Síndrome de dolor posmastectomía

Si tienes dolor crónico tras la cirugía por cáncer de mama, es posible que se trate del síndrome de dolor posmastectomía, o PMPS.

Es normal sentir dolor mientras te recuperas de una mastectomía o una lumpectomía. Pero si sientes un dolor en el brazo, la axila o la zona del pecho que dura meses o incluso años después de la cirugía, es posible que tengas el síndrome de dolor posmastectomía, o PMPS.

La definición del síndrome de dolor posmastectomía varía ligeramente según los médicos, pero la mayoría coincide en que el dolor nervioso que dura más de tres meses después de la cirugía por cáncer de mama se considera PMPS. Este síndrome se observó por primera vez en personas que habían pasado por una mastectomía, pero ahora los médicos saben que las personas que pasaron por una lumpectomía también suelen presentar este dolor crónico. Se cree que ocurre cuando se cortan o se dañan los nervios del pecho y la axila durante la cirugía. Las cifras varían, pero se calcula que hasta el 50 % de las personas que pasan por una cirugía por cáncer de mama presentan el síndrome de dolor posmastectomía.

“En esencia, [el síndrome de dolor posmastectomía] es un dolor crónico…   que persiste más allá del tiempo normal de recuperación de la cirugía por cáncer de mama”, explica el Dr. Michael Stubblefield en el podcast de Breastcancer.org. Stubblefield es director médico de rehabilitación para personas con diagnóstico de cáncer en el Kessler Institute for Rehabilitation y director médico nacional del programa ReVital Cancer Rehabilitation de Select Medical.

Síndrome de dolor posmastectomía: qué es y cuál es su tratamiento

Con invitado/a Michael Stubblefield, MD

30 oct 2018Efectos secundarios

El Dr. Michael Stubblefield explica el síndrome de dolor posmastectomía y cómo tratarlo.

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Síntomas del síndrome de dolor posmastectomía

El síndrome de dolor posmastectomía puede presentarse de muchas formas. El dolor de mama fantasma, que se debe al corte de los nervios durante la extirpación de una mama, es un tipo de dolor que se incluye dentro del concepto más amplio del síndrome de dolor posmastectomía. Este síndrome también puede manifestarse como un dolor punzante, agudo o ardiente, hormigueo o sensación de pinchazos, entumecimiento o picazón. El dolor puede aparecer en la pared torácica, la axila, el brazo, la cicatriz quirúrgica o el hombro. La piel de esas zonas también puede estar muy sensible. Por ejemplo, para algunas personas, vestirse o sentir una leve brisa en el brazo afectado puede ser suficiente para que duela.

“Cada vez que se daña un nervio, existe la posibilidad de que aparezca dolor a lo largo de ese nervio”, comenta Stubblefield. A veces, eso se produce por algo que llamamos ‘neuromas’, que son nódulos anormales en el extremo donde se cortó el nervio. A veces, el dolor es producto de espasmos en los músculos como respuesta al corte del nervio”.

Cuando un músculo se contrae bruscamente debido a que se ha cortado un nervio durante la cirugía por cáncer de mama, puede ejercer presión sobre la pared torácica o provocar calambres en la pared torácica o en la axila.

Elizabethart, miembro de la comunidad, describió el PMPS como un dolor punzante y recurrente. “El dolor más fuerte lo tengo debajo del hombro izquierdo, en la espalda. Es un dolor punzante que aparece con fuerza, luego desaparece durante unos 20 segundos y, después, vuelve a ser como si me clavaran un cuchillo… Se intensifica con rapidez, y cualquier movimiento que haga con los brazos lo provoca”.

El dolor nervioso dura tanto tiempo porque los nervios dañados tardan mucho en regenerarse. El ritmo suele ser de aproximadamente 1 mm al día, o más o menos 2,5 cm (1 in) al mes, así que los nervios pueden tardar un año o más en recuperarse. Si la distancia entre los extremos de los nervios cortados es grande, es posible que los nervios nunca vuelvan a crecer.

Shaneoak, miembro de la comunidad, lleva varios años viviendo con el PMPS. “Pasaron siete años desde que me hice la BMX [mastectomía bilateral] y la picazón y esos ‘pinchazos’ de dolor que me dan de vez en cuando siguen siendo una molestia diaria, al igual que el dolor en los omóplatos. La picazón se dispara después de un cóctel, así que ahí no encuentro ningún alivio”. 

