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Sexualidad y cáncer de mama metastásico

No siempre es fácil equilibrar tu necesidades sexuales con las dificultades físicas y emocionales que supone el diagnóstico de cáncer de mama metastásico.
 

El sexo puede ser reconfortante, entretenido y puede servir para aliviar el estrés y para expresar el amor. Sin dudas, el diagnóstico de cáncer de mama metastásico no cambia el hecho de que sigues siendo un ser sexual. Muchas mujeres diagnosticadas con cáncer de mama metastásico dicen que el sexo, incluida la penetración o las actividades sin penetración, es una parte importante de sus vidas y de la relación con sus parejas o cónyuges. Sin embargo, no siempre es fácil equilibrar tu necesidades sexuales con las dificultades físicas y emocionales que supone el diagnóstico de cáncer de mama metastásico.

A veces el dolor que causan las metástasis o los efectos secundarios del tratamiento pueden hacer que no puedas disfrutar del sexo. En lugar de ser placentero, el sexo puede transformarse en algo que prefieres evitar.

Aun así, algunas mujeres diagnosticadas con cáncer de mama metastásico dicen que a veces toleran las relaciones sexuales dolorosas, incluso cuando no tienen deseo sexual, porque les preocupa el hecho de satisfacer a sus parejas. Y quizás sea algo que deseas hacer a pesar de tener malestar si tu pareja ha sido muy comprensiva contigo con respecto a tu diagnóstico y tratamiento.

"Algunas mujeres me dicen que, en gran parte, tienen relaciones sexuales porque sus parejas han sido tan comprensivas con ellas que desean recompensárselos dándoles placer”, explica la Dra. Lynn Wang, especialista en medicina sexual en Main Line Health System en Wynnewood, Pensilvania. Puede resultar difícil el hecho de que los efectos secundarios sexuales del tratamiento y los pensamientos acerca del futuro interfieran en la intimidad física.

Si tienes problemas físicos que están afectando tu vida sexual, es recomendable que tengas en cuenta lo siguiente:

  • Tienes derecho a no tener ganas de tener relaciones sexuales. Es totalmente normal no querer tener relaciones sexuales. Les sucede a todas las mujeres, a menudo, debido a los tratamientos del cáncer de mama metastásico. Si el sexo te causa dolor o si estás demasiado cansada, no estás obligada a hacerlo.

  • Hay muchas otras maneras satisfactorias, además del sexo, de expresar la intimidad. Una parte importante de mantener la conexión es a través del contacto básico: abrazarse, tomarse las manos o hacerse caricias suaves en la espalda.

 

Consejos para comunicarte con el médico sobre la sexualidad

Tiene sentido hablar con el equipo médico sobre cualquier problema físico que tengas para que puedas encontrar maneras de que el sexo te resulte más cómodo y placentero en términos físicos.

Cabe destacar que, de acuerdo con algunas investigaciones, los proveedores de atención sanitaria no siempre han estado listos para hablar sobre el sexo con los pacientes diagnosticados con cáncer de mama metastásico. Es posible que eviten el tema porque no es su área de especialidad o porque los incómoda. Es muy cierto que los proveedores de atención sanitaria tienden a enfocarse más en tratar el cáncer de mama metastásico que en abordar los problemas sexuales,

pero los miembros de los equipos de tratamiento para el cáncer están cada vez más capacitados para hablar sobre los problemas de salud sexual y abordarlos. Para conversar sobre distintas maneras de lograr que el sexo te resulte más cómodo, debes tomar la iniciativa. A continuación, te ofrecemos algunas maneras para iniciar la conversación con tu proveedor de atención sanitaria:

  • Asegúrate de que tu equipo médico entienda que el sexo y la intimidad son importantes para ti. De esta manera, podrán priorizar tus necesidades.

  • Sé lo más específica posible sobre tus problemas para que el equipo pueda explorar soluciones posibles. Un posible ejemplo: “Desde que comencé este ciclo de quimioterapia, las relaciones sexuales han sido dolorosas”.

  • Pregunta si en tu hospital o clínica pueden ofrecerte recursos o derivaciones sobre la sexualidad y el cáncer de mama metastásico. Algunos centros pueden ofrecerles a los pacientes información útil y datos de contacto de expertos. También puedes ver recursos como este de la Sociedad Americana contra el Cáncer sobre El sexo y la mujer con cáncer. La American Association of Sexuality Educators, Counselors and Therapists (Asociación Americana de Educadores, Consejeros y Terapeutas en Sexualidad) también ofrece una herramienta para encontrar profesionales en tu área de residencia.

