comscoreCómo se realizan los estudios clínicos

Cómo se realizan los estudios clínicos

Muchos estudios o ensayos clínicos se realizan en grandes centros oncológicos e instituciones de investigación académica, y el equipo de investigación puede incluir a científicos, médicos, enfermeros, trabajadores sociales y otros profesionales.
 

Los investigadores llevan a cabo estudios clínicos en distintos ámbitos. Muchos estudios clínicos se realizan en grandes centros oncológicos e instituciones de investigación académica.

Los hospitales comunitarios, las clínicas y los consultorios médicos que participan en la investigación también pueden inscribir personas en los estudios clínicos. De hecho, el Instituto Nacional del Cáncer (NCI, siglas en inglés) lanzó el Programa Comunitario de Investigación Oncológica del NCI (NCORP, siglas en inglés) para acercar más estudios clínicos a la comunidad, donde la mayoría de las personas reciben tratamiento del cáncer. Así que es posible que algunos estudios principales financiados por el NCI estén disponibles en estos entornos.

Todos los estudios clínicos son dirigidos por un director de investigaciones, llamado “investigador principal”, que suele ser médico. El equipo de investigación puede incluir científicos, médicos, enfermeros, trabajadores sociales, nutricionistas y otros profesionales de la salud, y coordinadores de investigación.

Los estudios clínicos pueden ser patrocinados (financiados) por:

  • agencias gubernamentales, como el Instituto Nacional del Cáncer, el Departamento de Defensa y el Departamento de Asuntos Veteranos

  • compañías farmacéuticas, de biotecnología o dispositivos médicos

  • instituciones sanitarias, como centros médicos académicos u organizaciones para el mantenimiento de la salud (HMO, siglas en inglés)

  • organizaciones sin fines de lucro o individuos

La organización o compañía patrocinadora puede dar inicio al estudio clínico y ayudar con su supervisión y gestión.

Los investigadores redactan un plan detallado en el que se describe cómo se realizará el estudio y qué esperan descubrir. Este plan se conoce como protocolo y contiene lenguaje técnico. Para un estudio terapéutico, el protocolo contiene detalles de la dosis de cada tratamiento y cómo se administrará, así como la frecuencia y duración de cada tratamiento. Para otras clases de estudios, en el protocolo se describen el tipo y los momentos de aplicación de las intervenciones que se estudiarán. Algunos ejemplos pueden ser los análisis de detección de cáncer, un programa de ejercicios o un medicamento destinado a reducir los efectos secundarios del tratamiento. Además, el protocolo presenta una lista de todos los trabajos de laboratorio, los análisis y otras evaluaciones que se realizarán para averiguar cómo reaccionará al tratamiento cada persona que participa en el estudio.

En el protocolo del estudio también se describe lo siguiente:

  • cuáles pacientes reúnen los requisitos para participar y cuáles no

  • cuántos participantes habrá en el estudio

  • cuánto se espera que dure el estudio

  • cómo se protegerá a los pacientes y se los mantendrá seguros

Una vez aprobado el protocolo, los investigadores pueden comenzar a pedirles a las personas que participen en el estudio.

 

Selección aleatoria, enmascaramiento y placebos

Los investigadores diseñan los estudios clínicos de diferentes maneras para asegurarse de que los resultados sean tan confiables como sea posible. A continuación se dan ejemplos de tres estrategias importantes.

Selección aleatoria: En los estudios clínicos, se suele agrupar a los participantes en uno de cuatro tratamientos o planes de intervención distintos. Estos últimos se denominan “grupos del estudio”. En un estudio que contiene más de un grupo de tratamiento, se suele asignar a los participantes de manera aleatoria a uno de los grupos (esto quiere decir que se los asigna por casualidad y no por elección). Este proceso se denomina “selección aleatoria” o “estudio clínico aleatorizado”. Al asignar a los participantes aleatoriamente a los grupos de tratamiento, los investigadores reducen el sesgo, se aseguran de que los grupos de tratamiento estén equilibrados y comparan con más precisión la eficacia de los tratamientos o intervenciones a medida que realizan un seguimiento de los grupos a lo largo del tiempo.

La selección aleatoria más sencilla es la que consta de dos grupos de estudio. En un estudio terapéutico, por ejemplo, un conjunto de pacientes es asignado a un grupo de intervención o investigación que recibirá el tratamiento nuevo. El otro grupo, llamado grupo de control, recibirá el tratamiento de referencia que se administra actualmente según su diagnóstico. Sin embargo, en algunos estudios puede haber tres o hasta cuatro grupos de estudio diferentes.

