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Genética

Se cree que entre el 5 % y el 10 % de los casos de cáncer de mama son hereditarios, causados por genes anómalos que se transmiten de padres a hijos.
 

Se cree que entre el 5 % y el 10 % de los casos de cáncer de mama son hereditarios, causados por genes anómalos que se transmiten de padres a hijos.

Los genes son segmentos cortos de ADN (ácido desoxirribonucleico) que se encuentran en los cromosomas. El ADN contiene las instrucciones para la formación de proteínas, y las proteínas controlan la estructura y la función de todas las células que componen el organismo.

Piensa en tus genes como un manual de instrucciones para el crecimiento y el funcionamiento de las células. Los cambios o errores en el ADN son como errores tipográficos. Pueden transmitir instrucciones erróneas y, por ende, provocar defectos en el crecimiento o en el funcionamiento de las células. Si una persona tiene un error en un gen, tendrá el mismo error en todas las células que contengan ese gen. Es como si todos los ejemplares de un manual de instrucciones tuvieran el mismo error tipográfico.

Hay dos tipos de cambios en el ADN: los heredados y los que ocurren con el tiempo. Los cambios de ADN heredados se transmiten de padres a hijos. Estos cambios se llaman alteraciones o mutaciones de la estirpe germinal.

Los cambios en el ADN que ocurren a lo largo de la vida, como resultado del proceso de envejecimiento natural o de la exposición a sustancias químicas en el ambiente, se llaman alteraciones somáticas.

Algunos cambios en el ADN son inofensivos, pero otros pueden provocar enfermedades u otros problemas de salud. Los cambios en el ADN que afectan de manera negativa la salud se denominan mutaciones.

 

Mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2

La mayoría de los casos de cáncer de mama heredado están asociados a mutaciones en dos genes: BRCA1 (gen de susceptibilidad al cáncer de mama 1) y BRCA2 (gen de susceptibilidad al cáncer de mama 2).

Todas las personas tienen genes BRCA1 y BRCA2. La función de los genes BRCA es reparar el daño celular y mantener el crecimiento regular de las células mamarias, ováricas y de otros tipos. Pero cuando estos genes contienen mutaciones que se transmiten de una generación a otra, no funcionan normalmente, y aumenta el riesgo de padecer cáncer de mama, de ovario y de otros tipos. Las mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2 pueden explicar hasta el 10 % de todos los casos de cáncer de mama, es decir, 1 de cada 10 casos.

Tener una mutación en los genes BRCA1 o BRCA2 no significa que te diagnosticarán cáncer de mama. Los investigadores están descubriendo que otras mutaciones en fragmentos de cromosomas, llamados polimorfismos mononucleotídicos (SNP, en inglés), pueden estar relacionadas con un mayor riesgo de padecer cáncer de mama en mujeres que tengan una mutación en el gen BRCA1 y también en mujeres que no hayan heredado una mutación de un gen asociado al cáncer de mama.

Las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama que tienen una mutación en los genes BRCA1 o BRCA2 con frecuencia tienen antecedentes familiares de cáncer de mama, de ovario y de otros tipos. Aun así, la mayoría de las personas que padece cáncer de mama no heredaron una mutación genética asociada al cáncer de mama y no tienen antecedentes familiares de la enfermedad.

Tus probabilidades de tener una mutación genética asociada al cáncer de mama son considerablemente mayores si:

  • Tienes familiares consanguíneos (abuelas, madre, hermanas, tías) del lado materno o paterno a quienes se les diagnosticó cáncer de mama antes de los 50 años.

  • Hay antecedentes de cáncer de mama y de ovario del mismo lado de la familia o en una única persona.

  • Tienes uno o más familiares con cáncer de mama triple negativo.

  • Además del cáncer de mama, hay antecedentes de otros tipos de cáncer en tu familia, como de próstata, melanoma, de páncreas, de estómago, de útero, de tiroides, de colon o sarcoma.

  • Hay mujeres en tu familia que tuvieron cáncer en ambas mamas.

  • Eres de ascendencia judía askenazi (Europa Oriental).

  • Eres de raza negra, y te diagnosticaron cáncer de mama a los 35 años de edad o antes.

  • Un hombre de tu familia tuvo cáncer de mama.

  • Se sabe que hay un gen anómalo asociado al cáncer de mama en tu familia.

Si un miembro de tu familia tiene una mutación genética asociada al cáncer de mama, no significa que todos tus familiares la tienen.

