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¿Qué es el yoga?

El yoga (la palabra "yoga" significa "unión") es un sistema de principios y prácticas que se originó en la India hace cinco mil años. El yoga incorpora pautas nutricionales, ética, ejercicios y meditación con el objetivo de unir mente, cuerpo y espíritu.

La mayoría de los tipos de yoga que se practican en los Estados de Unidos hacen hincapié en el movimiento y la respiración, y no requieren un cambio total en el estilo de vida. En los Estados Unidos, se practican más de cien variaciones de yoga, en algunos casos, con movimientos suaves y pasivos y, en otros, con movimientos rápidos y activos.

Uno de los tipos que se practica más frecuentemente es el hatha yoga, que usa posturas del cuerpo y técnicas de respiración para aumentar la fortaleza, la flexibilidad y el bienestar.

Las investigaciones en pacientes diagnosticadas con cáncer de mama revelan que el yoga puede ayudar a:

  • mejorar el funcionamiento físico

  • reducir la fatiga

  • reducir el estrés

  • mejorar el sueño

  • mejorar la calidad de vida

 

Qué esperar de una sesión típica de yoga

Una sesión de yoga puede durar de 20 minutos a 1 hora, y se puede realizar en forma particular o en un entorno de clase con un instructor. Durante la sesión de yoga, debes:

  • Aprender y practicar una serie de posturas: una sesión típica de hatha yoga consiste en una amplia variedad de posturas. Si estás asistiendo a una clase, el instructor les solicitará a los estudiantes que practiquen una lista de posturas en un orden específico. Las posturas se diseñan en una diversidad de formas: recostado, sentado o de pie.

  • Respirar: otro aspecto de una sesión típica de yoga es aprender y practicar técnicas de respiración para controlar mejor la mente y el cuerpo. Entre las técnicas, se incluye respirar a través de una fosa nasal a la vez y concentrarse en la respiración a medida que el aire se inhala y llena los pulmones.

  • Aprender cuáles son tus límites: algunas posturas de yoga pueden ser bastante difíciles. Comienza con lo básico y avanza de a poco, pero no hagas un esfuerzo excesivo. La idea es no forzar el cuerpo hasta llegar a una posición, sino relajarse y respirar mientras se está en esa posición. Cuanto más tiempo se respira en una postura, mayor relajación muscular lograrás.

    • Si practicas en tu hogar y tienes dificultades con una postura, usa almohadas para alcanzar una posición más cómoda o bien sigue con otra postura.

    • Si asistes a una clase y tienes dificultades con una postura, un instructor experimentado diseñará una postura más sencilla para ti. Muchos instructores usan accesorios, como bloques o almohadillas, para que la práctica sea más cómoda.

    • Si incluso las clases básicas te resultan muy complicadas, pregúntale al instructor si hay una clase de yoga "restaurativo" que puedas probar. Estas clases son de ayuda cuando te recuperas de una enfermedad o cirugía e implican un mínimo de esfuerzo físico. Te concentras en la respiración a la vez que algunas partes del cuerpo se apoyan en almohadillas u otros accesorios.

 

Requisitos del instructor de yoga

En los Estados Unidos, un instructor de yoga tiene la opción de recibir formación durante 2 o más años o de acreditarse después de haber asistido únicamente a un curso de un fin de semana. En consecuencia, hay una brecha importante entre instructores respecto de la experiencia. Los instructores sin experiencia pueden aumentar el riesgo de lesiones en los estudiantes, por lo tanto, es importante buscar una persona con bastante experiencia. Consulta con el médico para que te recomiende un instructor de yoga que se dedique a pacientes diagnosticadas con cáncer de mama. Otra forma de buscar un instructor experimentado es consultar con una organización que requiera al menos 200 horas de formación para recibir la acreditación de instructor de yoga.

La Yoga Alliance establece pautas para la formación de instructores y registra escuelas de yoga que cumplen con estos estándares. El sitio web de la Yoga Alliance ofrece una base de datos de búsqueda de escuelas e instructores calificados.

Para obtener más información sobre cómo buscar un profesional calificado que ejerza la medicina complementaria, consulta nuestra sección búsqueda de terapeutas de medicina complementaria.

A continuación, se indican algunas preguntas que debes hacer a tu posible instructor de yoga:

  • ¿En qué institución recibió capacitación?

  • ¿Cuántas horas de capacitación recibió?

  • ¿Sigue estudiando yoga? ¿Aún asiste a seminarios y clases de yoga?

  • ¿Cuánto hace que enseña yoga?

  • ¿Trabaja periódicamente con personas diagnosticadas con cáncer de mama?

 

Investigación sobre el yoga en mujeres diagnosticadas con cáncer de mama

En estudios de mujeres diagnosticadas con cáncer de mama, se comprobó que el yoga reduce la fatiga y mejora la calidad del sueño, la vitalidad física y la calidad de vida en general.

En la reunión anual de 2003 de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO, sigla en inglés), se informaron los resultados de un estudio del yoga en 126 mujeres recientemente diagnosticadas con cáncer de mama en estadios I o II. Las mujeres estaban por recibir quimioterapia o terapia hormonal. Algunas fueron asignadas a clases de yoga durante un período de tres meses. Las mujeres que asistieron a las clases de yoga presentaron una mejoría del 12 % respecto de la fatiga, el funcionamiento físico y la calidad de vida en comparación con las del grupo de control.

En 2006, se informaron los resultados de un estudio sobre el yoga llevado a cabo por el Centro Oncológico M.D. Anderson. El estudio realizó un seguimiento de 61 mujeres que recibieron tratamiento de radiación durante 6 semanas. La mitad de estas mujeres asistió a una clase de yoga dos veces a la semana mientras que la otra mitad no lo hizo. En comparación con el grupo que no asistió a yoga, el grupo que sí lo hizo informó una sensación de mayor energía y menor somnolencia durante el día, un mejor funcionamiento físico y una mejor calidad de vida en general.

 

Factores importantes que debes considerar antes de practicar yoga

Como ocurre con todas las prácticas, el yoga conlleva ciertos riesgos:

  • Riesgo de instructores inexpertos: debido a los diversos requisitos de certificación, es posible asistir a una clase con un instructor de yoga que tenga poca experiencia. Esto no siempre es seguro y puede causar lesiones. Consulta con el oncólogo o el personal del centro de tratamiento para que te recomienden instructores de yoga muy experimentados y que trabajen periódicamente con pacientes diagnosticadas con cáncer.

  • Riesgo de linfedema: en personas que se han sometido a la extirpación de ganglios linfáticos, algunas posturas y tipos de yoga extenuantes pueden presentar un riesgo de

    lymphedema. Un instructor de yoga experimentado en pacientes diagnosticadas con cáncer de mama sabe qué tipos de posturas y tipos de yoga son seguros.

  • Riesgo de fractura en personas que padecen metástasis ósea: en personas diagnosticadas con cáncer de mama con metástasis en los huesos, algunos tipos de yoga pueden implicar riesgo de fracturas. Si tienes metástasis en los huesos, consulta con el médico para saber si el yoga es apropiado en tu caso o si hay alguna forma de yoga que demande un mínimo esfuerzo u otra práctica que podría funcionar mejor, como la meditación o las visualizaciones dirigidas. Siempre consulta con el médico antes de comenzar a practicar yoga.

— Se actualizó por última vez el 29 de junio de 2022 15:04