Ejercicio supervisado seguro para personas con metástasis óseas

Ejercicio supervisado seguro para personas con metástasis óseas

Las personas diagnosticadas con cáncer metastásico que se expandió a los huesos pueden participar de programas de ejercicios supervisados, según una reseña de 17 estudios.
20 sept 2021.
 

Las personas diagnosticadas con cáncer metastásico que se expandió a los huesos pueden participar de programas de ejercicios supervisados, según una reseña de 17 estudios.

La investigación se publicó en línea el 3 de agosto de 2021, en la revista Critical Reviews sobre oncología y hematología. Lee el artículo disponible en inglés: “Exercise for individuals with bone metastases: A systematic review” (Ejercicio para personas con metástasis óseas: una reseña sistemática).

El cáncer metastásico es aquel que se expandió desde el lugar original hacia otras partes del cuerpo. Por lo tanto, el cáncer de mama metastásico es un tipo de cáncer que hace metástasis hacia otras partes del cuerpo alejadas de la mama, como los huesos, el hígado o el cerebro.

 

El ejercicio y el cáncer de mama

Hacer ejercicio regularmente es importante para estar lo más saludable posible. Cada vez más investigaciones demuestran que hacer ejercicio puede disminuir el riesgo de que el cáncer de mama vuelva a aparecer (recurrencia), si te han diagnosticado con esta enfermedad; además, puede reducir el riesgo de padecer cáncer de mama si nunca se recibió dicho diagnóstico.

En el caso de las personas que viven con cáncer, hacer ejercicio regularmente también tiene los siguientes beneficios:

  • mejorar el funcionamiento físico

  • reducir la ansiedad

  • aliviar la depresión

  • disminuir la fatiga

  • mejor calidad de vida

Hay tres tipos básicos de ejercicios:

  • En los ejercicios aeróbicos, se utilizan los músculos grandes del cuerpo con movimientos rítmicos y repetitivos. Por ejemplo, al caminar, correr, andar en bicicleta y bailar.

  • Los ejercicios de flexibilidad estiran los músculos para mantenerlos elásticos y dejar que las articulaciones se muevan libremente. Por ejemplo, al hacer yoga, taichí, estiramientos o al hacer rodar cilindros de goma espuma por el cuerpo.

  • En los ejercicios de resistencia, se utiliza peso o resistencia para hacer que tus músculos se esfuercen. Por ejemplo, al hacer levantamiento de peso, ejercicios con bandas de resistencia, flexiones de brazos en barra horizontal y lagartijas.

Varias organizaciones, incluida la Sociedad Americana contra el Cáncer (ACS, sigla en inglés) y la Universidad Estadounidense de Medicina Deportiva (ACSM, sigla en inglés), publicaron exercise recommendations for people living with and beyond cancer. Aun así, la mayoría de las personas diagnosticadas con cáncer no hacen ejercicio con regularidad.

En muchos casos, las personas diagnosticadas con cáncer, especialmente de estadio avanzado, no hace ejercicio porque ellas y sus médicos creen que podría no ser seguro. Esto es particularmente cierto para las personas diagnosticadas con cáncer que hizo metástasis en los huesos. Dado que la metástasis óseas puede debilitar los huesos, algunos médicos temen que el ejercicio genere una fractura, una compresión de la médula espinal u otro problema relacionado con los huesos.

Los investigadores que realizaron este estudio querían ver si el ejercicio era seguro, posible y eficaz para las personas con cáncer que hizo metástasis en los huesos.

 

Acerca del estudio

Este estudio fue un metaanálisis. En un metaanálisis, se combina y se analizan los resultados de muchos estudios anteriores. En este caso, los investigadores revisaron 17 estudios que involucraban a 1.489 personas y observaron cómo afectaba el fútbol o el ejercicio aeróbico o de resistencia a las personas diagnosticadas con cáncer. Cuatro de los estudios incluían solo a personas con metástasis óseas. En total, 645 personas (43 %) de las que participaron en el estudio tenían metástasis óseas.

No se sabe cuántas personas en este estudio tenían cáncer de mama metastásico que se había diseminado a los huesos.

Todos los estudios fueron comparativos, lo que significa que había un grupo de referencia para realizar una comparación. Para estos estudios, un grupo de personas diagnosticadas con cáncer hizo el ejercicio indicado y el otro grupo, no. Se hicieron 16 de los 17 estudios aleatorizados, lo que significa que las personas que participaron de los estudios se asignaron al azar al grupo que debía hacer ejercicio o al que no debía hacerlo.