¿Cómo se diagnostica el síndrome de dolor posmastectomía?

El dolor agudo o punzante después de la cirugía por cáncer de mama se considera “normal”. La clave es que el dolor va mejorando poco a poco con el tiempo.

Si el dolor dura más de tres meses después de la cirugía, los médicos suelen pensar que se trata del síndrome de dolor posmastectomía.

“Ahora bien, hay que diferenciarlo de otras molestias que causan dolor tras el cáncer de mama, como la disfunción de hombro, el dolor por endurecimiento de los tejidos axilares (cordones axilares) y otros problemas”, señala Stubblefield.

Aun así, no todos los cirujanos y oncólogos están familiarizados con el PMPS, así que puede que tengas que defender tus propios intereses y pedir que te deriven a un especialista en rehabilitación para personas con diagnóstico de cáncer o a un especialista en dolor.

¿Quiénes corren mayor riesgo de tener el síndrome de dolor posmastectomía?

Lo frustrante es que los médicos no saben quiénes van a presentar el síndrome de dolor posmastectomía y quiénes no. Pero hay estudios que indican que las personas más jóvenes y las que se han hecho una mastectomía total tienen un mayor riesgo de presentar el PMPS. Otros posibles factores de riesgo son que te hayan extirpado más ganglios linfáticos durante la cirugía de los ganglios linfáticos axilares, que hayas recibido radioterapia además de la cirugía y que tengas antecedentes de dolor crónico o depresión.

“No se puede predecir quién va a tener esto”, dice Stubblefield. “Puede ocurrir que el mismo cirujano practique exactamente la misma cirugía, y que una persona tenga este síndrome y otras 10 no. Y no hay ninguna razón lógica que nos permita determinar… cuál es la causa. Es probable que un mayor número de intervenciones quirúrgicas se asocie a un mayor riesgo, pero no siempre es así”.

¿Se puede prevenir el síndrome de dolor posmastectomía?

Se han llevado a cabo estudios sobre diferentes formas de prevenir el síndrome de dolor posmastectomía, y la mayoría ha dado resultados dispares. En algunos estudios, se demostró que tomar el medicamento para el dolor nervioso Lyrica (nombre genérico: pregabalina) antes de la cirugía y recurrir a bloqueos nerviosos —una inyección de anestésico cerca de los nervios que causan dolor— y a combinaciones de anestésicos y analgésicos durante la cirugía puede ser de ayuda, mientras que en otros no se han encontrado pruebas de ello.

Además, el entrenamiento de resistencia, las técnicas de liberación miofascial (un tratamiento manual especial para relajar los músculos tensos y el tejido que rodea al músculo, llamado fascia) y la fisioterapia tras la cirugía ayudaron a las personas en algunos estudios, pero no supusieron ninguna diferencia en otros.

En un estudio muy pequeño en el que participaron 46 mujeres, se descubrió que la crema EMLA, una crema tópica que contiene los anestésicos lidocaína y prilocaína, podría ser de ayuda. Las mujeres a las que se les aplicó la crema EMLA en la zona del pecho antes de hacer una incisión, en el momento de cerrar las incisiones con puntos de sutura y, posteriormente, una vez al día durante cuatro días tras la cirugía, presentaron un dolor crónico menor y más leve a los tres meses que aquellas que no recibieron la crema EMLA. Pero es necesario seguir investigando antes de que se pueda recomendar esta crema de forma generalizada.

¿Cómo se trata el síndrome de dolor posmastectomía?

Si tienes dolor después de la cirugía por cáncer de mama y dura más de tres meses, es recomendable que hables con tu médico cuanto antes. Hay tratamientos que pueden ayudarte a sentirte mejor.

La mayoría de los tratamientos para el PMPS son similares a las técnicas que se han estudiado para su prevención: fisioterapia especializada, medicamentos y anestésicos tópicos. Es importante saber que una técnica que alivia el dolor tras una mastectomía en una persona puede que no sirva para otra. Puede que tengas que probar varias opciones hasta que encuentres una que te dé resultado.

Si no notas ninguna mejoría, podrías pedir que te deriven a un médico especializado en el tratamiento del dolor o en la rehabilitación para personas con diagnóstico de cáncer, ya que es posible que este tipo de profesionales estén más familiarizados con el PMPS que tu oncólogo o tu cirujano.

Fisioterapia

Según Stubblefield, la primera opción de tratamiento suele ser la liberación miofascial.