Enmascaramiento: Gran cantidad de estudios clínicos son de “doble enmascaramiento”. Esto significa que ni el participante ni el investigador saben cuál es el plan de tratamiento que seguirá el participante. Se considera que los resultados de un estudio aleatorizado de doble enmascaramiento tienen más credibilidad que los de un estudio que no tiene estas características.

En un estudio de doble enmascaramiento, el tratamiento que recibes se etiqueta con un código que solo conoce un reducido grupo de personas no involucradas en el tratamiento. El código se revela al final del estudio, cuando se evalúan los resultados.

Los estudios clínicos de doble enmascaramiento ayudan a los investigadores a determinar los beneficios y los efectos secundarios reales de un tratamiento, evitando influencias externas y datos sesgados. Por ejemplo, si tú y tu equipo de investigación saben que estás recibiendo un nuevo tratamiento para el cáncer de mama, es posible que tiendan a sobreestimar el impacto que está teniendo el tratamiento. Esto podría afectar los resultados del estudio. Siempre que resulta posible, los estudios clínicos son aleatorizados y de doble enmascaramiento.

En algunos casos, los estudios clínicos son de enmascaramiento simple, es decir, solo el investigador sabe qué tratamiento estás recibiendo hasta que el estudio finaliza. Esto también permite garantizar que los participantes no presenten un sesgo al informar cómo se sienten o qué efectos secundarios presentan.

Incluso si el estudio tiene enmascaramiento, podrás averiguar en qué grupo de estudio estás si se presenta una urgencia médica, por ejemplo, si tienes efectos secundarios graves o si desarrollas nuevos problemas de salud por los cuales no es seguro que continúes participando. Asimismo, si en el estudio resulta claro que un tratamiento nuevo es superior al de referencia, es posible que se detenga el estudio anticipadamente y se retire el enmascaramiento para que todos se puedan beneficiar.

No siempre es posible realizar un estudio clínico con enmascaramiento, lo que significa que, en ese caso, el estudio se realiza sin enmascaramiento. Por ejemplo si los participantes se encuentran en distintos cronogramas de tratamiento para recibir radiación o quimioterapia, o si el estudio se realiza para comparar la cirugía con otra forma de tratamiento del cáncer, resultaría obvio qué tratamiento están recibiendo los participantes. Si los investigadores llevan a cabo un estudio para analizar una intervención, como el asesoramiento alimentario o la terapia física, los participantes también descubrirán en qué grupo se encuentran.

Placebos: a muchos pacientes les preocupa recibir un placebo o un tratamiento inactivo que se parece al medicamento verdadero en lugar del tratamiento real, lo cual es comprensible. Sin embargo, los placebos casi nunca se administran por sí solos en los estudios clínicos del cáncer. No es ético dejar de tratar a un participante si se conoce un tratamiento efectivo para el cáncer, por lo que siempre recibirás al menos el tratamiento de referencia. Solo se administrarán placebos en los siguientes casos:

  • si no hay un tratamiento efectivo para la forma de cáncer que padeces y los investigadores están evaluando si recibir un tratamiento experimental es mejor que no recibir ningún tratamiento.

  • los investigadores intentan determinar si agregar un nuevo medicamento u otra sustancia al tratamiento de referencia implica mejores resultados. Si se trata de un medicamento oral, podrías recibir un comprimido inactivo que tiene el mismo aspecto que el medicamento real. Sin embargo, seguirás recibiendo el tratamiento de referencia actual de la forma de cáncer que padeces.

 

Comprender las distintas fases de los estudios clínicos

Los estudios clínicos de un nuevo medicamento, tratamiento o dispositivo médico se suelen realizar en cuatro pasos o fases. Si se comprobó que el tratamiento es seguro para administrarse en seres humanos, no siempre son necesarias las cuatro fases.

Las fases de los estudios clínicos no guardan relación con los estadios del cáncer de mama (I, II, III, IV). La fase del estudio clínico indica cuánto ha avanzado el tratamiento en su fase de investigación y cuál es el objetivo del estudio. Las personas que padecen cualquiera de los estadios del cáncer de mama pueden ser candidatas a participar en las distintas fases de los estudios clínicos.

Estudios de fase I: ¿es seguro?

