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Autoexploración de la mama (AEM)

La autoexploración de la mama, que consiste en autoexaminarse las mamas de forma regular, puede ser una buena forma de detectar el cáncer de mama en un estadio temprano, cuando puede tratarse con mejores resultados.
 

La autoexploración de la mama, que consiste en autoexaminarse las mamas de forma regular, puede ser una buena forma de detectar el cáncer de mama en un estadio temprano, cuando puede tratarse con mejores resultados. Si bien no existe una única prueba que pueda detectar todos los cánceres de mama de manera temprana, Breastcancer.org cree que realizarse una autoexploración de mamas y someterse a otros métodos de detección pueden incrementar las probabilidades de encontrar cualquier anomalía en un estadio temprano.

Durante muchos años, se ha discutido acerca del grado de utilidad de la autoexploración mamaria para detectar el cáncer de mama de forma temprana y aumentar las posibilidades de supervivencia. Por ejemplo, en 2008, mediante un estudio realizado en Rusia y China con cerca de 400.000 mujeres, se descubrió que la autoexploración de las mamas no tiene un impacto significativo en las tasas de supervivencia de cáncer de mama e, incluso, puede ser nociva, ya que da lugar a biopsias innecesarias (extracción y análisis de tejidos sospechosos). Debido a la incertidumbre constante que generan estos y otros estudios, la Sociedad Americana contra el Cáncer ya no recomienda la autoexploración de las mamas como una herramienta de detección para las mujeres con riesgo promedio de desarrollar cáncer de mama.

Breastcancer.org todavía considera que la autoexploración de las mamas es un método de detección útil y esencial, especialmente si se la combina con mamografías y exploraciones físicas regulares llevadas a cabo por médicos y, en algunos casos, ecografías y RM. Cada una de estas técnicas de detección funciona de distintas maneras y tiene sus ventajas y desventajas. La autoexploración de las mamas es una herramienta práctica y gratuita que puedes emplear habitualmente y a cualquier edad. Recomendamos que todas las mujeres se autoexploren las mamas regularmente como parte de su estrategia de revisión general.

 

Cómo autoexplorarse las mamas: los cinco pasos

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Paso 1

Párate frente a un espejo con los hombros rectos y los brazos apoyados sobre ambos lados de la cadera y mírate las mamas.

Esto es lo que debes encontrar:

  • mamas de tamaño, forma y color habituales

  • mamas bien formadas, que no presentan deformaciones ni inflamaciones visibles

Si notas alguna de las siguientes alteraciones, informa a tu médico:

  • formación de hoyuelos, arrugas o bultos en la piel

  • cambio de posición de un pezón o pezón invertido (está metido hacia adentro en lugar de sobresalir)

  • enrojecimiento, dolor, sarpullido o inflamación

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Paso 2

Ahora, levanta los brazos y fíjate si ves las mismas alteraciones.

Paso 3

Cuando estés frente al espejo, fíjate si te sale líquido de uno o ambos pezones (puede ser transparente, lechoso o amarillento, o sangre).

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Paso 4

Luego, acuéstate y pálpate las mamas con las manos invertidas; es decir, la mama izquierda con la mano derecha y viceversa. Procura utilizar un tacto firme y pausado con las yemas de los dedos, manteniendo los dedos rectos y juntos. El movimiento debe ser circular, del tamaño de una moneda aproximadamente.

Controla la mama completa de arriba abajo y de lado a lado: desde la clavícula hasta la parte superior del abdomen, y desde la axila hasta el escote.

Sigue algún tipo de patrón para asegurarte de cubrir la mama entera. Puedes empezar por el pezón y avanzar en círculos cada vez mayores hasta llegar al borde exterior de la mama. También puedes mover los dedos verticalmente, hacia arriba y hacia abajo, como si estuvieras cortando el césped. Este movimiento ascendente y descendente suele ser el más utilizado por las mujeres. Asegúrate de palpar todo el tejido mamario, tanto en la parte delantera como en la parte trasera: para palpar la piel y el tejido superficiales, ejerce una leve presión; para llegar al tejido ubicado en la parte media de las mamas, una presión moderada; y para el tejido profundo, una presión firme. Al llegar al tejido profundo, tienes que poder sentir la caja torácica.

