¿Puede el microbioma intestinal proteger contra el cáncer de mama (seno)?
El intestino está lleno de microorganismos. Todos estos microorganismos forman el microbioma intestinal, que se ha relacionado con enfermedades crónicas y con la salud en general. Esta conexión entre intestino y salud ha dado lugar a innumerables productos que prometen optimizar tu intestino. Hay probióticos en refrescos, kits caseros para ayudarte a “diagnosticar” tu intestino y suplementos que prometen “curarlo”. Algunas personas incluso afirman que tener un intestino sano puede proteger contra el cáncer de mama o “desintoxicarlo”. Aunque la mayoría de estas afirmaciones son exageradas, las primeras investigaciones en animales y células sugieren que el intestino sí desempeña un papel importante en la salud humana.
¿Qué es un microbioma intestinal sano?
El intestino utiliza billones de bacterias, hongos y virus para digerir los alimentos y proteger contra las infecciones. Estos microbios constituyen el microbioma intestinal. A principios de la década de 2000, estos microbios seguían siendo un misterio para los científicos. Entonces, los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU. (NIH) pusieron en marcha en 2007 un proyecto denominado Proyecto del Microbioma Humano. El proyecto financió investigaciones, por un total de 170 millones de dólares, para comprender el microbioma humano.
En una década, los científicos sabían qué microbios había en el intestino, la piel y la vagina, y cómo el microbioma está relacionado con el síndrome del intestino irritable, la prediabetes y los partos prematuros. En el proceso, descubrieron que el microbioma intestinal está formado por una comunidad diversa de microorganismos que pueden realizar importantes tareas intestinales.
Si esta comunidad se ve alterada (por la dieta, el entorno, el estilo de vida, una enfermedad o los medicamentos), se rompe el equilibrio entre bacterias buenas y malas. Los investigadores han relacionado esta alteración, conocida como disbiosis, con enfermedades crónicas, como el cáncer.
Desde que se inició el Proyecto del Microbioma Humano, la investigación sobre el microbioma y la salud humana ha despegado, según afirma Katherine Cook, PhD, profesora de biología del cáncer en la Universidad de Wake Forest. A Cook le interesa comprender cómo influye el microbioma intestinal en el desarrollo y la propagación del cáncer de mama. Se trata de un área científica relativamente nueva, por lo que hasta ahora la investigación se ha centrado principalmente en estudios en células y en animales. Aún es demasiado pronto para saber cómo se relaciona exactamente el microbioma intestinal con enfermedades humanas como el cáncer de mama, pero los científicos están empezando a desarrollar algunas teorías.
Microbioma intestinal y riesgo de cáncer de mama
Las primeras investigaciones sugieren que los microbios intestinales pueden desempeñar un papel en muchas funciones clave del organismo que pueden influir en el riesgo de cáncer de mama.
Inflamación crónica
El sistema inmunitario es el arma que tiene nuestro cuerpo para combatir las enfermedades. La mayoría de las células del sistema inmunitario viven en el intestino y se comunican constantemente con el microbioma intestinal. Ciertos microbios controlan la inflamación, la respuesta natural del organismo a una infección o lesión. Algunos microbios desencadenan la inflamación, mientras que otros son antiinflamatorios.
Si el microbioma intestinal y el sistema inmunitario están sometidos a estrés constante, puede producirse inflamación crónica, un factor de riesgo conocido para varios tipos de cáncer. La inflamación crónica acelera el crecimiento celular, lo que puede acelerar el desarrollo del cáncer o ayudar a que los tumores crezcan y hagan metástasis. Los investigadores han encontrado signos de inflamación en los tejidos mamarios de mujeres obesas con diagnóstico de cáncer de mama.
La obesidad, un factor de riesgo conocido del cáncer de mama, es también un factor clave de la inflamación crónica y se ha relacionado con cambios en el microbioma intestinal. Los científicos aún no están seguros de si el microbioma intestinal desempeña un papel independiente en el desarrollo del cáncer de mama o si solo está relacionado con los efectos de la obesidad.
"Casi todo puede influir en tu intestino, y el microbioma intestinal de cada persona es diferente."
Estrógeno circulante
Otra teoría sobre cómo el microbioma puede influir en el riesgo de cáncer de mama se basa en cómo el intestino procesa el estrógeno. Los investigadores han relacionado el exceso de estrógeno en el cuerpo con el inicio del cáncer de mama positivo para receptores de estrógeno.
Algunas bacterias intestinales eliminan el estrógeno, mientras que otras lo devuelven al organismo. Las primeras investigaciones sugieren que, cuando se altera el microbioma intestinal, se produce un aumento de este segundo lote de bacterias, lo que conduce a un aumento del estrógeno.
