Cómo combatir la “fatiga de precaución” y no dejar de cuidarnos frente a la COVID-19

Cómo combatir la “fatiga de precaución” y no dejar de cuidarnos frente a la COVID-19

 

A medida que la pandemia se extiende en el tiempo, muchas personas están comenzando a relajar sus prácticas de seguridad para regresar a viejos hábitos y rutinas que solían disfrutar. Pero bajar la guardia puede ser peligroso, particularmente para las personas con afecciones, como el cáncer, que las ponen en riesgo de sufrir un cuadro grave de COVID-19.

Uno de los motivos por los cuales las personas se están empezando a relajar con los cuidados en torno al coronavirus es lo que los psicólogos llaman “fatiga de precaución”, que puede debilitar la motivación de seguir respetando las recomendaciones de seguridad.

“La fatiga de precaución ocurre cuando nos desensibilizamos frente al estrés y las advertencias y minimizamos el riesgo válido de lesión o infección en favor de los beneficios que trae la recompensa, como la conexión humana, el ejercicio o la vida al aire libre”, explica la Dra. Jackie Gollan, Ph.D., profesora titular de psiquiatría y ciencias de la conducta, y psicóloga clínica de la Facultad de Medicina Feinberg de Northwestern University en Chicago.

Cuando recibimos repetidas advertencias o alarmas, el cerebro trabaja para reducir el estrés causado por estas advertencias.

“Inicialmente, el miedo se registra en el cerebro”, aclara la Dra. Gollan. “Pero, con el tiempo, otra parte del cerebro va a mitigar la respuesta al miedo para disminuir el nivel de estrés”.

Mientras seguimos recibiendo advertencias que nos generan miedo, el cerebro trabaja para evaluar si las amenazas que sentimos son reales o percibidas.

“El miedo se registra en el cerebro y, con el paso del tiempo, comenzamos a usar otra parte del cerebro para entender el contexto de la amenaza y comprender si es real o no”, expresa la Dra. Gollan. “Y ese contexto nos ayuda a mitigar la respuesta al miedo”.

Y afirma que es difícil adoptar nuevas rutinas, como el uso de mascarillas y el distanciamiento social. En especial, cuando no solemos tener una sensación intensa de la consecuencia real que intentamos evitar.

“Es difícil fijarnos objetivos nuevos que requieren una dosis extra de esfuerzo y atención... y es difícil recordar que debemos hacerlo cuando no nos pasó nada grave. Como no hubo una consecuencia real que creamos haber eliminado, es difícil mantener la motivación cuando todo está bien”.

También es importante saber que la fatiga de precaución puede llevarte a creer que no te pasará nada, porque otras personas sí respetan las recomendaciones de seguridad.

“Si sabemos que otros están tomando medidas de seguridad, podríamos arriesgarnos más, como no usar mascarilla y suponer que no nos pasará nada porque todos los demás siguen esas precauciones”, explica. Ese concepto se llama ‘compensación del riesgo’, que sería algo como decir: ‘No necesito hacer todo esto porque el mundo ahí afuera es más seguro, ya que otros están adoptando conductas seguras’”.

Con la llegada de las fiestas, hay todavía más tentación de ignorar las reglas de distanciamiento social y ver a la familia y a los amigos. Pero, según la Dra. Elizabeth Robilotti, médica responsable y epidemióloga adjunta del Memorial Sloan Kettering Cancer Center, organizar reuniones virtuales para celebrar las fiestas es la manera más segura de festejar, particularmente para las personas que tienen riesgo alto debido a afecciones como el cáncer de mama.

“Creo que es importante para las personas diagnosticadas con cáncer de mama que consideren en qué etapa del tratamiento están antes de participar en ese tipo de encuentros con amigos y familiares”, opina. “Y deben analizarlo con el oncólogo, para ver cuál plan sería el adecuado”.

En el caso de las personas que reciben tratamiento del cáncer de mama, es importante que presten atención a la fatiga de precaución y sigan protegiéndose contra la COVID-19. Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, sigla en inglés), tener un diagnóstico de cáncer aumenta el riesgo de sufrir un cuadro grave de COVID-19. Y estar en tratamiento activo, particularmente con quimioterapia, puede debilitar el sistema inmunitario y aumentar el riesgo de infección.

