-policy/bia-alcl-physician-resources

  3. Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos. Declaración sobre la seguridad de los implantes mamarios. 2 de mayo de 2019. Disponible en: https://www.fda.gov/news-events/press-announcements/statement-fda-principal-deputy-commissioner-amy-abernethy-md-phd-and-jeff-shuren-md-jd-director-fdas

 
Center for Restorative Breast Surgery

Revisado por 8 advisers médicos
 
Sophie Bartsich, MD, FACS
New York-Presbyterian/Weill Cornell Medical Center, New York, NY
Constance M. Chen, MD, MPH, FACS
New York-Presbyterian/Weill Cornell Medical College, New York, NY
Minas Chrysopoulo, MD, FACS
PRMA Plastic Surgery, San Antonio, TX
Frank J. DellaCroce, MD, FACS
Hospital quirúrgico St. Charles, Nueva Orleans, Luisiana
Ron Israeli, MD, FACS
New York Breast Reconstruction and Aesthetic Plastic Surgery, Great Neck, NY
Elisabeth Potter, MD
Austin, TX
Smita Ramanadham, MD, FACS
SR Plastic Surgery, East Brunswick, NJ
William L. Scarlett, DO, FACS, FACOS, FAACS
Holy Redeemer Hospital, Bensalem, PA
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— Se actualizó por última vez el 29 de junio de 2022 15:08