El ejercicio y la terapia descongestiva compleja son las mejores formas de autocuidado para el linfedema

El linfedema es una inflamación de los brazos, las manos, el tronco o las mamas causada por la acumulación de líquido linfático en estos tejidos después de la cirugía o la terapia de radiación por cáncer de mama. La linfa es un líquido claro transparente que circula a través del organismo para eliminar los residuos, las bacterias y otras sustancias de los tejidos. El término médico para denominar a la inflamación es edema. El linfedema puede aparecer poco después del tratamiento, o incluso meses o años después. Algunos estudios informaron que solo el 10 % de las mujeres tuvieron linfedema después de la cirugía de cáncer de mama y la terapia de radiación, mientras que otros indicaron que esto se producía en hasta el 90 % de las mujeres. Esta gama tan amplia de resultados puede deberse a uno de los siguientes factores: (a) los investigadores usaron diferentes formas para definir y medir el linfedema; (b) muchos de los estudios involucraron pequeñas cantidades de pacientes; o (c) muchos estudios se llevaron a cabo en mujeres a las que se les extirpó una gran cantidad de ganglios linfáticos axilares, lo que solía ser la práctica estándar. En la actualidad, muchos expertos calculan que la gama de resultados va del 20 % al 30 %.

Un estudio que hizo una revisión de la bibliografía publicada sobre el linfedema sugiere que la ejercitación con todo el cuerpo y la terapia descongestiva completa (CDT), también llamada terapia descongestiva compleja, son las mejores maneras de minimizar los síntomas del linfedema y mantener una buena calidad de vida. Jane Armer, directora de investigación de enfermería en el Ellis Fischel Cancer Center y destacada investigadora sobre el linfedema, fue uno de los científicos que participó en el estudio.

La investigación se publicó en la edición de julio/agosto de 2012 de la revista científica Nursing Research. Lee “Self-Management of Lymphedema: A Systematic Review of the Literature From 2004 to 2011” (Autocuidado del linfedema: revisión sistemática de la bibliografía de 2004 a 2011) (en inglés).

Como parte de la cirugía, a muchas personas con cáncer de mama se les extirpan al menos dos o tres ganglios linfáticos axilares (biopsia del ganglio centinela) y a veces, muchos más (disección de ganglios linfáticos axilares). Si el cáncer se ha diseminado, lo más probable es que se esparza primero a los ganglios linfáticos axilares porque la linfa de la mama drena hacia ellos. Muchas personas también necesitan terapia de radiación en la zona del tórax o la axila. La cirugía y la radiación pueden cortar o dañar algunos de los ganglios y vasos por los que circula la linfa. Con el tiempo, el volumen de linfa excede la capacidad de drenaje de las vías que quedan y se produce una acumulación de líquido en los tejidos del organismo.

Dado que no hay cura para el linfedema, las personas a quienes se les diagnostica esta afección deben tratar los síntomas mediante cuidados diarios. Sin embargo, aún no existen certezas acerca de la eficacia de estas técnicas de autocuidado, y este es el motivo por el cual se realizó este estudio.

La revisión de la bibliografía determinó que la ejercitación de todo el cuerpo (mediante levantamiento de pesas, estiramientos y ejercicios aeróbicos, tales como caminar o bailar) podría ser eficaz para el manejo del linfedema. La revisión reveló que la ejercitación con todo el cuerpo no se asocia con un aumento del volumen del brazo y que puede haber ayudado a estabilizar el volumen del brazo. Entre las personas con diagnóstico de linfedema, la ejercitación con todo el cuerpo parece haber detenido el agravamiento de la afección y cuando se realiza con supervisión, no empeora el linfedema.

Asimismo, los investigadores hallaron que el CDT, un programa intensivo que combina una serie de tratamientos, como vendas compresivas, fajas, drenaje linfático manual, ejercicios y cuidado de la piel, también ayuda a manejar el linfedema de manera eficaz.

Los investigadores señalaron que el estudio sugiere que cuanto antes el paciente empieza a manejar el linfedema de manera satisfactoria, mejores resultados obtiene.

Los investigadores también aclararon que deben llevarse a cabo más estudios sobre el autocontrol del linfedema para abordar todos los síntomas de esta afección, que incluyen —además del volumen del brazo— los siguientes:

  • dolor
  • alteración de la sensibilidad
  • deterioro funcional
  • problemas emocionales
  • alteración de la imagen corporal
  • aislamiento social

Si tienes programada una cirugía de cáncer de mama, no dejes de consultar al médico sobre el riesgo de linfedema y lo que debes hacer para reducirlo. Si ya has sido sometida a la cirugía y se te diagnosticó linfedema, es una buena idea hablar con el fisioterapeuta sobre una rutina de autocuidado que se ocupe de todos los síntomas que tienes. Juntos, pueden diseñar un plan que sea eficaz y conveniente para tu situación particular.

Puedes obtener más información acerca de cómo se produce el linfedema, los factores de riesgo, las medidas que puedes tomar para minimizar ese riesgo y los tratamientos para el linfedema en la sección Linfedema (en inglés) de Breastcancer.org.


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