En los estudios, se analizaron diferentes combinaciones de ejercicios:

  • En ocho estudios, solo se indicaron ejercicios de resistencia.

  • En seis estudios, solo se indicaron ejercicios aeróbicos y de resistencia.

  • En dos estudios, solo se indicaron ejercicios aeróbicos.

  • En dos estudios, solo se indicó hacer fútbol.

La cantidad de estudios es de 18 porque en uno se analizó el ejercicio aeróbico vs. el ejercicio de resistencia.

En todos los ejercicios, excepto por uno, se incluía al menos una sesión de ejercicios supervisados. En la mayoría de los casos, el supervisor era un profesional calificado, como un terapeuta físico, un fisioterapeuta, un fisiólogo de ejercicio clínico u otro profesional universitario.

Si bien en todos los estudios, excepto por uno, se observaron efectos secundarios graves, solo cuatro de ellos se debían al ejercicio. Todos estos efectos secundarios graves, que incluían una fractura de pierna y de tendón de Aquiles, se debían a lesiones de fútbol y no estaban relacionadas con el hecho de tener metástasis óseas.

En los cuatro estudios donde se analizó a personas con metástasis óseas, no hubo efectos secundarios graves.

Los investigadores notaron que en casi la mitad de los estudios clínicos, se excluyeron a personas con problemas específicos de metástasis óseas, incluida la metástasis ósea inestable y dolorosa.

En todos los estudios, se midieron los resultados de formas diferentes:

  • En siete estudios, se determinó que el ejercicio mejoraba el funcionamiento físico.

  • En tres estudios, se determinó que el ejercicio aliviaba la fatiga.

  • En cuatro estudios, se determinó que el ejercicio mejoraba la calidad de vida.

  • En seis estudios, se determinó que el ejercicio mejoraba la composición corporal.

  • En seis estudios, se determinó que el ejercicio mejoraba la fuerza muscular.

  • En dos estudios clínicos, se determinó que el ejercicio disminuía el dolor.

En los cuatro estudios donde se observaron solo personas con metástasis óseas, se descubrió lo siguiente:

  • En tres estudios, se determinó que el ejercicio mejoraba el funcionamiento físico.

  • En dos estudios, se determinó que el ejercicio mejoraba la fuerza muscular.

  • En un estudio, se determinó que el ejercicio disminuía el dolor.

  • En tres estudios, se determinó que el ejercicio no tenía ningún efecto sobre el dolor.

“El ejercicio parece seguro y viable para las personas diagnosticadas con metástasis óseas cuando se incluye el elemento de la supervisión de ejercicios”, concluyeron los investigadores. “La participación en fútbol se relacionó con una pequeña cantidad de [efectos secundarios graves] relacionados con el ejercicio; sin embargo, ninguno de ellos estaba relacionado con la presencia de metástasis óseas. Se obtuvieron resultados controversiales sobre la eficacia, pero no se detectaron efectos negativos del ejercicio.

 

Qué significa esto para ti

Si estás recibiendo tratamiento para cáncer de mama metastásico que se expandió a los huesos, este estudio brinda noticias alentadoras: hacer ejercicio es seguro, posible y probablemente beneficioso para ti.

Aun así, casi todos los tratamientos para cáncer de mama metastásico tienen efectos secundarios, lo que incluye fatiga, náuseas y dolor. Estos efectos secundarios pueden hacer que no tengas nada de ganas de hacer ejercicio.

Pero como se demuestra en este estudio, puede que el ejercicio alivie algunos de estos efectos secundarios, te haga sentir mejor en general e impulse tu actitud. Por lo tanto, puede que valga la pena establecer el ejercicio como una prioridad.

Debido a que los tratamientos del cáncer pueden cambiar la forma en que te mueves y funcionas, tiene sentido que hables con tu médico antes de comenzar un nuevo programa de ejercicios y le preguntes si hay determinados movimientos que no deberías hacer.

También es aconsejable comenzar despacio, especialmente si nunca lo hiciste antes. Puedes comenzar por caminar de 15 a 20 minutos por día y aumentar de forma gradual la cantidad de tiempo que caminas. También puedes comenzar por andar lentamente en bicicleta y elongar de manera suave.

Lee más acerca del ejercicios para obtener sugerencias sobre cómo encontrar el tipo de actividad física adecuada para ti, ejercitar de forma segura y mantener una rutina de ejercicio.

— Se actualizó por última vez el 10 de agosto de 2022 15:09

Revisado por 1 adviser médicos
 
Brian Wojciechowski, MD
Sistema de salud Crozer Health, área de Filadelfia, PA
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