El quimiocerebro es menos probable en las mujeres que hacen ejercicio

El quimiocerebro es menos probable en las mujeres que hacen ejercicio

Las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama que hacían ejercicio antes de la quimioterapia y también se ejercitan durante ella y después tienen menos probabilidades de presentar quimiocerebro.
31 ago 2021.
 

Las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama que hacían ejercicio antes de la quimioterapia y también se ejercitan durante ella y después tienen menos probabilidades de sufrir problemas de memoria o dificultades para pensar, lo que se conoce como “quimiocerebro”.

La investigación se publicó el 18 de agosto de 2021 en la revista científica Journal of Clinical Oncology. Lee el resumen del estudio disponible en inglés: “Physical Activity Patterns and Relationships With Cognitive Function in Patients With Breast Cancer Before, During, and After Chemotherapy in a Prospective, Nationwide Study” (Patrones de actividad física y relaciones con la función cognitiva en pacientes con un diagnóstico de cáncer de mama antes, durante y después de la quimioterapia evaluados en un estudio prospectivo realizado a nivel nacional).

 

¿Qué es el quimiocerebro?

Muchas personas que reciben un tratamiento del cáncer de mama mencionan que tienen problemas para recordar, pensar y concentrarse durante el tratamiento y después de él. Por lo general, las personas se refieren a estos problemas como “quimiocerebro” o “quimioneblina”, pero los médicos los denominan “deterioro cognitivo” o “problemas cognitivos”. Es importante tener en cuenta que las personas que reciben terapia hormonal también pueden padecer problemas de memoria.

Algunas personas pueden tener dificultades para realizar las siguientes actividades:

  • aprender tareas nuevas

  • recordar nombres

  • prestar atención y concentrarse

  • encontrar las palabras adecuadas

  • realizar varias tareas a la vez

  • organizar sus ideas

  • tomar decisiones

  • recordar dónde se encuentran ciertos objetos, como las llaves o los anteojos

Más del 75 % de las personas diagnosticadas con cáncer de mama informan que padecen problemas cognitivos durante la quimioterapia. En algunos casos, presentan problemas cognitivos varios años después de completar este tratamiento.

Como ya se ha demostrado en otros estudios anteriores que el ejercicio puede conducir a mejores resultados de salud y una mejor calidad de vida para las personas diagnosticadas con cáncer, los investigadores que realizaron este estudio en particular quisieron determinar si el ejercicio podía prevenir el quimiocerebro.

 

Estándares nacionales de actividad física

El Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, sigla en inglés) de los EE. UU. recomienda a los adultos hacer lo siguiente:

  • Al menos entre 2,5 y 5 horas de ejercicio de intensidad moderada por semana (las caminatas a paso ligero se consideran de intensidad moderada).

  • Como alternativa, entre 75 minutos y 2,5 horas de ejercicio de intensidad alta por semana (correr o realizar otros ejercicios aeróbicos se consideran actividades de intensidad alta).

Además, el HHS recomienda que los adultos hagan ejercicios de fortalecimiento de los músculos dos o más días por semana.

Varias organizaciones, incluidas la Sociedad Americana contra el Cáncer y la Universidad Estadounidense de Medicina Deportiva (ACSM, sigla en inglés), publicaron recomendaciones de actividad física específicas para las personas que viven con cáncer y para quienes se hayan recuperado.

 

Sobre el estudio

En este estudio, se incluyeron 943 personas:

  • Del total, 580 personas habían recibido un diagnóstico de cáncer de mama en estadios I a IIIC. Este grupo se denominó “grupo de pacientes”.

  • Las 363 personas restantes no habían recibido un diagnóstico de cáncer de mama. A este grupo se lo denominó “grupo de referencia”.

Al margen del cáncer de mama, ambos grupos compartían características similares:

  • La edad promedio era de 53 años.

  • Alrededor del 90 % de las personas eran blancas.

  • El índice de masa corporal (IMC) variaba entre 29 y 30.

  • Cerca del 30 % de las personas eran mujeres premenopáusicas y cerca del 50 %, mujeres posmenopáusicas.

En cuanto a los estadios del cáncer de mama:

  • El 27,3 % de los casos eran de estadio I.

  • El 49,1 % de los casos eran de estadio II.

  • El 18,6 % de los casos eran de estadio III.

  • El 5,0 % de los casos eran de estadio desconocido.

Todas las personas diagnosticadas con cáncer de mama programaron una visita para someterse a quimioterapia:

  • El 45,9 % de ellas recibieron un tratamiento de quimioterapia en el que se incluía una antraciclina.

  • El 54,1 % de ellas recibieron un tratamiento de quimioterapia en el que no se incluía una antraciclina.

Las antraciclinas utilizadas en quimioterapia son las siguientes:

  • Adriamycin (nombre genérico: doxorrubicina)

  • Ellence (nombre genérico: epirrubicina)

  • Doxil (nombre genérico: doxorrubicina liposomal)

  • daunorrubicina (marcas comerciales: Cerubidine, DaunoXome)

  • mitoxantrona (marca comercial: Novantrone)

Las antraciclinas dañan los genes de las células cancerosas e impiden que estas se reproduzcan. A partir de algunos estudios, se descubrió que existe un vínculo entre la quimioterapia con antraciclinas y los problemas cognitivos.

