Cómo subir de peso durante el tratamiento del cáncer de mama (seno) o después

Si bajaste de peso durante el tratamiento del cáncer de mama o después, tal vez tengas que hacer algunos cambios en tu dieta para recuperarlo.

Después de la cirugía por cáncer de mama y otros tratamientos, es común ver que el número en la balanza baja. Pero bajar de peso puede causar fatiga, dificultar la recuperación, debilitar el sistema inmunitario y provocar otros problemas de salud, especialmente cuando el cuerpo está trabajando mucho para sanar y recuperarse.

¿Por qué algunos tratamientos del cáncer de mama hacen que bajes de peso?

La cirugía para extirpar el cáncer de mama, como una mastectomía o una lumpectomía, supone un gran esfuerzo para el cuerpo. De hecho, el metabolismo se acelera después de un traumatismo físico (como la cirugía), lo que ayuda al cuerpo a sanar al descomponer la grasa y el tejido muscular con mayor rapidez. 

Si estás tomando analgésicos narcóticos (opioides) para el dolor, podrías tener náuseas o cambios en el apetito, lo que puede hacer que te cueste más comer.

La quimioterapia también puede hacer que bajes de peso. Entre los efectos secundarios comunes de la quimioterapia se encuentran la fatiga, las náuseas, los vómitos y la diarrea. Todos estos pueden dificultar que comas o que el cuerpo absorba calorías y nutrientes.

La inmunoterapia y la terapia dirigida también pueden causar efectos secundarios que te afecten el metabolismo, el apetito o los niveles de energía, y todo eso puede llevarte a bajar de peso. 

Si bajaste de peso, pero no recibiste ninguno de estos tratamientos, no eres la única persona a la que le pasa. Cada cuerpo es único y responde de manera diferente a los traumatismos físicos y a los medicamentos, así que es posible bajar de peso con cualquier tratamiento del cáncer de mama. 

Independientemente de tu tratamiento, habla con el médico si bajaste de peso. Juntos, pueden determinar cuál es el peso saludable al que debes aspirar. También podría derivarte con un nutricionista especializado en oncología. Muchos centros oncológicos cuentan con estos profesionales de la nutrición en su equipo. 

Sugerencias para mantener o aumentar el peso durante el tratamiento

Aunque no estés bajando de peso durante el tratamiento, tus necesidades calóricas son más altas de lo normal porque el cuerpo está trabajando mucho para reparar el tejido dañado por el tratamiento.

Pero los efectos secundarios del tratamiento pueden darte problemas para comer todo lo que el cuerpo necesita. Ten en cuenta estas sugerencias para consumir más calorías y nutrientes cada día:

Intenta ingerir comidas pequeñas o bocadillos cada 1 o 2 horas. Ten a mano comidas con alto contenido de nutrientes y calorías, como queso en tiras, frutos secos, galletas saladas con mantequilla de frutos secos, huevos duros, barritas energéticas o envases individuales de pudín o flan.

Come porciones grandes cuando sí tengas hambre.

Agrega frutas, verduras y legumbres con almidón. Las verduras y frutas con almidón incluyen papas, maíz, plátanos, bananas, cerezas, mangos y yaca. Las legumbres con almidón incluyen guisantes, frijoles y lentejas. ¿Una ventaja de comer estas plantas con almidón? Obtienes más fibra. La fibra dietética mejora la absorción de nutrientes, ayuda a mantener movimientos intestinales regulares y reduce el riesgo de padecer varias enfermedades crónicas

Incluye tantas calorías y nutrientes como te sea posible en los alimentos que puedas tolerar. Los batidos son una excelente opción. Son fáciles de digerir, lo que los convierte en una buena elección si tienes poco apetito, náuseas, vómitos o diarrea. Y si tienes cambios en el sentido del gusto o llagas en la boca y la garganta, hay batidos con un sabor neutro e incluso ayudan a aliviar las llagas. 

Sugerencias para subir de peso después del tratamiento 

Si recuperas el apetito, tal vez te resulte más fácil comer porciones más grandes. Pero si no estás ingiriendo suficientes calorías para alcanzar un peso saludable, puede ser útil que tus comidas tengan más calorías. Ten en cuenta estas sugerencias: 

Agrega grasas saludables —como aguacate, frutos secos, semillas y aceite de oliva— a tus comidas y bocadillos. Las grasas tienen muchas calorías y también ayudan al cuerpo a absorber nutrientes esenciales llamados vitaminas liposolubles. 