Los estudios de fase I, a veces llamados primeros estudios en humanos, son los primeros estudios clínicos en los que se prueba un nuevo tratamiento en seres humanos. Por lo general, ya se han realizado los estudios preclínicos en placas de Petri y animales antes de que comiencen los estudios de fase I. En los Estados Unidos, antes de que pueda comenzar un estudio de fase I, la FDA debe aprobar una solicitud de medicamento nuevo bajo investigación (IND, siglas en inglés), la cual incluye resultados de estudios anteriores e información detallada sobre el nuevo tratamiento, como los ingredientes que contiene y cómo se fabrica. Los estudios de fase I son relativamente pequeños, con alrededor de 15 a 50 participantes.

En los estudios de fase I, los investigadores intentan averiguar lo siguiente:

  • la mejor forma de administrar un nuevo tratamiento (por ejemplo, como inyección o como comprimido)

  • la dosis más alta que puede administrarse sin riesgo, sin efectos secundarios graves

Los investigadores monitorean exhaustivamente a los participantes y ajustan las dosis un poco cada vez hasta que encuentran la cantidad más eficaz con efectos secundarios aceptables. Esta dosis es habitualmente la que se utiliza en las pruebas posteriores.

Todos los participantes de un estudio de fase I reciben el tratamiento del estudio. No se administran placebos (tratamientos inactivos). Si bien los participantes se pueden beneficiar del tratamiento, el principal objetivo del estudio de fase I es determinar la dosis más segura, no averiguar la eficacia del tratamiento.

Por lo general, los estudios de fase I son los más riesgosos porque se sabe muy poco respecto de cómo funciona el tratamiento en seres humanos. Las personas que fueron diagnosticadas con una forma de cáncer de mama que es muy difícil de tratar, o que probaron otros tratamientos sin éxito, pueden decidir participar en este tipo de estudios. Estos se suelen ofrecer en centros oncológicos principales que realizan numerosas investigaciones.

Estudios de fase II: ¿funcionan?

Los estudios de fase II buscan determinar cuál es la eficacia de un nuevo tratamiento. Los estudios de fase II duran un poco más que los de fase I y suelen contar con la participación de 25 a 200 personas. En los estudios de fase I, los investigadores comienzan con las dosis y el método de administración del nuevo tratamiento que se determinaron como los más adecuados. Se administra a los participantes de la fase II el nuevo tratamiento, y los investigadores observan si produce beneficios. En función de los objetivos de la investigación, los beneficios que buscan los investigadores pueden incluir lo siguiente:

  • disminución del tamaño del tumor

  • detención del crecimiento del cáncer

  • un período más largo antes de la recurrencia del cáncer

  • mayor tiempo de supervivencia

  • mejor calidad de vida

En algunos estudios de fase II se asignan aleatoriamente a las personas a distintos grupos para recibir dosis diferentes del tratamiento o para recibir el tratamiento de distintas maneras. Si determinado porcentaje de los participantes se beneficia del tratamiento y los efectos secundarios continúan siendo aceptables, es posible que el nuevo tratamiento pase a un estudio de fase III. En algunos casos, es posible que los resultados positivos de un estudio aleatorizado de fase II sean suficientes para que un nuevo tratamiento sea aprobado.

Estudios de fase III: ¿es más eficaz que lo que tenemos actualmente?

En los estudios de fase III, se comparan la seguridad y la eficacia de un tratamiento nuevo con el estándar actual de atención. En general, los estudios de fase III son de grandes dimensiones (en algunos participan miles de personas), se realizan en varios lugares de los Estados Unidos y, algunas veces, del mundo, e incluyen centros oncológicos, hospitales comunitarios y consultorios médicos.

Los estudios de fase III constituyen el último paso que atraviesa un nuevo tratamiento antes de que la FDA lo evalúe para su aprobación para el uso generalizado.

En los estudios de fase III, por lo general, se asigna aleatoriamente a los participantes el tratamiento de referencia actual o el nuevo tratamiento. Si es posible, el estudio se realiza con doble enmascaramiento para que ni los investigadores ni los participantes sepan quién recibe cada tratamiento.

En algunos casos, los estudios de fase III evalúan si agregar un nuevo medicamento al tratamiento de referencia actual es mejor qué administrar el tratamiento de referencia por sí solo. En ese caso, un grupo recibirá un placebo junto con el tratamiento de referencia, mientras que los otros grupos recibirán la combinación con el nuevo tratamiento. Nunca se administra un placebo por sí solo si existe un tratamiento efectivo para el cáncer que padeces. En algunos casos es posible que se pase a los pacientes del grupo de placebo al otro grupo si la nueva combinación de tratamientos resulta más eficaz.