La mujer promedio en Estados Unidos tiene una probabilidad de 1 en 8, o un riesgo de 12 %, de padecer cáncer de mama a lo largo de la vida. Las mujeres que tienen una mutación en los genes BRCA1 o BRCA2 (o ambos) pueden enfrentar hasta un 72 % de riesgo de recibir un diagnóstico de cáncer de mama durante sus vidas. El cáncer de mama asociado a una mutación en los genes BRCA1 o BRCA2 tiende a presentarse en mujeres más jóvenes y afecta ambas mamas con mayor frecuencia que el cáncer en mujeres sin estas mutaciones genéticas.

Las mujeres que tienen una mutación en los genes BRCA1 o BRCA2 también presentan un mayor riesgo de sufrir cáncer de ovario, de colon y de páncreas, además de melanoma.

Los hombres que tienen una mutación en el gen BRCA2 presentan un riesgo mayor de cáncer de mama que los hombres que no tienen tal mutación: aproximadamente un 8 % cuando llegan a los 80 años. Es un valor aproximadamente 80 veces mayor que el promedio.

Los hombres que tienen una mutación en el gen BRCA1 presentan un riesgo ligeramente mayor de padecer cáncer de próstata. Los hombres afectados por una mutación en el gen BRCA2 tienen 7 veces más probabilidades de sufrir cáncer de próstata que los hombres que no presentan tal mutación. El riesgo de padecer otros tipos de cáncer, como de la piel o del tubo digestivo, también puede ser ligeramente mayor en hombres que tienen mutaciones en los genes BRCA1 o BRCA2.

Investigaciones preliminares sugieren que una mutación en el gen BRCA2 en niños y adolescentes puede estar relacionada con un mayor riesgo de sufrir linfoma no hodgkiniano. El linfoma es un cáncer del sistema linfático.

 

Otros genes

Las mutaciones heredadas en otros genes también están asociadas con el cáncer de mama. Estos cambios anómalos en los genes son mucho menos comunes que las mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2, las cuales en sí son bastante poco comunes. Además, la mayoría de estos cambios no parece aumentar el riesgo de cáncer de mama tanto como las anomalías en los genes BRCA1 y BRCA2. Aun así, debido a que estas mutaciones genéticas son raras, no se han estudiado tanto como los genes BRCA.

Teniendo en cuenta las investigaciones hasta la fecha, los expertos calcularon los niveles de riesgo de padecer cáncer de mama que tal vez estén relacionados con cada mutación genética. Por lo general, los niveles de riesgo se definen de la siguiente manera:

  • Riesgo alto: se calcula que el riesgo permanente de sufrir cáncer de mama es mayor que el 50 %.

  • Riesgo moderado a alto: se calcula que el riesgo permanente de padecer cáncer de mama oscila entre el 25 % y más del 50 %.

  • Riesgo moderado: se calcula que el riesgo permanente de sufrir cáncer de mama se encuentra entre el 25 % y el 50 %.

  • Riesgo incierto: no hay datos suficientes a partir de los estudios de investigación para vincular la mutación con un aumento del riesgo de padecer cáncer de mama, pero se relacionó con el riesgo de tener cáncer de ovario y posiblemente de otros tipos.

A continuación, te mostramos una lista de otros genes, además del BRCA1 y del BRCA2, que a veces presentan cambios anómalos y que se encuentran en familias con marcados antecedentes de cáncer de mama y de otros tipos. La mayoría se han relacionado con algún aumento del riesgo de cáncer de mama. Otros no se han vinculado con ese riesgo aún, pero eso puede cambiar con el tiempo.

Si tienes alguna de estas mutaciones, ten en cuenta que tu riesgo personal de padecer cáncer de mama puede ser menor o mayor que los riesgos calculados a continuación, según los detalles de tus antecedentes familiares. A medida que continúen las investigaciones, es probable que cambien los niveles de riesgo asociados con cada mutación. Además, los niveles de riesgo calculados que se citan son para mujeres, ya que la mayoría de estas investigaciones no se han centrado en hombres. Hay algunos datos que permiten relacionar las mutaciones en los genes ATM, CHEK2 y PALB2 con el cáncer de mama en hombres, junto con las mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2, pero es necesario investigar más para entender esos riesgos.

Siempre consulta a tu equipo de atención médica para obtener la información más actualizada.