  • Ve un paso más allá. “Los proveedores de atención sanitaria suelen preguntarte si tienes sequedad vaginal o si las relaciones sexuales son dolorosas”, explica Sara McClelland, PhD, profesora adjunta e investigadora, Universidad de Michigan. “Al hacer estas preguntas, se asume que el sexo se practica solo a través de las relaciones sexuales. No te conformes con eso. Aprovecha la oportunidad y habla sobre cualquier otro problema sexual que estés experimentando”.

 

La sexualidad y el dolor en los huesos

El dolor en los huesos debido a las metástasis a veces puede causar malestar con determinadas posiciones sexuales. Puede ser útil experimentar nuevos abordajes. Estas son algunas ideas:

  • Dile a tu pareja si sientes dolor. Si el sexo te causa cualquier tipo de dolor, díselo a tu pareja. No sufras en silencio.

  • Prueba otras cosas además de las relaciones sexuales. El sexo puede ser más que solo la relación sexual  y la penetración. A veces, una sesión intensa de caricias puede ser satisfactoria. Si ambos están dispuestos a probar algo distinto, intenten con sexo oral, masajes o masturbación mutua. Además de servir para aliviar los malestares que causan la presión o la fricción, expresar tu sexualidad de diversas maneras puede ser divertido.

  • Prueba nuevas posiciones. Si la posición del misionero te causa dolor en los huesos de la columna, por ejemplo, intenta probar si la posición de vaquera (la mujer arriba) te resulta más cómoda.

  • Usa una almohada normal o una de apoyo. Colocar una almohada debajo del área dolorida puede aliviar la presión o la fricción. The Liberator Wedge es un ejemplo de un producto que puede reducir los dolores que causan algunas posiciones sexuales.

 

Sexualidad y cicatrices quirúrgicas

Cuando se trata del sexo, todos sienten algo distinto respecto de las cicatrices de la cirugía para extirpar el cáncer de mama metastásico. Algunas mujeres se sienten orgullosas de sus cicatrices quirúrgicas y las ven como un símbolo de fortaleza. Otras mujeres se sienten incómodas con sus cicatrices y prefieren que sus parejas no las toquen ni las miren. Piensa lo que te hace sentir bien a ti:

  • Expresa lo que te gusta y lo que no. Hazle saber a tu pareja si prefieres que no toque tus cicatrices. Es importante ser clara y no asumir que tu pareja puede adivinar cómo te sientes y por qué. Por ejemplo, puedes decir esto: “Valoro el hecho de que toques mi cicatriz, pero no me gusta cómo se siente. ¿En lugar de eso, podrías acariciarme la espalda?”.

  • Si te sientes insegura, usa algo que te haga sentir más cómoda. Por ejemplo, un camisón o una bata de tela satinada puede ayudarte a quitar la atención de tus cicatrices y a enfocarte en el momento presente, en tu placer y en el de tu pareja.

  • Algunas mujeres eligen usar su prótesis con un sostén durante el sexo. Si te realizaste una mastectomía sin reconstrucción, puedes usar una prótesis parte del tiempo, incluso durante el sexo. Busca tiendas especializadas, como Nordstrom, que ofrezcan sostenes con prótesis para mastectomía.

  • Maquillaje. Si te sientes insegura acerca de tus cicatrices, pero no quieres cubrirlas con la ropa, intenta colocar un poco de corrector de alta cobertura a ver si te sientes mejor de esta manera. La decisión de usar o no maquillaje es personal. A algunas mujeres cubrirse las cicatrices con maquillaje las ayuda a concentrarse en el momento.

 

Sexualidad y efectos secundarios del tratamiento

Los tratamientos del cáncer de mama metastásico, incluida la cirugía, la quimioterapia y la terapia hormonal, causan cambios en el cuerpo que pueden afectar tu vida sexual:

  • La Terapia hormona puede causar síntomas menopáusicos como sequedad vaginal y bochornos.

  • La quimioterapia y otros tratamientos pueden causar fatiga y, en algunas mujeres, pueden provocar menopausia repentina.

Si bien estos efectos secundarios son frecuentes, solo una de cada tres mujeres diagnosticadas con cáncer de mama metastásico recibe información por parte de su proveedor de atención sanitaria acerca de cómo los tratamientos pueden afectar su vida sexual. Vale la pena preguntarle al médico cómo los tratamientos pueden afectar tu cuerpo, tu deseo sexual y tus niveles de energía.

Cambios en las zonas erógenas

Una zona erógena es una parte o área del cuerpo que es muy sensible. Estimular una zona erógena puede provocar una respuesta sexual. Las zonas erógenas más frecuentes, tanto en mujeres como en hombres, son los genitales, los labios, el cuello, los pezones o las tetillas y las nalgas.