“El músculo y la fascia pueden dañarse y lastimarse durante un procedimiento quirúrgico, especialmente una mastectomía, una reconstrucción o una disección de los ganglios linfáticos”, explica. “Imagínate un cable que está atrapado en hormigón y el hormigón no se mueve. La liberación miofascial trata de ablandar todo ese hormigón, ese tejido duro, alrededor del cable”.

Los fisioterapeutas con formación específica utilizan esta técnica para relajar el tejido circundante, lo que reduce la presión sobre el nervio y puede ayudar a aliviar algunos espasmos musculares y el dolor. 

Medicamentos

También se pueden recomendar medicamentos para el dolor, como Lyrica, Neurontin (nombre genérico: gabapentina), Cymbalta (nombre genérico: duloxetina), ciertos antidepresivos y relajantes musculares. Estos medicamentos pueden ayudar a aliviar el dolor nervioso en algunas personas, y la mayoría, a excepción de Cymbalta, también pueden ayudar a aliviar los espasmos musculares.

“En mi caso, el PMPS mejoró muchísimo cuando empecé a tomar [el antidepresivo] amitriptilina (25 mg) todas las noches”, escribió iluvmyfam, miembro de la comunidad. “Gracias a esto, puedo dormir bien por la noche, lo que a su vez me ayuda a lidiar con el dolor, la neuropatía, las migrañas y el día a día. Estaba con mucho estrés por no dormir bien y por tener dolor las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Me sentía fatal. Ahora me parece que la amitriptilina me sirve para calmar el dolor un rato. Restablece mi tolerancia al dolor”.

Capsaicina tópica

La capsaicina es el compuesto activo de los chiles y es lo que les da su sabor picante y su olor característico. La crema de capsaicina actúa sobre el dolor nervioso sobreestimulando los nervios hasta que dejan de enviar señales de dolor al cerebro. Aunque puede ayudar con el dolor nervioso, algunas personas afirman que la crema de capsaicina provoca una intensa sensación de ardor en la zona donde se aplica. 

Procedimientos quirúrgicos

La cirugía para tratar el PMPS suele estar a cargo de un médico especializado en el tratamiento del dolor, en lugar de un oncólogo. Si la fisioterapia, los medicamentos y las cremas tópicas no te han servido de nada, puede ser buena idea pedir que te deriven a un especialista en dolor.

Bloqueos nerviosos: el médico localiza los extremos de los nervios cortados y les inyecta lidocaína o un medicamento similar, junto con una pequeña cantidad de esteroides. Esto ayuda a reducir la inflamación y a bloquear las señales de dolor.

Bótox: si tienes un espasmo muscular, una inyección de bótox puede relajar el músculo y aliviar el dolor. Se trata de un uso alternativo bastante común del bótox, pero puede que algunos médicos no lo ofrezcan.

Autoinjerto de grasa: se ha demostrado que extraer grasa de otra parte del cuerpo e inyectarla en la zona de la mama ayuda a aliviar el PMPS en algunas personas. Es una técnica relativamente nueva, y se cree que actúa amortiguando la zona y reduciendo la inflamación.

Cirugía de destrucción de nervios: algunas investigaciones parecen indicar que las técnicas quirúrgicas para destruir los nervios mediante calor, frío o sustancias químicas pueden ayudar a aliviar el dolor. Si se daña o se destruye un nervio, se pueden detener o reducir las señales de dolor que envía al cerebro. 

Terapia complementaria

Las visualizaciones dirigidas, la musicoterapia, escribir un diario, la acupuntura, la meditación y otras terapias de consciencia plena, el yoga y la relajación muscular progresiva pueden ayudar a aliviar el PMPS en algunas personas. Normalmente se combinan entre sí o se utilizan junto con otras estrategias de tratamiento, como la medicación y la fisioterapia.

“Cuando mi nivel de dolor sube dos puntos [en la escala del dolor], me tomo un descanso y pruebo diferentes técnicas (meditación, oración, levantar el brazo, dormir una siesta, hacer estiramientos, etc.) hasta que mi nivel de dolor baja dos puntos”, nos cuenta iluvmyfam, miembro de la comunidad. “No siempre es factible, pero funciona la mayoría de las veces”.

Cómo el dolor tras una mastectomía afecta tu salud mental

En varios estudios se ha demostrado que el PMPS puede afectar tanto la salud mental como la salud física.