“El intestino podría controlar estos niveles de hormonas o, potencialmente, los medicamentos utilizados para tratar el cáncer de mama positivo [para receptores de estrógeno]”, afirma Cook, ya que las bacterias intestinales también controlan cómo se excretan los medicamentos.
Ácidos grasos de cadena corta
Los microbios intestinales utilizan los alimentos que ingerimos para fabricar compuestos beneficiosos para nuestra salud, entre ellos una clase de compuestos denominados “ácidos grasos de cadena corta”. Estos ácidos son antiinflamatorios y refuerzan la barrera intestinal, una línea de defensa contra las enfermedades. Los microbios intestinales convierten la fibra dietética, abundante en alimentos como las judías, el brécol y la avena, en estos ácidos útiles.
Las primeras investigaciones en células revelan que algunos ácidos grasos de cadena corta pueden proteger contra el cáncer de mama porque detienen el crecimiento celular o inducen la muerte celular. Muchos estudios utilizan muestras de materia fecal como un buen indicador de la salud del microbioma intestinal. Las muestras de materia fecal de personas con diagnóstico de cáncer de mama revelan que tienen menos bacterias que producen ácidos grasos de cadena corta y más bacterias que aumentan el estrógeno.
El microbioma mamario y el intestino
En 2014, los investigadores hicieron un descubrimiento sorprendente: las mamas tienen su propio microbioma. Investigaciones posteriores revelaron que los tumores de cáncer de mama pueden estar relacionados con cambios en el microbioma mamario.
Cook ha investigado cuáles son los factores que modifican el microbioma mamario. En estudios con animales, encontró una asociación entre una dieta rica en grasas y cambios negativos en el microbioma intestinal y mamario, lo que influye en el riesgo de tumores de mama. La permeabilidad intestinal, que permite que bacterias dañinas pasen al resto del cuerpo debido al debilitamiento de la barrera intestinal, también puede modificar el microbioma mamario. El debilitamiento de la barrera intestinal es frecuente cuando el intestino está alterado. Aunque la investigación aún es incipiente, Cook afirma que algún día podría demostrarse que el microbioma mamario podría ser un nuevo factor de riesgo de cáncer de mama.
¿Cómo puedes mantener sano el intestino?
La dieta es una de las mejores formas de mantener un intestino sano y garantizar que el microbioma intestinal elabore productos buenos y antiinflamatorios, como los ácidos grasos de cadena corta. Cook dice que la forma más fácil de empezar es comer más fibra e incorporar más alimentos fermentados en tu dieta (como kimchi, chucrut y kéfir), que ayudan a mantener un equilibrio saludable de los microbios en el intestino.
En general, los estadounidenses no comen suficiente fibra, lo que, según Cook, ofrece una oportunidad para intervenir: “Podemos usar la alimentación para influir en el microbioma intestinal y en los compuestos que produce, y así mejorar la salud”. Se sabe que una dieta sana reduce el riesgo de muchas enfermedades, independientemente del microbioma intestinal.
Es tentador pensar que basta con un alimento, un suplemento o una intervención para obtener los beneficios del microbioma intestinal contra el cáncer y evitar los efectos negativos. Pero Cook dice que no es tan sencillo. “Nuestra alimentación es uno de los factores más importantes y mejor estudiados que influyen en el microbioma”, afirma, pero no es el único.
El mundo que te rodea influye en tu microbioma intestinal. Depende del lugar en el que vivas, de la cantidad de ejercicio que hagas y de los medicamentos que tomes. Esto también puede cambiar con la edad. Numerosas investigaciones han demostrado que los primeros factores de la vida (como el parto vaginal frente a la cesárea y la lactancia materna frente a la alimentación con biberón) pueden afectar al microbioma del bebé. Los desequilibrios intestinales en los primeros años de vida pueden estar relacionados con enfermedades en la edad adulta. “Casi todo puede influir en tu intestino”, dice Cook, y “el microbioma intestinal de cada persona es diferente”.
En resumen, aunque el microbioma intestinal es importante para la salud en general, los científicos aún no saben cómo se relaciona con el cáncer de mama, ni siquiera si existe esa relación, ya que todavía hay pocos estudios en seres humanos. Es demasiado pronto (y la investigación es demasiado inconsistente) para respaldar científicamente cualquier análisis clínico o producto personalizado de “optimización intestinal” que prometa prevenir el cáncer u otras enfermedades. La mejor forma de protegerse contra el cáncer de mama es mediante una dieta sana y ejercicio.