El tratamiento del cáncer de mama metastásico puede afectar algunas de tus zonas erógenas:

  • es posible que los cirujanos hayan tenido que extirpar uno o ambos pezones porque el cáncer se encontraba cerca de ellos

  • las partes del cuerpo que solían ser muy sensibles, como las mamas, pueden perder la sensibilidad después de la cirugía

Pero la buena noticia es que la piel de casi todo el cuerpo puede provocar excitación sexual cuando te tocan. La zonas erógenas varían para cada persona. Para algunas personas, por ejemplo, la nuca puede ser una zona erógena, mientras que a otras puede provocarles cosquillas.

Puede ayudar detenerse un momento y prestar atención a tus zonas erógenas. Aprende qué zonas son mejores para ti y si hay nuevas zonas de las que antes no estabas al tanto. Por ejemplo, ¿prefieres un beso en el cuello o un suave masaje en las nalgas? ¿Cómo te hace sentir que te toquen en distintas partes del cuerpo a nivel físico y emocional? Las zonas erógenas son muy personales, por lo que no hay una sola respuesta.

Sequedad o atrofia vaginal

La sequedad vaginal sucede cuando disminuyen los niveles de estrógeno, lo que causa estrechamiento y rigidez de las paredes de la vagina y disminución de la lubricación. Esto puede deberse al proceso natural de la menopausia o a varios de los tratamientos del cáncer de mama metastásico. La quimioterapia, por ejemplo, puede causar muchos síntomas menopáusicos, entre ellos, la sequedad vaginal. La terapia hormonal puede provocar una disminución de la lubricación de la vagina. En algunas mujeres, la histerectomía orientada a la reducción de riesgos, que incluye la extirpación de los ovarios, también puede causar menopausia y sequedad vaginal.

La sequedad vaginal puede causar incomodidad o incluso dolor durante las relaciones sexuales. Estas son algunas sugerencias que pueden serte de ayuda:

  • Prueba un lubricante vaginal. Si tu cuerpo no está produciendo suficiente humedad de manera natural, usar un lubricante vagina puede ayudar a que las relaciones sexuales o la penetración te resulten más cómodas. El lubricante se aplica las veces que sea necesario dentro y alrededor de la vagina para aliviar la fricción, la sequedad y el dolor. La mayoría de los lubricantes se fabrican a base de agua, silicona o aceites y se venden sin receta en muchas tiendas en línea (una buena alternativa para las personas que sienten pudor al comprar un lubricante en una tienda física). Luego se puede lavar el excedente con agua tibia y jabón. En un estudio se reveló que las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama prefieren lubricantes a base de silicona y no a base de agua, ya que el malestar sexual total es menor con los primeros en comparación con estos últimos.

  • Lubricantes que debes evitar. Mientras más simple sea la lista de ingredientes, mejor. Si puedes pronunciarlo y sabes qué es, es probable que sea un ingrediente seguro. Evita usar lubricantes perfumados, hechos a base de petróleo (como la vaselina) o aceite, ya que pueden aumentar el riesgo de infecciones vaginales, suelen tener un olor desagradable y pueden corroer los condones de látex. Evita también los lubricantes que producen sensaciones de calor o de cosquilleo, pues no se sabe con certeza qué tan seguros son. Es conveniente evitar los parabenos. Pueden penetrar en la piel y actuar como una versión débil del estrógeno en el cuerpo. Asimismo, debes evitar los lubricantes que contienen propilenglicol, una forma de alcohol que causa irritación; y la glicerina, que puede hacerte más susceptible a desarrollar candidiasis.

  • Estas son algunas marcas confiables: Good Clean Love y Slippery Stuff sin parabenos, hecho a base de agua; Uberlube, que tiene base de silicona; y Sliquid, que tiene una versión a base de agua y otra a base de silicona. Lee las etiquetas (o investiga qué tienen) y trata de evitar los lubricantes que tengan muchos compuestos químicos. Muchas mujeres de nuestra comunidad de Breastcancer.org también recomiendan “Scream Cream”, un vasodilatador (relaja los vasos sanguíneos y permite un mayor flujo de sangre al clítoris). Esta crema se debe crear de manera personalizada en la farmacia y debes obtener una receta del médico.

  • Otras opciones son los aceites naturales, como el aceite mineral o el aceite de coco, pero ten en cuenta que también pueden degradar el material de los condones.

  • Usa productos diseñados para uso vaginal. Las cremas de manos y de cuerpo no son buenas como lubricantes porque contienen ingredientes irritantes.