La Dra. Gollan explica que hay varias maneras de combatir la fatiga de precaución y mantenerse alerta con respecto a la seguridad.

 

Regresa a las rutinas de seguridad de los primeros días de la pandemia.

Volver a los niveles de cuidado que muchos de nosotros teníamos con respecto a nuestra seguridad durante los primeros días de la pandemia (como quedarnos en casa todo lo que podíamos) puede ayudarte a mantener rutinas de seguridad para combatir la fatiga de precaución.

“Si puedes volver a la rutina que tenías en el primer mes de esta pandemia y respetarla, eso podría ser muy útil”, comenta la Dra. Gollan. “Recuerda que hay reglas básicas que puedes seguir, como el distanciamiento social, la desinfección de los artículos del hogar, el lavado de manos y el uso de mascarilla”.

 

Ponte objetivos y recordatorios de seguridad, y cúmplelos.

La Dra. Gollan afirma que fijarte metas como el uso constante de mascarilla o el lavado frecuente de manos puede ayudarte a mantener una rutina de seguridad. Y la clave para alcanzar esas metas es hacerlo más fácil mediante una buena preparación.

“Coloca la mascarilla en el picaporte de la puerta o pega notas que te recuerden lavarte las manos para ayudarte a cumplir este nuevo objetivo”, recomienda.

 

Ve de a poco.

Crear y mantener una rutina de seguridad puede ser abrumador, especialmente para quienes ya están lidiando con tratamientos del cáncer. La Dra. Gollan sugiere ir de a un paso a la vez.

“Empieza con una meta pequeña”, aconseja. “Encárgate de la rutina que tienes a la mañana y no te preocupes por lo que pasará a la tarde. Y cuando llegue la tarde, céntrate en eso”.

 

Piensa en los demás.

Según la Dra. Gollan, es importante recordar que los protocolos de seguridad contra la COVID-19 no tienen que ver con protegerte a ti solamente, sino que están pensados para protegernos a todos.

“Céntrate en los riesgos que pueden correr otras personas”, aconseja. “Sabes lo importante que fue para ti atravesar el tratamiento. Se trata de pensar en una conducta que tenga un valor, una conciencia colectiva en lugar de individual. Asume el compromiso de proteger a los demás”.

 

Busca información de distintas fuentes.

Oír mensajes repetitivos es una de las cosas que puede causarnos la fatiga de precaución. La Dra. Gollan explica que ver o leer noticias de la misma fuente puede intensificar este efecto. Ella sugiere informarse mediante distintas fuentes para aumentar la sensibilidad al riesgo.

“Cambia la fuente de donde recibes noticias sobre la COVID-19 y la pandemia para empezar a prestar más atención”, recomienda. “Cuando es distinta, comenzamos a percibir esa información como nueva y a pensar en ella. Lee distintos periódicos y ve programas de noticias que no sean dramáticos para mantenerte alerta”.

 

Cuídate.

Según la Dra. Gollan, seguir prácticas de autocuidado y hacer todo lo que sea necesario para fortalecer el cuerpo y la mente pueden ayudarte a evitar la fatiga de precaución.

“Establece una rutina de actividades diarias para mejorar tu fortaleza física y emocional”, aconseja. “Cuando pensamos en la fatiga, es como una experiencia que nos agota y nos consume la energía. Queremos que pienses en cómo hacer ejercicio de manera segura, comer bien y fijarte metas alcanzables para que puedas sentirte emocional y físicamente más fuerte mientras atraviesas esta situación”.

Es importante recordar que esta pandemia no durará por siempre. Pero no abandonar los nuevos hábitos que reducen tu riesgo de exponerte a esta infección es muy importante durante esta difícil etapa.

“Esto va a terminar en algún momento”, afirma la Dra. Gollan. “Y espero que podamos regresar a una nueva rutina que sea segura y nos permita cuidarnos entre todos”.

Revisado por 2 advisers médicos
 
Jackie Gollan, PhD
Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern, Chicago, IL
Elizabeth Robilotti, MD
Centro Oncológico Memorial Sloan Kettering, Nueva York, NY
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— Se actualizó por última vez el 29 de junio de 2022 15:04