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Dolor

El dolor puede ser un síntoma del cáncer de mama o un efecto secundario de esta enfermedad: El dolor aparece cuando hay daño o inflamación de los nervios o los tejidos.

El dolor aparece cuando hay daño o inflamación de los nervios o los tejidos. El dolor puede ser agudo, sordo, palpitante, punzante, persistente, hormigueante o pellizcante, y se puede describir de muchas otras maneras. El dolor puede ser recurrente o constante.

El dolor puede ser un síntoma del cáncer de mama o un efecto secundario de esta enfermedad: El dolor también puede causar otros efectos secundarios, por ejemplo:

Los médicos clasifican el dolor en agudo o crónico.

El dolor agudo suele aparecer de manera repentina debido a enfermedad, lesión o inflamación. El dolor agudo, generalmente, es grave y breve, como el dolor intenso que sientes cuando te fracturas un hueso. El dolor agudo casi nunca dura más de seis meses y desaparece cuando se elimina su causa subyacente. Una vez que sana el hueso roto, ya no hay dolor. En algunos casos, el dolor agudo se puede convertir en dolor crónico.

El dolor crónico es constante y suele durar más de seis meses. El dolor crónico puede continuar incluso después de haber curado o eliminado la lesión o enfermedad que lo causó. Algunas personas tienen dolor crónico incluso sin haber sufrido lesiones ni daños en el cuerpo.

Otros también hablan de “dolor súbito”. Se trata de una exacerbación repentina y breve del dolor que irrumpe en medio del alivio que proporcionan los analgésicos u otros tratamientos que se utilizan para aliviar el dolor crónico.

 

Tipos de dolor

Las personas diagnosticadas con cáncer de mama pueden experimentar distintos tipos de dolor en función de las características del cáncer y de los tratamientos que hayan recibido. A veces el dolor puede ser un síntoma del cáncer de mama en sí, en particular, del cáncer de mama metastásico o inflamatorio. Pero otras veces el dolor es un efecto secundario de los tratamientos del cáncer de mama. Según el tipo de tratamiento, el dolor puede variar en intensidad y afectar distintas partes del cuerpo.

Obtén más información sobre los distintos tipos de dolor que pueden aparecer como un síntoma del cáncer de mama o como un efecto secundario de los distintos tratamientos de esta enfermedad.

 

Hablar con el médico sobre el dolor

Es muy importante que le digas al médico si tienes dolor, ya sea a causa del cáncer de mama o del tratamiento. Si tu equipo médico no sabe que tienes dolor, no puede desarrollar un plan para tratarlo.

Decirle a tu médico acerca del dolor no significa quejarse del tratamiento ni ser un mal paciente. El dolor es igual que cualquier otro síntoma o efecto secundario. 

Lleva un diario del dolor

Llevar un diario del dolor puede servir para proporcionarle a tu equipo médico información detallada sobre el dolor que sientes y dónde y cuándo lo experimentas. Puede resultarte útil llevar el diario en tu teléfono o en un cuaderno pequeño.

Comienza por enumerar todos los tratamientos del cáncer de mama que estés recibiendo. Luego enumera los analgésicos u otras técnicas que estés utilizando para aliviar el dolor, e incluye la dosis y la frecuencia de administración.

Cada vez que sientas dolor, anota estos datos:

  • la fecha y la hora

  • el lugar del cuerpo donde sientes el dolor

  • el tipo de dolor: sordo, agudo, fulgurante, punzante, espasmódico o persistente, por ejemplo

  • la intensidad del dolor en una escala de 0 a 10, donde 0 significa ausencia de dolor y 10, el peor dolor imaginable

  • la duración del dolor

  • Cualquier actividad asociada al dolor (¿alguna actividad en particular empeora el dolor o lo alivia?)

  • el nombre y la dosis de los analgésicos que tomas, además del horario en que los tomas y si hicieron efecto

  • otras notas acerca del dolor que consideres importantes

Lleva el diario del dolor a la consulta con tu médico para mantenerlo al día sobre tu progreso.

Es importante informar si tu plan de manejo del dolor no está funcionando. Hazle saber a tu médico si el dolor no mejora o si los medicamentos u otras técnicas no hacen efecto con la rapidez o durante el tiempo que indicó el médico.

También es importante estar al tanto del escrutinio en torno a los analgésicos opioides. En 2017, tras producirse un marcado aumento de las muertes por sobredosis de opioides en los Estados Unidos, el Departamento de Salud y Servicios Humanos declaró que el abuso de opioides constituye una emergencia para la salud pública. Las investigaciones sugieren que el esfuerzo que realizaron los estados para reducir la cantidad de recetas de opioides dificultó, sin querer, el acceso de las personas diagnosticadas con cáncer a estos analgésicos necesarios.

Si sientes que no estás recibiendo un alivio suficiente del dolor, solicita la derivación a un médico especializado en el tratamiento del dolor. Muchos hospitales y centros oncológicos cuentan con departamentos para el manejo del dolor que incluyen médicos, enfermeros, fisioterapeutas, trabajadores sociales, psiquiatras, profesionales de medicina complementaria, farmacéuticos, nutricionistas, dietistas y capellanes.

 

Manejo del dolor

Existen diversas formas de manejar y tratar el dolor, desde medicamentos y fisioterapia hasta terapias complementarias, como acupuntura y cannabis medicinal. Muchas personas diagnosticadas con cáncer de mama utilizan una combinación de técnicas para aliviar el dolor.

Obtén más información hoy mismo.

— Se actualizó por última vez el 22 de febrero de 2022 18:48

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