  • Pregúntale a tu proveedor de atención sanitaria sobre lubricantes de venta con receta.

  • El juego sexual previo también puede ayudar. El juego sexual previo es importante para ayudarte a llegar a un estado de excitación sexual. Una sesión lenta y metódica de juego sexual previo puede marcar una diferencia para que logres una mayor excitación y lubricación natural.

  • Prueba una posición distinta. Algunas posiciones pueden ser más cómodas que otras. Prueba distintas posiciones y fíjate cuál se siente más cómoda para ti.

Rigidez vaginal

La rigidez vaginal puede ser causada por atrofia vaginal, tejido cicatricial vaginal, espasmos en los músculos del suelo pélvico (vaginismo) o una combinación de estos.

La atrofia vaginal es el estrechamiento y sequedad de los tejidos vaginales que se produce cuando los niveles de estrógeno bajan durante la menopausia y después de esta, pero algunos tratamientos para el cáncer de mama metastásico que disminuyen los niveles de estrógeno, como la terapia hormonal, también pueden causar atrofia vaginal. La sequedad vaginal puede causar dolor o ardor en la apertura vaginal y dolor durante la penetración. Además, es posible que la vagina se sienta rígida.

Hay muchas maneras de tratar la rigidez vaginal y disminuir el dolor o el malestar durante la penetración, ya sea con análisis pélvicos, vibradores o con las relaciones sexuales. Estas son algunas ideas:

  • Pujar. Esto es el opuesto a los ejercicios de Kegel: pujar suavemente como si fueras a evacuar los intestinos o a toser.

  • Masaje diario de la apertura vaginal con aceite. La Dra. Lynn Wang, especialista en salud sexual de Lankenau Hospital en Wynnewood, Pensilvania, dice lo siguiente: “Cada aceite tiene propiedades distintas, pero, lamentablemente, estas no se han estudiado a fondo para tratar la atrofia vulvovaginal. Sin embargo, los aceites más recomendados son la vitamina E, el aceite mineral y el aceite de coco. Suelo recomendar el aceite de girasol orgánico por sus propiedades dermatológicas”. Puedes incorporar el masaje vaginal a tu rutina diaria, Para ello, colócate dos o tres gotas de aceite en el dedo pulgar y luego inserta el pulgar uno o dos centímetros en la vagina, en especial, en la parte externa inferior, y masajea suavemente el aceite en la piel durante unos 10 o 15 segundos. Esta técnica aborda la zona más problemática en la mayoría de las mujeres con atrofia vulvovaginal. Nota importante: Los aceites no deben usarse con condones de látex, ya que pueden romperlos.

  • Los dilatadores vaginales son instrumentos vaginales clasificados numéricamente que están hechos, por lo general, de plástico o de silicona y ayudan a alargar y ensanchar la vagina y su apertura. También ayudan a dilatar el tejido cicatricial que puede causar dolor y malestar durante las relaciones sexuales vaginales. (El tejido cicatricial puede ser causado por la cirugía pélvica, la radiación o las lesiones y traumatismos).

  • Vibradores: Muchas mujeres usan vibradores con regularidad. Los vibradores pueden aumentar el placer cuando estás sola o con una pareja. Usar un vibrador lubricado también puede ayudar a mantener la salud vaginal y a evitar o revertir el estrechamiento de la zona.

  • Terapia física para ayudar a tratar los espasmos del suelo pélvico: Los fisioterapeutas especializados en el suelo pélvico reciben capacitación en el tratamiento de los espasmos del suelo pélvico y otros problemas que pueden causar disfunción del suelo pélvico, como el dolor crónico de la pelvis o la incontinencia. En esta técnica, un fisioterapeuta ayuda a relajar y estirar los músculos vaginales por medio de ejercicios y masajes suaves. El profesional también puede enseñarte ejercicios para realizar en el hogar y ayudarte a fortalecer el suelo pélvico. Visita la sección de Salud para mujeres de la American Physical Therapy Association (Asociación Americana de Fisioterapia) para encontrar un fisioterapeuta en tu área de residencia.

