Quistes en una mamografía (mastografía)
Descubrir un bulto en la mama puede ser estresante, tanto si te lo han detectado en una mamografía como en un examen físico.
La buena noticia es que la mayoría de los bultos no son cancerosos, pero es importante que los revise rápidamente un médico por si acaso.
Quiste o tumor canceroso
Los quistes son un tipo muy común de bulto en las mamas. A diferencia de los tumores cancerosos, que son sólidos, los quistes están llenos de líquido. Algunos son tan pequeños que solo pueden detectarse en una prueba de diagnóstico por imágenes, mientras que otros son lo suficientemente grandes para palparse y pueden causar molestias o dolor. Estos quistes más grandes a veces pueden sentirse firmes al tacto, pero lo más frecuente es que se sientan blandos. Es posible tener un solo quiste o tener varios y que se encuentren en una o en ambas mamas.
La mayoría de los quistes mamarios no son cáncer. Pero hay un tipo poco común llamado quiste complejo que tiene un 20 % de probabilidades de ser canceroso.
Los quistes mamarios a veces aparecen o cambian con las fluctuaciones hormonales. Por ejemplo, algunas personas que tienen quistes mamarios notan que estos aumentan de tamaño y se vuelven dolorosos o sensibles en los días previos a la menstruación. Un bulto canceroso en la mama no suele cambiar con las fluctuaciones hormonales.
Si un bulto causa dolor, es más probable que sea un quiste benigno que cáncer. Sin embargo, es importante saber que los quistes y los tumores cancerosos a veces pueden causar síntomas similares.
Los médicos suelen utilizar una combinación de análisis para averiguar si un bulto en la mama es un quiste. Estos pueden incluir una exploración física de la mama, pruebas de diagnóstico por imágenes y, en algunos casos, una biopsia.
Cómo se ven los quistes en una mamografía
Si te hiciste una mamografía y el médico detectó un posible quiste, es probable que necesites otros análisis para averiguar de qué tipo de bulto o anomalía se trata.
La mayoría de los quistes aparecen en las mamografías. En una imagen de mamografía, un quiste puede tener el aspecto de una masa lisa, redonda u ovalada, con bordes bien definidos. Es más probable que un tumor canceroso se vea con una forma irregular y bordes menos definidos.
Pero las mamografías por sí solas no suelen servir para diagnosticar un quiste. Una de las razones es que las mamografías no pueden determinar con certeza si una masa es sólida o está llena de líquido.
Ecografía y otras pruebas
La prueba principal, y a menudo la primera, que usan los médicos para ayudar a determinar si un bulto es un quiste o algo más es una ecografía de mama. Es una prueba de diagnóstico por imágenes que utiliza ondas sonoras para producir imágenes del interior de la mama. Una ecografía es la mejor manera de saber si un bulto está lleno de líquido (como un quiste benigno) o es sólido (como un fibroadenoma benigno o cáncer).
Si un bulto es sólido, las ondas sonoras rebotan (lo que produce una zona gris oscura en la imagen ecográfica). Si un bulto está lleno de líquido, las ondas sonoras lo atraviesan (lo que produce una zona negra en la imagen ecográfica).
RM de mama
Una RM de mama utiliza imanes y ondas de radio para crear imágenes detalladas del tejido mamario. A veces, se utiliza para examinar una zona sospechosa que se ve en una mamografía o en una ecografía y ayudar a decidir si es necesario hacer una biopsia.
Biopsia
Una biopsia consiste en extraer una pequeña muestra de tejido, células o líquido de la mama mediante una aguja hueca o cirugía. A continuación, la muestra se examina en un laboratorio con un microscopio. Una biopsia es el único análisis que puede confirmar con certeza si una zona sospechosa es cáncer. Si tu médico cree que una zona anómala en tu mama podría ser un quiste, probablemente te recomendará un tipo de biopsia llamada aspiración con aguja fina.
¿Qué más muestra una mamografía?
Además de los quistes o el cáncer, las mamografías y otras pruebas de diagnóstico por imágenes pueden mostrar diversos tipos de masas benignas en el tejido mamario, como calcificaciones o fibroadenomas.
Las calcificaciones son pequeños puntos de calcio (parecidos a granos de sal) en el tejido blando que a veces indican la presencia de un cáncer de mama en estadio inicial. Por lo general, las calcificaciones no pueden palparse. Dependiendo de cómo estén agrupadas y de su forma, tamaño y número, es posible que el médico quiera hacer más análisis.
Los fibroadenomas son bultos móviles, sólidos y redondeados, formados por células mamarias normales. Los fibroadenomas son el tipo más común de bulto en las mamas, sobre todo en las personas jóvenes. Si bien no son cancerosos, es posible que estos bultos crezcan. Y cualquier bulto sólido que vaya creciendo suele extirparse para asegurarse de que no sea cáncer.
Si te diagnostican una afección mamaria benigna o un cambio en el tejido mamario, pregúntale al médico si te recomienda algún análisis de seguimiento. Aunque tu médico esté seguro de que un bulto es benigno, es posible que quiera seguirlo de cerca. Por ejemplo, si tienes un quiste o un fibroadenoma que no es necesario extirpar ni someter a biopsia, es posible que te sugieran repetir una prueba de diagnóstico por imágenes en un plazo de 6 a 12 meses para ver si ha crecido o cambiado.
Además, si te diagnostican un quiste benigno grande y doloroso, puedes pedirle al médico que drene el líquido que contiene con una aguja para aliviar las molestias.