Mutaciones genéticas de alto riesgo
  • PALB2: el gen PALB2 (compañero y localizador del gen BRCA2) da instrucciones para producir una proteína que funciona junto con la proteína del BRCA2 para reparar el ADN dañado y detener el crecimiento tumoral. Las investigaciones sugieren que las mujeres que tienen una mutación en el gen PALB2 presentan un riesgo del 14 % de padecer cáncer de mama al llegar a los 50 años, pero ese riesgo salta al 35 % a la edad de 70 años. Y en el caso de las mujeres con antecedentes familiares, el riesgo de cáncer de mama al llegar a los 70 años es del 58 %. Comparativamente, las mujeres que tienen una anomalía en el gen BRCA1 presentan un riesgo de padecer cáncer de mama de entre el 50 % y el 70 % a los 70 años. Las mujeres que tienen una anomalía en el gen BRCA2 presentan un riesgo de entre el 40 % y el 60 % de sufrir cáncer de mama a los 70 años.

  • PTEN: el gen PTEN ayuda a regular el crecimiento celular. Una anomalía en el gen PTEN causa el síndrome de Cowden, un raro desorden que hace que quienes lo padecen presenten un riesgo mayor de tener tumores cancerosos y benignos (no cancerosos) en la mama, así como en el tubo digestivo, la glándula tiroidea, el útero y los ovarios. Se calcula que el riesgo permanente de padecer cáncer de mama para las mujeres que tienen una mutación en el gen PTEN oscila entre el 25 % y el 50 %, aunque en algunas estudios, se informó un riesgo mayor, del 77 % al 85 %. La edad promedio de diagnóstico es de 38 a 50 años.

  • TP53: el gen TP53 da instrucciones al cuerpo para que fabrique una proteína que detiene el crecimiento tumoral. Heredar una anomalía en el gen TP53 causa el síndrome de Li-Fraumeni, un trastorno que provoca tipos de cáncer de tejidos blandos en la juventud. Las personas que tienen este extraño síndrome presentan un riesgo mayor del promedio de padecer cáncer de mama y de otros tipos, como leucemia, tumores cerebrales y sarcomas (cáncer de los huesos del tejido conjuntivo). En un estudio del Instituto Nacional del Cáncer, se sugirió que las mujeres que tienen el síndrome de Li-Fraumeni presentan un riesgo del 54 % de padecer cáncer de mama a los 70 años. Además, las mujeres afectadas por este síndrome tienden a padecer cáncer de mama a edades más tempranas y tal vez tengan mayores probabilidades de sufrir cáncer positivo para HER2. El riesgo de sufrir cualquier tipo de cáncer en mujeres que tienen una mutación en el gen TP53 llega a casi el 100 %. En hombres, el riesgo es de hasta un 73 %. La diferencia por género es, en su mayoría, debido al alto riesgo de cáncer de mama que tienen las mujeres.

Mutaciones genéticas de riesgo moderado a alto
  • ATM: el gen ATM ayuda a reparar el ADN dañado. El ADN transporta información genética en las células. Heredar dos copias anómalas de este gen causa ataxia telangiectasia, una enfermedad rara que afecta el desarrollo del cerebro. Heredar una anomalía en el gen ATM se ha relacionado con un mayor índice de cáncer de mama y de páncreas en algunas familias. Esto se debe a que el gen anómalo impide que las células reparen el ADN dañado. Las investigaciones sugieren que las personas portadoras de mutaciones en el gen ATM presentan un riesgo permanente de padecer cáncer de mama del 33 % al 38 % (a la edad de 80 años). Sin embargo, en el caso de las personas que tienen un determinado tipo de mutación que afecta una ubicación específica en el gen ATM, se calcula que el riesgo permanente es del 69 %.

  • CDH1: el gen CDH1 produce una proteína que ayuda a las células a unirse para formar tejido. Una anomalía en el gen CDH1 aumenta el riesgo de tener un tipo raro de cáncer de estómago a una edad temprana. El riesgo permanente de padecer este tipo de cáncer de estómago es de hasta el 83 %. Las mujeres que tienen una anomalía en el gen CDH1 también presentan un riesgo permanente de entre el 39 % y 52 % de padecer cáncer de mama lobulillar invasivo.

Mutaciones genéticas de riesgo moderado
  • CHEK2: el gen CHEK2 da instrucciones para la fabricación de una proteína que detiene el crecimiento tumoral. Una anomalía en el gen CHEK2 puede, como mínimo, duplicar el riesgo permanente de padecer cáncer de mama. También puede aumentar el riesgo de cáncer colorrectal y de próstata. En el caso de las mujeres que tienen mutaciones del gen CHEK2 y antecedentes familiares de cáncer de mama, se calcula que el riesgo permanente de sufrir cáncer de mama oscila entre el 28 % y el 37 %. Sin embargo, el riesgo puede ser mayor según la cantidad de familiares afectados por el cáncer de mama.