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Paso 5

Finalmente, pálpate las mamas estando de pie o sentada. Muchas mujeres dicen que la mejor forma de palparse las mamas es cuando la piel se encuentra mojada y resbaladiza, de modo que prefieren realizar este paso en la ducha. Controla la mama completa con los mismos movimientos que se describen en el paso 4.

 

Qué hacer si te encontraste un bulto

No te asustes si crees sentir un bulto en la mama. La mayoría de las mujeres tienen bultos o zonas de bultos en las mamas todo el tiempo. La mayor parte de ellos terminan siendo benignos (no cancerosos). Hay distintas causas posibles para la aparición de bultos mamarios no cancerosos, por ejemplo, cambios hormonales normales, una afección mamaria benigna o una lesión.

No dudes en contactar al médico si notas un bulto u otro cambio en la mama que haya aparecido recientemente o que te preocupe. Esto se aplica especialmente a los cambios que perduran más de un ciclo menstrual completo o que parecen haber crecido o adquirido más prominencia de algún modo. Si menstrúas, te conviene esperar hasta que se termine el ciclo para ver si el bulto u otro cambio mamario desaparece solo antes de llamar al médico. El mejor proveedor de atención sanitaria con el que puedes contactarte sería uno que ya te conozca y te haya examinado las mamas, por ejemplo, tu ginecólogo, médico de cabecera o un integrante del personal de enfermería que trabaje con alguno de ellos.

Sabe qué puedes esperar. Durante la consulta para evaluar un bulto en la mama, el médico registrará tus antecedentes médicos y te realizará un examen físico de la mama. Es muy probable que, además, te indique realizarte pruebas por imágenes. A menudo, la ecografía es la primera prueba (o la única) que se utiliza para evaluar un bulto en mujeres menores de treinta años o que están embarazadas o amamantando. Generalmente, se recomiendan tanto la ecografía como la mamografía para examinar un bulto en mujeres mayores de treinta años que no están embarazas ni amamantando. Si se necesitan pruebas adicionales, es posible que el médico recomiende otros estudios por imágenes, como RM (resonancia magnética), imágenes moleculares de la mama (MBI, sigla en inglés) o una biopsia. También puede derivarte a un especialista en mamas (normalmente, un cirujano mamario) para que te continúe examinando.

Asegúrate de obtener respuestas. Es importante que el médico te brinde una explicación de la causa de la aparición del bulto u otro cambio mamario y, de ser necesario, un plan para controlarlo o tratarlo. Si no quedas conforme con el consejo del primer médico al que visites, no dudes en buscar una segunda opinión.

 

La autoexploración de las mamas como parte de tu estrategia de detección del cáncer de mama

Incorpórala a la rutina. Cuanto más te examines las mamas, más aprenderás sobre ellas y más fácil te resultará notar si algo ha cambiado. Intenta hacerte el hábito de autoexplorarte las mamas una vez al mes para familiarizarte con la forma en que se ven y sienten normalmente. Explórate durante los días posteriores a tu período, que es cuando las mamas tienen menor probabilidad de estar inflamadas o sensibles. Si ya no menstrúas, elige un día que sea fácil de recordar, por ejemplo, el primero o el último día del mes.

Conoce los distintos “vecindarios” de las mamas. El área superior externa, ubicada cerca de la axila, suele tener los bultos y las protuberancias más prominentes. La mitad inferior de la mama puede sentirse al tacto como una playa arenosa o pedregosa. La zona debajo del pezón puede sentirse como una acumulación de granos de maíz. Puede que sientas otra zona como un tazón de avena grumosa.

Comienza a registrar en un diario los resultados de las autoexploraciones. Puede ser como un pequeño mapa de tus mamas, con notas sobre los bultos y las irregularidades que detectes. Hasta que te acostumbres, esto puede ayudarte a recordar todos los meses lo que es “normal” para tus mamas. No es raro que aparezcan bultos en momentos específicos del mes y que desaparezcan después, acompañando los cambios de tu cuerpo con el ciclo menstrual (si todavía menstrúas).

Revisado por 2 advisers médicos
 
Marcia Boraas, MD, FACS
Fox Chase Cancer Center, Philadelphia, PA
Sameer Gupta, MD, MPH
Bryn Mawr Hospital, Bryn Mawr, PA
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— Se actualizó por última vez el 29 de junio de 2022 15:08