Al igual que en los estudios de fases I y II, los participantes de estudios de fase III están bajo controles estrictos para observar si surge cualquier efecto secundario grave. El tratamiento se detiene si los efectos secundarios parecen ser peligrosos o difíciles de manejar. También es posible que el estudio se detenga anticipadamente si el tratamiento nuevo o bajo investigación es claramente mejor que el tratamiento de referencia.

En los Estados Unidos, cuando en los estudios clínicos de fase III (o a veces en los de fase II) se demuestra que un nuevo tratamiento es más efectivo o más seguro que el tratamiento de referencia actual, se envía una solicitud de medicamento nuevo (NDA, siglas en inglés) a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, siglas en inglés) para su aprobación. La FDA revisa los resultados de los estudios clínicos y otra información relevante.

En función de la revisión, la FDA decide si aprueba el tratamiento para que pueda administrarse a los pacientes diagnosticados con la enfermedad para la cual se investigó el medicamento. Si se aprueba, la mayoría de las veces el tratamiento nuevo pasa a ser el tratamiento de referencia, y es posible que se lo compare con medicamentos más nuevos antes de aprobar estos últimos.

Si la FDA decide que se necesita más evidencia para demostrar que los beneficios del nuevo tratamiento superan los riesgos, es posible que solicite más información o más estudios sobre el tema.

Estudios de fase IV: ¿existen otros usos o beneficios?

Los estudios de fase IV se pueden realizar después de que un tratamiento obtiene la aprobación de la FDA. Pueden incluir la participación de cientos o de miles de personas. El objetivo es realizar un seguimiento de las personas con el tiempo para descubrir si el tratamiento ofrece beneficios o si produce efectos secundarios a largo plazo que no se estudiaron ni observaron en los estudios de fase II o fase III.

 

Duración de los estudios clínicos

La duración de los estudos clínicos puede variar bastante. Un estudio de fase I puede durar desde varios meses hasta un año, mientras que un estudio de fase II puede continuar durante un par de años. En los estudios de fase III se inscriben pacientes a quienes se les puede realizar seguimiento durante muchos años. Incluso si el nuevo tratamiento demuestra ser mejor que el de referencia, los investigadores suelen continuar el seguimiento de los participantes. Pueden transcurrir hasta 10 años o más hasta que un nuevo tratamiento avanza desde el estudio de fase I hasta el uso generalizado en la población de pacientes.

Los estudios clínicos en los que se evalúan nuevos enfoques para reducir el riesgo del cáncer o para mejorar la detección de esta enfermedad también pueden tardar muchos años, ya que los investigadores deben realizar un seguimiento de los participantes para determinar si una intervención produjo una disminución del riesgo o si aumentó las probabilidades de lograr una detección temprana.

Los estudios en los que se evalúan los servicios de apoyo y el manejo de síntomas suelen avanzar más rápido, ya que en estos se busca determinar si intervenciones como la administración de medicamentos, los cambios en la dieta o el ejercicio mejoran la calidad de vida o alivian los efectos secundarios de las personas que padecen cáncer.

 

Aprobaciones más rápidas para tratamientos prometedores

La FDA de los EE. UU. cuenta con distintos programas destinados a acelerar la revisión y la aprobación de nuevos tratamientos que parecen prometedores en estudios clínicos o que son claramente superiores a los tratamientos de referencia. Por ejemplo:

  • el avance rápido, que acelera el proceso de revisión de la FDA para los tratamientos que muestran ventajas respecto de los tratamientos de referencia (como mejores resultados y menos efectos secundarios)

  • la designación de terapia innovadora, que permite a los investigadores con un tratamiento prometedor que se encuentra en estudios clínicos de fase temprana colaborar estrechamente con la FDA para acelerar el proceso de desarrollo farmacológico

  • la aprobación acelerada, en virtud de la cual un tratamiento podría estar disponible antes de completar los estudios de fase III si resulta prometedor en función de los análisis de laboratorio, el diagnóstico por imágenes, el alivio de síntomas u otros marcadores

  • la revisión prioritaria, que permite acelerar el proceso de aprobación de un tratamiento nuevo tras completar la investigación y tras comprobar su eficacia o su superioridad respecto de los tratamientos de referencia

— Se actualizó por última vez el 27 de julio de 2022 13:46