  • NBN: el gen NBN controla la producción de una proteína llamada nibrina, que ayuda a reparar el ADN dañado en las células. Una anomalía en el gen NBN provoca el síndrome de rotura de Nimega, una afección que provoca un crecimiento lento en la infancia y en la niñez temprana. Las personas afectadas por el síndrome de rotura de Nimega tienen menos estatura que el promedio, mayor riesgo de padecer varios tipos de cáncer (incluido el de mama) y muchos otros problemas de salud. Las investigaciones son limitadas, pero los resultados de los estudios sugieren que las personas que tienen determinadas mutaciones del gen NBN pueden presentar un riesgo permanente de padecer cáncer de mama entre dos y tres veces mayor.

  • NF1: una mutación en el gen NF1 causa una afección llamada neurofibromatosis de tipo 1, que aumenta el riesgo de padecer cáncer del sistema nervioso central y un tipo específico de cáncer que crece en la pared del estómago o de los intestinos, llamado tumor de estroma gastrointestinal. En general, el riesgo permanente de sufrir cáncer es de casi el 60 %. En algunos estudios, se sugirió que las mujeres que tienen una mutación en el gen NF1 enfrentan un riesgo mayor de padecer cáncer de mama, especialmente antes de los 50 años.

  • STK11: el gen STK11 ayuda a regular el crecimiento celular. Una anomalía en el gen STK11 causa el síndrome de Peutz-Jeghers, un trastorno raro por el cual se tiende a formar un tipo de pólipo, llamado pólipo hamartomatoso, generalmente en el intestino delgado, pero que también puede aparecer en el estómago y en el colon. Además de los tipos de cáncer gastrointestinales, las personas afectadas por el síndrome de Peutz-Jeghers también tienen un mayor riesgo de padecer cáncer de mama, de pulmón y de ovario. Las personas que tienen el síndrome de Peutz-Jeghers también pueden presentar pecas alrededor de los ojos, de la nariz y de la boca, como también dentro de la boca. En el caso de las mujeres afectadas por el síndrome de Peutz-Jeghers, el riesgo permanente de padecer cáncer de mama (al llegar a los 70 años) es del 45 %. Antes de los 50 años, el riesgo es similar al de la población general.

Mutaciones genéticas con riesgo incierto de padecer cáncer de mama

A veces, se encuentran otras mutaciones genéticas en familias con marcados antecedentes de cáncer. Las mutaciones en los genes que se enumeran a continuación pueden causar o no un mayor riesgo de cáncer de mama. Es necesario investigar más para determinar cuál es el mayor riesgo de padecer cáncer de mama, si lo hubiera.

  • BARD1: BARD1 (dominio RING 1 asociado a BRCA1) es un gen que funciona junto con el gen BRCA1 para reparar el ADN dañado. En algunos estudios, se sugirió que las mutaciones en el gen BARD1 pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer de mama.

  • BRIP1: el gen BRIP1 también ayuda a reparar el ADN. En este momento, una mutación en el gen BRIP1 se asocia a un mayor riesgo permanente de padecer cáncer de ovario. No hay datos suficientes para vincularlo con un mayor riesgo de cáncer de mama.

  • MLH1, MSH2, MSH6, PMS2, EPCAM: todos estos se llaman genes de reparación de errores de emparejamiento y funcionan juntos para reparar todos los errores que ocurran cuando el ADN se copia a sí mismo. Las mutaciones heredadas en estos genes causan una afección conocida como el síndrome de Lynch, también llamado cáncer colorrectal hereditario sin poliposis (HNPCC, en inglés). Las personas que tienen el síndrome de Lynch enfrentan un mayor riesgo de padecer cáncer colorrectal y de otros tipos, como cáncer de endometrio y de ovario. Algunas investigaciones sugieren que las mutaciones en los genes MLH1 y MSH2 pueden estar vinculadas con un mayor riesgo de padeced cáncer de mama.

  • RAD51C y RAD51D: estos genes participan en la reparación del ADN dañado. A ambos se los ha relacionado con un pequeño aumento del riesgo permanente de cáncer de ovario. No se los ha vinculado con un mayor riesgo de padecer cáncer de mama.