  • Tratamientos con láser: Tal vez hayas oído hablar de los tratamientos vaginales con láser para tratar la atrofia vaginal. Los fabricantes de estos dispositivos energéticos afirman que el procedimiento ayuda a devolver el flujo sanguíneo a la vagina, lo que fomenta el crecimiento de tejido sano. Sin embargo, el 30 de julio de 2018, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los Estados Unidos emitió una advertencia acerca de los dispositivos energéticos que se usan para tratar las afecciones vaginales y los síntomas de la menopausia, la incontinencia urinaria o la función sexual. En la actualidad, ningún dispositivo o procedimiento vaginal con láser está autorizado ni aprobado por la FDA para tratar estos problemas. A la FDA le preocupa que no se demostraron ni la seguridad ni la eficacia de estos dispositivos en estudios científicos, y su uso podría causar efectos secundarios graves, como tejido cicatricial y ardor vaginales. Es necesario realizar muchas más investigaciones y seguimiento a largo plazo para entender mejor la seguridad y los beneficios de esta tecnología.

Pérdida de la libido

El deseo sexual, también llamado libido o impulso sexual, hace referencia a las ganas de tener actividad sexual. Del mismo modo que algunos tratamientos del cáncer de mama metastásico pueden hacer que pierdas el apetito por los alimentos, otros pueden provocar una disminución del deseo sexual. Es importante entender cómo te sientes para que puedas compartirlo con tu pareja. Considera participar en un grupo de apoyo, en persona o en línea. Si prefieres hablar con un profesional en salud sexual, puedes encontrar uno utilizando el directorio de derivaciones de la Asociación Americana de Educadores, Consejeros y Terapeutas en Sexualidad.

Obtén más información sobre los siguientes temas: pérdida de la libido.

Fatiga y sexualidad

Muchos tratamientos del cáncer de mama metastásico pueden causar fatiga, la cual puede afectar tu vida sexual y tus relaciones íntimas:

  • La Cirugía puede afectar el funcionamiento normal de tu cuerpo y causar fatiga que dure más de lo que habías previsto. La anestesia general, el malestar posterior a la cirugía, los medicamentos para el dolor y la actividad restringida también pueden causar fatiga.

  • La Quimioterapia suele disminuir el recuento de glóbulos rojos (las células sanguíneas que llevan el oxígeno de los pulmones a las células), las células inmunitarias y las plaquetas (células de coagulación) que produce la médula ósea. También pueden dañar algunas células o limitar su capacidad para funcionar. Un valor bajo en el recuento de células sanguíneas puede contribuir a la fatiga. Por ejemplo, si tienes un recuento bajo de glóbulos rojos, una afección conocida como

    anemia, es probable que tengas menos energía. Si el recuento de células inmunitarias es bajo, el cuerpo tiene más dificultad para combatir las infecciones. Las infecciones y la fiebre pueden causar fatiga. En algunas mujeres, la quimioterapia también puede causar una menopausia precoz, lo cual cambia el equilibrio hormonal del cuerpo y puede producir fatiga.

  • La Radiación a menudo causa fatiga. Cuando recibes radiación puedes sentirte débil debido a una cirugía o quimioterapia anteriores. La radioterapia sobre una superficie grande de hueso puede disminuir tu recuento de glóbulos rojos y células inmunitarias, lo que puede causar fatiga. Además, las actividades diarias y los cambios de cronograma necesarios al recibir radioterapia pueden ser agotadores.

  • La Terapia hormonal reduce el efecto del estrógeno en el cuerpo, como si la persona entrara en la menopausia. Esto puede producir cansancio y debilitamiento. Muchas mujeres premenopáusicas tienen efectos secundarios menopáusicos mientras reciben la terapia hormonal, como bochornos, que pueden perturbar el sueño y causar fatiga.

Si sientes fatiga, a continuación, mencionamos algunas formas que tienes de recobrar algo de energía:

  • Haz ejercicio. Si bien puede sonar contradictorio hacer ejercicio cuando estás cansada, el ejercicio, con supervisión médica, ayuda a reducir la fatiga durante el tratamiento del cáncer y al finalizarlo.

  • Busca un terapeuta. En un estudio se demostró que las intervenciones psicológicas, como la terapia cognitiva conductual (TCC), pueden ayudar a disminuir la fatiga que causa el cáncer durante el tratamiento y al finalizarlo. Estos enfoques ayudan a identificar, comprender y cambiar los pensamientos negativos para recuperar parte de tu energía. Si buscas a un psicólogo o terapeuta certificado en tu zona, consulta el sitio web de la American Psychological Association (Asociación Estadounidense de Psicología).

  • Toma siestas reparadoras. Una siesta breve puede ser refrescante y revitalizadora. Solo asegúrate de no tomar demasiadas ni de hacerlo demasiado cerca del horario de acostarte para que no afecten la calidad de tu sueño durante la noche.