Durante el estudio, los investigadores evaluaron la función cognitiva de las personas que participaron y la cantidad de actividad física realizada en tres momentos diferentes:

  • siete días antes del comienzo de la quimioterapia

  • un mes después de finalizar la quimioterapia

  • seis meses después de finalizar la quimioterapia

Para evaluar las funciones cognitivas, los investigadores utilizaron una combinación de herramientas de investigación probadas e informes realizados por las propias personas que participaron en el estudio.

Los investigadores midieron la actividad física de estas personas. Para ello, les solicitaron que completaran cuestionarios cada tres meses. Luego, calcularon el equivalente metabólico (MET, sigla en inglés) de cada actividad y el MET total de cada persona por semana.

El equivalente metabólico mide la energía utilizada o las calorías quemadas durante la realización de actividad física. Un MET es igual a la cantidad de energía que utiliza una persona cuando se encuentra sentada en silencio.

Los investigadores utilizaron la medida de los MET por semana para determinar si las personas cumplían con los estándares nacionales actuales de actividad física.

En la primera evaluación antes del comienzo de la quimioterapia, alrededor del 33 % de las personas del grupo de pacientes y el 43 % de las personas del grupo de referencia cumplieron con los estándares nacionales de actividad física.

En el estudio, se comparó la función cognitiva de las personas del grupo de pacientes y el grupo de referencia que cumplieron con los estándares nacionales de actividad física. Los investigadores descubrieron que las personas del grupo de pacientes obtuvieron puntuaciones cognitivas similares en las herramientas estandarizadas, pero, de todos modos, manifestaron sufrir más problemas cognitivos que las personas del grupo de referencia.

En la segunda evaluación realizada alrededor de un mes después de finalizar la quimioterapia, la cantidad de personas del grupo de pacientes que cumplió con los estándares nacionales de actividad física cayó a un 21 %. Sin embargo, este porcentaje volvió a subir al 37 % en la tercera evaluación, que se realizó seis meses después de finalizar la quimioterapia.

Los investigadores determinaron que las personas del grupo de pacientes que cumplieron con los estándares nacionales de actividad física en la primera evaluación tenían más probabilidades de obtener una puntuación cognitiva más alta a lo largo del tiempo que las personas del grupo de pacientes que no cumplieron con los estándares mencionados.

En general, los investigadores determinaron que las personas del grupo de pacientes que cumplieron con los estándares nacionales de actividad física en las tres evaluaciones tenían probabilidades de obtener una puntuación cognitiva más alta que las personas del grupo de pacientes que no cumplieron con los estándares mencionados.

“Siempre creímos que el ejercicio es una excelente forma de ayudar a los pacientes diagnosticados con cáncer”, declaró en un comunicado Michelle Janelsins, Ph.D., MPH, una autora sénior del estudio y profesora adjunta de cirugía en la Universidad de Rochester Medical Center. “Sin embargo, ahora tenemos pruebas de que cumplir con los estándares de actividad física antes de recibir quimioterapia tiene sus beneficios. El ejercicio hace que estés fuerte y parece ofrecer ciertas protecciones contra algunas cuestiones, como los problemas de memoria o la incapacidad para prestar atención, que son problemas comunes para las personas que se someten a quimioterapia”.

“Nuestros descubrimientos contribuyen a aumentar las pruebas que destacan la importancia de hacer actividad física tan pronto como sea posible durante la extensión del tratamiento para el cáncer”, agregó la primera autora del estudio, Elizabeth Salerno, Ph.D., MPH, profesora adjunta de cirugía en la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington de St. Louis.

 

Qué significa esto para ti

Este estudio es otra prueba de que hacer ejercicio puede ayudar a reforzar las funciones cognitivas de las personas que reciben un tratamiento del cáncer de mama.

Si bien se evaluó la relación entre el ejercicio y la cognición, existen muchos otros beneficios que se obtienen de hacer actividad física con regularidad, en especial si recibiste un diagnóstico de cáncer de mama. El ejercicio puede lograr lo siguiente:

  • disminuir el riesgo de que el cáncer de mama vuelva a aparecer (recurrencia)

  • ayudarte a mantener un peso saludable

  • ayudarte a tener más energía

  • mejorar la movilidad

  • ayudarte a aumentar la masa muscular y la fuerza

  • mantener tus huesos sanos

  • ayudarte a dormir mejor

Aun así, sabemos que, si estás recibiendo un tratamiento del cáncer de mama o recuperándote de él y tienes que atender el trabajo, las tareas del hogar y los asuntos familiares, encontrar tiempo para ejercitar todos los días puede parecer imposible.

Lo que puedes hacer es dividir el ejercicio en sesiones de 20 o 30 minutos hasta sumar 5 horas por semana o más. Caminar es una muy buena forma de comenzar. Puedes probar y caminar treinta minutos antes de ingresar a tu trabajo y otros treinta minutos en el receso de almuerzo. Puedes agregar unos minutos más si estacionas más lejos del lugar en el que trabajas o, en caso de usar el transporte público, si te bajas una parada antes de la habitual. También puedes hacer planes para caminar con una amiga o un amigo a la salida del trabajo; es más probable que mantengas la rutina si alguien más cuenta con que lo harás. Asimismo, puedes tomarlo como una oportunidad para socializar.

Lee más acerca del Ejercicios para obtener sugerencias sobre cómo encontrar el tipo de actividad física adecuada para ti, ejercitar de forma segura y mantener una rutina de ejercicio.

— Se actualizó por última vez el 10 de agosto de 2022 0:30

Revisado por 1 adviser médicos
 
Brian Wojciechowski, MD
Sistema de salud Crozer Health, área de Filadelfia, PA
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