En 2023 el 24,3 % de las personas adultas de los Estados Unidos tenía dolor crónico, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Eso equivale a cerca de 81 millones de personas. En un estudio se descubrió que este grupo representa aproximadamente la mitad de todas las personas con síntomas de ansiedad y depresión.

El dolor crónico, como el que causa el PMPS, está muy relacionado con la salud mental: uno puede empeorar el otro. Las investigaciones parecen indicar que los problemas de salud mental y el dolor crónico tienen mecanismos biológicos similares, lo que contribuye a que estén relacionados entre sí. Por ejemplo, la depresión puede aumentar la sensibilidad al dolor.

Vivir con una afección que se pasa por alto y se malinterpreta puede afectar mucho la salud mental. Hasta hace poco, muchos cirujanos no conocían el PMPS, y no siempre era fácil encontrar especialistas que sí lo conocieran, como los expertos en tratamiento del dolor y en rehabilitación para personas con diagnóstico de cáncer. Como resultado, muchas personas han vivido con dolor durante meses y años sin encontrar respuestas. Algunas terminaron por dejar de mencionárselo a los médicos y sufrir en silencio.

serendipity09, miembro de la comunidad, cuenta cómo es vivir con un dolor invisible. "Al menos una vez a la semana, en la sesión de fisioterapia o en la sala de espera de la clínica de tratamiento para el cáncer, me dicen: ‘Vaya, qué bien te ves, no deberías estar aquí’. Me limito a sonreír con amabilidad a través de la mascarilla y pienso para mis adentros: ‘Si tan solo supieras el dolor que estoy pasando, junto con todo lo demás...’".

Si tienes el síndrome de dolor posmastectomía, es importante que cuides tu salud mental mientras tratas el dolor. En algunos casos, los antidepresivos, como Cymbalta, y los anticonvulsivos, como Lyrica y la gabapentina, pueden ayudar a tratar ambas afecciones.

Sugerencias de la comunidad de Breastcancer.org para tratar el PMPS

Miembros de la comunidad de Breastcancer.org comparten sus sugerencias para tratar el síndrome de dolor posmastectomía.

“Probé la crema de CBD y la de árnica para aliviar el dolor cuando aparece. Pero no dura mucho”. — lezza13

“Lo que más me ayuda a relajarme, al menos por un rato, es llevar una faja para las mamas, escribir en mi diario, ver la tele para desconectar, dar paseos tranquilos con mi perro, tomar fotos y meditar”. — everymoment

“Lo único que sé que me ayuda es estar en el agua (la piscina) y caminar…” — serendipity09

“¿Qué me ha dado resultado? Si me pongo algo debajo de la escápula, el dolor se me alivia un poco. No me quito la unidad de TENS [electroestimulación nerviosa transcutánea], aunque colocármela en la espalda o el hombro con precisión es muy complicado”. — elizabethart

“Probé varios aceites de CBD que no me dieron resultado. Sin embargo, el aceite de marihuana medicinal que contiene THC me era de ayuda. Lamentablemente, empecé a tener unos dolores de cabeza horribles”. — BarbaraT54

“Me ha ido bastante bien con el spray Pain Away, que contiene las hierbas árnica, romero y eucalipto. Parece que me alivia más que el gel de hielo que usaba…” — aussie-cat

“Después de haberlo probado todo —fisioterapia y masajes, cremas, bótox, acupuntura, bloqueos nerviosos, bloqueo espinal, cirugía de revisión, Lyrica y ahora la gabapentina—, soy, definitivamente, el tipo de paciente que los médicos odian. La cuestión es que probé todo lo que no fueran medicamentos antes de terminar probándolos. Y ahora mismo estoy tomando una dosis muy baja de gabapentina y haciendo hipnosis con la esperanza de poder dejar la medicación algún día”. — kignyc

“Tomo gabapentina… 1200 ml al día y me ayuda con el dolor, pero no desaparece del todo. También uso crema de magnesio… que ‘alivia’ el dolor cuando me duele muchísimo… pero no dura mucho. Recién empecé el tratamiento con láser frío. En las tres primeras sesiones enseguida noté que ‘algo’ estaba pasando y me sentí un poco mejor. Dos días después me volvió a doler mucho, así que el médico me recetó un tratamiento contra la inflamación, y la verdad es que me sentí mejor después de ese tratamiento... así que voy a seguir probándolo a ver si me ayuda con el dolor a largo plazo”. — Calee65

 

Este contenido ha sido posible, en parte, gracias al apoyo de AstraZeneca.