  • Cambia tu dieta. Los alimentos que consumes pueden afectar tus niveles de energía. Comer bien y consumir ingredientes conocidos y cuyo nombre se pueda pronunciar es importante para todas las personas. Evalúa tu dieta y realiza cambios con supervisión médica, y obtén más información sobre los siguientes temas consejos y recursos sobre nutrición.

  • Elige alimentos que te provean energía a largo plazo. Los carbohidratos complejos, como los cereales integrales, las legumbres y los vegetales liberan energía poco a poco. Por el contrario, los carbohidratos simples, como el azúcar, las harinas blancas y los jugos de frutas, causan picos y descensos abruptos de los niveles de energía.

  • Elige refrigerios que tengan un alto valor nutricional. Una golosina y un batido de vegetales, por ejemplo, pueden tener casi el mismo número de calorías. Sin embargo, el batido de vegetales, además de ser cremoso y dulce, te da una sensación de saciedad durante más tiempo, ya que contiene fibras de vegetales y frutas. El batido también aporta vitaminas y minerales importantes. La golosina, por otro lado, contiene calorías vacías, es decir, es poco nutritiva.

  • Mantente hidratada. La deshidratación puede empeorar la fatiga. Asegúrate de tomar mucha agua y tés de hierbas durante el día.

  • Prueba prácticas complementarias. Las técnicas complementarias, entre ellas, yoga, meditación, acupuntura, acupresión y masajes, tienen numerosos beneficios sobre la salud, como reducir la fatiga y el estrés y promover la relajación.

Cambios en el peso y sexualidad

Algunos tratamientos del cáncer de mama metastásico pueden causar cambios en el peso. El peso de todas las personas puede variar algunos kilos a lo largo de la vida, pero los cambios en el peso del 5 % al 10 % de tu peso corporal pueden afectar la imagen propia y, por ende, las relaciones íntimas. Si subiste o bajaste de peso hasta el punto en que está afectando tu autoestima, tu deseo sexual o tu nivel de energía, habla con el equipo médico acerca de un plan de nutrición y ejercicios para que puedas llegar a un peso saludable con el que te sientas cómoda, y mantenerlo.

Obtén más información sobre los cambios en el peso, incluidos los tratamientos para el cáncer de mama asociados al aumento o la pérdida de peso.

Bochornos y sexualidad

El bochorno es una sensación repentina e intensa de calor en el rostro y la parte superior del cuerpo que puede estar acompañado de latido rápido, sudor, náuseas, mareo, ansiedad, dolor de cabeza, debilidad o una sensación de sofocación seguida de escalofríos. Cuando los niveles de estrógeno del cuerpo disminuyen o se bloquean los receptores de estrógeno, se altera el termostato del organismo, lo que da como resultado la aparición de bochornos.

Si bien asociamos los bochornos a la menopausia, muchos tratamientos para el cáncer de mama metastásico pueden ocasionar bochornos también:

  • extirpación de ovario o supresión de la función ovárica

  • quimioterapia

  • terapia hormonal

Si tienes bochornos y sientes que son graves, habla con tu equipo médico. Por ejemplo, si estás tomando medicamentos de terapia hormonal, es posible que puedan ajustar tu receta.

Lee más acerca de los bochornos.

 

Manejo de los problemas emocionales

Al vivir con el diagnóstico de cáncer de mama metastásico, los problemas emocionales pueden afectar tu libido y tu deseo de intimidad. Si bien los juguetes sexuales y los lubricantes pueden ayudar a aliviar algunos de los problemas físicos, los desafíos emocionales requieren más tiempo e introspección, pero la recompensa puede valer la pena.

Ansiedad y sexualidad

Es normal que las mujeres que viven con un diagnóstico de cáncer de mama metastásico sentir ansiedad y miedo sobre el futuro. Tener una sensación de desolación y falta de control también es normal, pero obsesionarse con estos pensamientos o quedarse “atrapado” allí puede interferir en tu vida actual y en tu deseo sexual.

Estos son algunos pasos que pueden ayudarte:

  • Reconoce cómo te sientes. Menciona el sentimiento. Déjalo estar durante un rato. Suéltalo cuando estés lista.

  • Entiende que el lugar en el que estás ahora no necesariamente será igual en el futuro. Los sentimientos son transitorios. A pesar de que ahora puedes sentirte ansiosa, en un día o en una semana tal vez tengas una perspectiva totalmente distinta.

  • Evita los pensamientos catastróficos. Puede que no te sientas un ser sexual en determinado momento, pero eso no significa que no te volverás a sentir así.

  • Prueba el yoga. Con su foco en la respiración y en permanecer “en el momento presente”, se ha demostrado que el yoga ayuda a reducir la depresión, la ansiedad y la fatiga.