Heredar dos copias anómalas de los genes BRCA2, BRIP1, NBN, PALB2 o RAD51C provoca la enfermedad llamada anemia de Fanconi, que inhibe el funcionamiento de la médula ósea y reduce en gran medida las cifras de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Las personas que tienen anemia de Fanconi también presentan un mayor riesgo de padecer otros tipos de cáncer, que incluyen el de riñón y el de cerebro.

 

Análisis genéticos

Existen análisis genéticos que permiten determinar si una persona ha heredado alguna anomalía en los genes BRCA1 o BRCA2. Un consejero genético también puede pedir análisis para detectar mutaciones en los genes ATM, BARD1, BRIP1, CDH1, CHEK2, NBN, NF1, PALB2, PTEN, RAD51C, RAD51D, STK11, TP53 o MLH1, MSH2, MSH6, PMS2 y EPCAM. Los análisis pueden hacerse por separado o como parte de un perfil genético más amplio que incluya los genes BRCA1 y BRCA2. Las decisiones con respecto a cuáles análisis es necesario hacer dependen de tus antecedentes familiares o personales de cáncer de mama y de otros tipos.

Puedes obtener más información sobre Análisis genéticos.

 

Pasos para reducir el riesgo

Si sabes que tienes una anomalía de un gen vinculado al cáncer de mama, existen opciones de estilo de vida que permiten mantener el riesgo lo más bajo posible:

Estas son solo algunas de las medidas que puedes tomar. Revisa los demás factores de riesgo del cáncer de mama para conocer más opciones.

Junto con las elecciones de estilo de vida, hay otras opciones para reducir el alto riesgo de las mujeres con una anomalía genética.

Medicamentos de terapia hormonal: se comprobó que dos MSRE (moduladores selectivos de los receptores de estrógeno) y dos inhibidores de la aromatasa reducen el riesgo de padecer cáncer de mama positivo para receptores de hormonas en mujeres con alto riesgo.

  • Se ha demostrado que el tamoxifeno reduce el riesgo de primera aparición de cáncer de mama positivo para receptores de hormonas en mujeres posmenopáusicas y premenopáusicas con alto riesgo. Ciertos medicamentos pueden interferir en los efectos protectores del tamoxifeno. Para obtener más información, visita la página sobre Tamoxifeno.

  • Se ha demostrado que el Evista (nombre genérico: raloxifeno) reduce el riesgo de primera aparición de cáncer de mama positivo para receptores de hormonas en mujeres posmenopáusicas. Visita la página de Evista para obtener más información.

  • Se ha demostrado que el Aromasin (nombre genérico: exemestano), un inhibidor de la aromatasa, es un reductor del riesgo de primera aparición de cáncer de mama positivo para receptores de hormonas en mujeres posmenopáusicas con alto riesgo. El Aromasin no está aprobado por la FDA para este uso, pero los médicos pueden considerarlo una buena alternativa al tamoxifeno o Evista. En 2013, la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (ASCO, en inglés) publicó nuevas pautas sobre el uso de medicamentos de terapia hormonal para reducir el riesgo de cáncer de mama en mujeres que presentan un alto riesgo. Estas pautas recomiendan que los médicos hablen con las mujeres posmenopáusicas que presentan un alto riesgo sobre el uso de Aromasin para disminuir el riesgo. La ASCO es una organización nacional de oncólogos y otros profesionales especializados en el tratamiento del cáncer. Las pautas de la ASCO brindan recomendaciones a los médicos para tratamientos avalados por investigaciones y experiencias fiables. Para obtener más información, visita la página sobre Aromasin.

  • Se ha demostrado que el Arimidex (nombre genérico: anastrozol), también un inhibidor de la aromatasa, es un reductor del riesgo de primera aparición de cáncer de mama positivo para receptores de hormonas en mujeres posmenopáusicas con alto riesgo. Como el Aromasin, el Arimidex no está aprobado por la FDA para este uso, pero los médicos pueden considerarlo una buena alternativa al tamoxifeno, Evista o Aromasin. Visita la página de Arimidex para obtener más información.

Los medicamentos de terapia hormonal no reducen el riesgo de cáncer de mama negativo para receptores de hormonas.