Incorpora batidos para obtener un buen aporte de nutrientes y energía. Con fruta fresca o congelada como base, puedes agregar:

  • un puñado de verduras de hoja verde

  • algunas semillas o frutos secos ricos en fibra, como semillas de chía o almendras

  • avena o dátiles para obtener carbohidratos adicionales 

  • proteína en polvo, yogur griego, requesón o incluso tofu sedoso

  • verduras congeladas o frescas que no alteren el sabor del batido, como la coliflor

  • aguacate, mantequilla de frutos secos o aceite de coco para obtener grasas saludables y darle una textura más cremosa al batido

  • jugo de fruta, leche o una alternativa no láctea 

Bebe otras calorías líquidas, como batidos sustitutivos de comidas, leche y jugos de fruta. Esto puede ayudarte a aumentar tu ingesta calórica sin sentir pesadez. 

Incluye una fuente de proteína en cada comida para ayudar al crecimiento muscular: cuando bajas de peso por el tratamiento del cáncer de mama, no solo pierdes grasa corporal. 

Al yogur, la avena o el cereal ponle fruta deshidratada, frutos secos, semillas y mantequillas de frutos secos para darle un toque rico y un extra de calorías.

Date un gusto con comidas divertidas como helado o pizza. El cuerpo necesita esas calorías. 

Alimentos ricos en calorías para personas en tratamiento para el cáncer

Si te cuesta comer porciones más grandes o sientes pesadez, hay muchos alimentos que puedes incluir en tu dieta y que aportan muchas calorías en porciones pequeñas. Algunos ejemplos son:

  • Productos lácteos enteros como el queso cheddar, la crema agria, el yogur de leche entera y el requesón entero

  • Mezcla de frutos secos con una variedad de frutos secos, frutas deshidratadas y chispas de chocolate o de mantequilla de maní

  • Bagels con queso crema (¡agrega salmón ahumado si te gusta!), aguacate en rebanadas o mantequilla de maní

  • Pizza de cualquier tipo, pero puedes convertirla en una comida más equilibrada agregándole verduras

  • Ensalada de atún o pollo preparada con mayonesa entera 

  • Barritas energéticas o proteicas elaboradas con ingredientes saludables, pero ricos en calorías, como frutos secos y dátiles

  • Puré de papas con mantequilla (de hecho, la mantequilla es un excelente complemento con alto contenido de calorías para cualquier comida o bocadillo) 

  • Huevos enteros revueltos con queso

Reflexiones sobre los nutrientes

Los nutrientes le dan energía al cuerpo, reparan las células, mantienen los huesos sanos y mucho más. Necesitamos grandes cantidades de macronutrientes cada día —carbohidratos, grasas y proteínas— y cantidades más pequeñas de micronutrientes (vitaminas y minerales).

Los carbohidratos son la fuente de energía preferida del cuerpo, sobre todo para los músculos y el cerebro. Los carbohidratos se encuentran en los granos integrales, las frutas y verduras con almidón, la miel, algunos productos lácteos y muchos otros alimentos. 

La fibra es un tipo de carbohidrato. Es un nutriente de origen vegetal que el sistema digestivo no puede descomponer por completo. Entre los alimentos ricos en fibra están las semillas de chía y de lino, las palomitas de maíz, la avena, las almendras, los frijoles, los granos integrales, el aguacate, las frambuesas y las lentejas. 

Las grasas alimentarias son una fuente importante de energía para el cuerpo. Necesitamos tanto las grasas saturadas —que vienen de la carne, los lácteos, la mantequilla y algunos aceites— como las grasas insaturadas, que se encuentran principalmente en los alimentos vegetales. 

Las proteínas ayudan a sanar y reconstruir los tejidos. En las pautas del USDA (PDF) se recomienda que los adultos consuman 0,36 gramos de proteína por libra (0,8 gramos por kilo) de peso corporal al día para cubrir las necesidades nutricionales básicas. Sin embargo, durante el tratamiento del cáncer de mama, es posible que necesites más proteínas de lo habitual. Quizá te convenga hablar con un nutricionista especializado en oncología para saber cuánta proteína necesitas.

Algunas buenas fuentes de proteínas son el pescado, las aves, los productos lácteos, los frutos secos, los frijoles secos, los chícharos y las lentejas, la soja y la carne magra.

Los micronutrientes como el folato y la vitamina D, que ayudan a la función inmunitaria, al metabolismo energético y más,  se encuentran en mayor cantidad en las frutas, las verduras, los granos integrales, las proteínas magras y los productos lácteos.

Los minerales como el calcio, el magnesio y el hierro ayudan a mantener la salud ósea, la función muscular y mucho más. Entre los alimentos ricos en minerales están los productos lácteos, la carne de res, los mariscos, los granos integrales y las verduras de hoja verde oscura. 

Consumir mucha energía (calorías) y nutrientes es clave para volver a subir de peso. Si no ves resultados, avísale a tu médico o nutricionista para que puedan elaborar un plan juntos.