Depresión y sexualidad

La depresión está asociada a niveles altos de dificultad sexual en muchas personas, incluidas aquellas diagnosticadas con cáncer de mama metastásico. Si te sientes deprimida, es importante que hables con tus seres queridos al respecto y que consideres buscar ayuda por parte de un terapeuta o consejero.

Si necesitas tomar medicamentos para tratar la depresión, es importante que sepas que, al igual que algunos tratamientos del cáncer de mama metastásico, muchos medicamentos antidepresivos pueden afectar tu deseo sexual. Te conviene hablar con tu equipo médico para asegurarte de recibir un tratamiento de la depresión adecuado para ti y para ver cómo puedes abordar los problemas de pérdida de la libido sin riesgos.

Conoce más sobre la depresión.

Angustia y sexualidad

Las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama metastásico experimentan demasiado la pérdida: pérdida del cabello, de las mamas, de la libido y, a veces, de la autoestima. Sentirte angustiada por perder el cuerpo que solías tener a veces puede afectar tu capacidad para disfrutar del sexo y la intimidad.

Estas son algunas maneras para lidiar con los sentimientos de angustia:

  • Reconoce las pérdidas que sientes. Piensa en lo que perdiste y cómo te hace sentir. Siente las emociones y déjalas estar sin juzgarlas.

  • Haz el duelo por el cuerpo que solías tener. Las cinco etapas son la negación, el enojo, la negociación, la depresión y la aceptación (a menudo las etapas se superponen). Haz lo que tengas que hacer para poder procesar las cinco etapas. Puedes considerar escribir en un diario sobre tus sentimientos, practicar arte que refleje tu cuerpo anterior y tu cuerpo nuevo o hablar con un terapeuta.

  • Mantente abierta a nuevas experiencias y nuevas maneras de pensar. Con cualquier pérdida viene una comprensión más profunda, de ti misma y de los demás, y de lo que es realmente importante para ti. Tras sufrir una pérdida, algunas personas reacomodan las prioridades en su vida de una manera significativa que nunca antes habían considerado.

  • Mantén la perspectiva. El sexo es una función corporal, y es transitoria. ¿Qué está haciendo bien tu cuerpo? ¿Puedes sentir gratitud por estas funciones?

  • Entiende que el duelo es pasajero. La angustia no dura para siempre. Llegará el momento en que sientas algo de alivio. Si sientes que quedaste atrapada en la sensación de angustia, busca apoyo de un consejero o terapeuta para poder avanzar.

 

Redefinir la intimidad

Si bien muchas personas creen que la palabra “intimidad” significa relaciones sexuales, el sexo es apenas un aspecto de la intimidad. El afecto, la honestidad, la cercanía y la sensación de seguridad también forman parte de la intimidad.

Vivir con un diagnóstico de cáncer de mama metastásico puede crear nuevos desafíos físicos y provocar sentimientos que pueden interferir en la intimidad. Redefinir tus expectativas respecto del deseo sexual y comunicar tus necesidades de manera clara puede ayudar a aliviar la presión.

“La intimidad significa tener una conexión profunda con otra persona o cosa, sentirse agradecido por ello y decidir que queremos dedicarle energía”, explica la psicoterapeuta Kelly Grosklags, LICSW, BCD, FAAGC. “Puede no tener nada que ver con el sexo. La mayoría de las conexiones íntimas son como el símbolo del infinito: la energía va y viene entre dos personas”.

A veces, el vínculo que suele fortalecerse con el sexo puede fomentarse de otras maneras, por ejemplo, pasando tiempo juntos, teniendo una conversación honesta o dándose afecto y caricias no sexuales.

Asegúrate de hablar sobre la intimidad con tu pareja, aunque al principio pueda parecer incómodo. Estas son algunas recomendaciones para ayudarte a descubrir lo que significa la intimidad para ti:

  • Piensa en la conexión más significativa de tu vida. ¿Qué la hace tan significativa?

  • ¿Qué necesitas? Pregúntate qué necesitas en este momento, no qué necesitabas cuando tenías 20 años o qué necesitabas antes del diagnóstico de cáncer de mama metastásico. ¿Necesitas, por ejemplo, un abrazo? ¿Un beso amoroso? ¿Una caricia? ¿Una broma que te haga reír a carcajadas? ¿Palabras de aliento? ¿Un tiempo para escuchar música juntos? ¿Unas vacaciones en la playa?

  • Averigua qué necesita tu pareja también. Escucha lo que dice tu pareja y trata de oír sin juzgar. Luego evalúa lo que eres capaz de darle a tu pareja en este momento, por ejemplo, un masaje sensual, unas cosquillas amistosas, un abrazo o un elogio sincero.