Pruebas de detección más frecuentes: si presentas un alto riesgo de padecer cáncer de mama debido a una anomalía en un gen vinculado con la enfermedad, el médico y tú elaborarán un plan de pruebas de detección que se adapte a tu situación particular. Puedes empezar a hacerte pruebas de detección antes de los 40 años. Además de las pautas de detección recomendadas para las mujeres en riesgo promedio, un plan de detección para una mujer con alto riesgo puede incluir:

Las mujeres con anomalías en algún gen relacionado con el cáncer de mama necesitan hacerse pruebas de detección dos veces al año porque enfrentan un riesgo mucho mayor de que el cáncer aparezca entre las pruebas de detección anuales. Por ejemplo, en el Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York, NY, recomiendan que las mujeres que tienen una anomalía en los genes BRCA1 o BRCA2 se hagan una mamografía digital y una resonancia magnética todos los años, con una diferencia de 6 meses entre sí (por ejemplo, una mamografía en diciembre y una resonancia magnética en junio).

Una ecografía de la mama es otra poderosa herramienta que puede ayudar a detectar el cáncer de mama en mujeres con una anomalía del gen del cáncer de mama. Esta prueba no reemplaza la mamografía digital y la resonancia magnética (RM).

Habla con tu médico, radiólogo y consejero genético sobre el diseño de un programa especializado para la detección temprana que tenga en cuenta tu riesgo de padecer cáncer de mama, satisfaga tus necesidades individuales y te brinde tranquilidad.

Cirugía preventiva: la extirpación de las mamas y de los ovarios sanos, llamada “cirugía preventiva” (“preventiva” significa “protectora”), es una opción de reducción del riesgo muy agresiva e irreversible que eligen algunas mujeres que tienen anomalías en los genes BRCA1 o BRCA2.

La cirugía de mamas preventiva puede disminuir el riesgo de padecer cáncer de mama en hasta un 97 %. Mediante la cirugía se extirpa casi la totalidad del tejido mamario, por lo que quedan muy pocas células mamarias que podrían convertirse en cáncer.

Las mujeres que tienen alguna anomalía en los genes BRCA1 o BRCA2 pueden reducir su riesgo de cáncer de mama en alrededor de un 50 % mediante una extirpación preventiva de los ovarios y de las trompas de Falopio (salpingooforectomía) antes de la menopausia. La extirpación de los ovarios reduce el riesgo de cáncer de mama porque los ovarios son la fuente principal de estrógeno en el cuerpo de una mujer premenopáusica. La extirpación de los ovarios no reduce el riesgo de cáncer de mama en mujeres posmenopáusicas debido a que el tejido muscular y la grasa son los principales productores de estrógeno en este segmento de mujeres. La extirpación preventiva de ambos ovarios y las trompas de Falopio reduce el riesgo de cáncer de ovario en las mujeres de cualquier edad, antes o después de la menopausia.

Las investigaciones también han demostrado que las mujeres que presentan una anomalía en los genes BRCA1 o BRCA2 y que se practicaron una extirpación preventiva de ovarios tienen mayores posibilidades de supervivencia si eventualmente reciben un diagnóstico de cáncer de mama o de ovarios.

El beneficio de las cirugías preventivas es de una por año. Por eso, cuanto más joven seas al momento de la cirugía, mayor será el posible beneficio y cuanto mayor seas, menor será el beneficio. Además, a medida que envejeces eres más propensa a padecer otras enfermedades que afectan cuánto vives, como la diabetes y las enfermedades cardíacas.

Por supuesto, la situación de cada mujer es diferente. Habla con tu médico sobre tu nivel de riesgo y sobre las formas de tratarlo.

Es importante recordar que ningún procedimiento, ni siquiera extirpar ambas mamas y ovarios sanos cuando se es joven, elimina por completo el riesgo de padecer cáncer. Todavía hay un pequeño riesgo de padecer cáncer en las áreas donde estaban las mamas. El seguimiento es necesario, incluso después de la cirugía preventiva.

Las decisiones con respecto a la cirugía preventiva requieren mucha reflexión, paciencia y conversación con tus médicos, con tu consejero genético y con tu familia durante bastante tiempo, junto con una tremenda valentía. Tómate el tiempo que consideres necesario para estudiar estas opciones y tomar las decisiones indicadas para ti.

Para obtener más información, visita las páginas de Breastcancer.org sobre Mastectomía preventiva y Extirpación preventiva de ovarios.

Revisado por 2 advisers médicos
 
Cristina Nixon, MS, LCGC
Main Line Health, Filadelfia, Pensilvania
Peggy Cottrell, MS, LCGC
Sharsheret, Teaneck, NJ
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— Se actualizó por última vez el 29 de junio de 2022 15:15

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