 

Imagen corporal y sexualidad

Los proveedores de atención médica suelen hablar con las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama metastásico sobre los efectos secundarios y las experiencias más frecuentes con los medicamentos y procedimientos. La confianza corporal alterada y la disminución de la autoestima no suelen estar en la lista. Sin embargo, pueden ser un efecto secundario leve del tratamiento del cáncer de mama metastásico.

La mayoría de las mujeres prevén efectos temporales del tratamiento del cáncer de mama metastásico, como pérdida del cabello, pérdida de peso y posible pérdida de la libido. Sin embargo, los cambios permanentes como el tejido cicatricial, la reconstrucción mamaria o la falta de mamas, pueden afectar la forma en que algunas mujeres se ven a sí mismas, y esto a su vez puede afectar el deseo sexual.

¿Cómo puedes cambiar la manera en que te sientes con respecto a tu cuerpo? En cierta forma, mejorar tu imagen corporal es como fortalecer tus músculos en el gimnasio. La fuerza no vendrá de la noche a la mañana, pero si intentas gradualmente nuevas rutinas, ejercitar el músculo de la autoestima te puede resultar cada vez más fácil y puede convertirse en una nueva rutina de autocuidado. La imagen corporal positiva no solo está asociada a una mejor calidad de vida, sino también a una mejor funcionalidad desde el punto de vista emocional.

Estos son algunos consejos para que comiences a cambiar la perspectiva que tienes acerca de tu cuerpo:

  • Redefine la belleza. La presión que ejercen los medios y la sociedad puede alterar nuestro concepto de la belleza. Desafíate a redefinir tus conceptos de belleza. Los ideales son diferentes para cada persona. ¿Qué características te parecen hermosas? ¿La fortaleza, la seguridad, la generosidad? ¿Te sientes cómoda con la idea de que la belleza comienza en el interior y no en el exterior?

  • Deja de consumir información de los medios durante un tiempo. Todos los días, nos bombardean en los medios con imágenes de celebridades glamorosas que requieren de un equipo a tiempo completo para mantener la apariencia y los modelos retocados que representan un ideal inalcanzable. Al igual que comer comida chatarra no mejora tu salud, el consumo constante de estas imágenes tampoco mejora tu imagen corporal. Si miras mucha televisión o lees revistas de moda, tomarte un descanso de una o dos semanas puede servirte para volver a enfocarte en ti y en tu propia definición de la belleza.

  • Reconoce cómo te sientes. ¿Te sientes frustrada con tu cuerpo o tienes una sensación de pérdida? Deja aflorar los sentimientos negativos y reconócelos durante un tiempo, sin juzgarlos y sin presionarte a sentirte mejor. Un sentimiento no es más que eso, y los sentimientos pueden cambiar.

  • Practica ejercicio si tienes la energía para hacerlo. El ejercicio está asociado a una mejor imagen corporal y a una autoestima más alta.

  • Habla sobre el tema. Comparte tus sentimientos con tus amigos o pareja, en un foro en línea o con un proveedor de atención sanitaria. Pueden ofrecerte nuevas perspectivas, soluciones y recursos.

  • Dite a ti misma algo amable todos los días. Muchos de nosotros nos criticamos al vernos en el espejo. Si te encuentras haciendo esto, por el contrario, intenta decirte un elogio.

  • Acepta los elogios. ¿Desestimas las cosas positivas que la gente dice acerca de ti? Cuando alguien dice algo lindo sobre ti, ¿le crees? A veces es incómodo aceptar un elogio y tal vez sientas que están hablando sobre otra persona y no sobre ti. Experimenta mantener una mente abierta a las cosas lindas que la gente dice sobre ti.

  • Acentúa lo positivo. Las mujeres muchas veces tienen una parte del cuerpo en particular que no les gusta, como los muslos, el abdomen o las mamas (o la falta de mamas), e ignoran el resto. ¿Cuál es la parte favorita de tu cuerpo? ¿Tienes un cuello largo, hombros fuertes o una mirada cautivadora? Elógiate a ti misma y resalta la parte favorita de tu cuerpo.

  • Controla lo que puedas. Ocuparte de tu apariencia no es vanidad, es una parte importante del autocuidado. En lugar de concentrarte en cosas que están fuera de tu control, controla lo que puedas. Elige ropa cómoda y que sientas que te favorece. Si te hace sentir mejor, ponte algo de maquillaje o realízate una manicura o una pedicura profesional.

— Se actualizó por última vez el 29 de junio de 2022 15:15