Quimiocerebro: qué es la niebla mental y cómo tratarla
Si has notado desorientación o cierta tendencia a olvidar cosas desde que empezaste el tratamiento del cáncer de mama, tienes que saber que no eres la única persona a la que le pasa. La mayoría de las personas que reciben tratamiento del cáncer dicen tener problemas de concentración, de memoria y con su capacidad para tomar decisiones —un conjunto de síntomas que se conoce comúnmente como quimiocerebro, quimioneblina o niebla mental—. A veces, los médicos llaman a esto “deterioro cognitivo relacionado con el cáncer” (CRCI, sigla en inglés).
El quimiocerebro es un efecto secundario de la quimioterapia que afecta hasta al 75 % de las personas con diagnóstico de cáncer de mama. También puede presentarse cuando te diagnostican cáncer, después de la cirugía, durante el tratamiento con radiación, la inmunoterapia o la terapia hormonal, o después de estos tratamientos.
¿Qué es el quimiocerebro?
El quimiocerebro afecta el funcionamiento del cerebro y puede variar de una persona a otra. Algunas personas sienten una sensación de desconexión. Nanette, una integrante de la comunidad de Breastcancer.org, escribe: “(la niebla mental) me hace sentir como si mi mente estuviera en el espacio y el resto de mí estuviera aquí en la Tierra. Y es como si los pensamientos me los transmitieran al cuerpo”.
Otras personas, como Hazel-Nut, que también es miembro de la comunidad, lo notan más en sus tareas de todos los días: "Toda mi vida es una sucesión de tareas a medio hacer”, escribe. “La ropa está en la lavadora y nunca llega a la secadora. Llené una bolsa de basura y la tengo en el auto, pero siempre se me olvida llevarla al contenedor”.
Las personas que sufren de quimiocerebro o niebla mental también informan de lo siguiente:
dificultad para recordar fechas o nombres
demoras para terminar las tareas que no solías experimentar antes
problemas de concentración
problemas para asimilar ideas nuevas
dificultad para encontrar las palabras adecuadas
¿Alguna vez desaparece el quimiocerebro?
“Para la mayoría de las personas sobrevivientes de cáncer de mama, estos problemas no duran mucho, mejoran poco a poco y no dejan efectos a largo plazo ni permanentes”, dice Timothy Ahles, PhD, psicólogo conductual y director del Laboratorio de Investigación Neurocognitiva del Memorial Sloan Kettering Cancer Center. Pero el quimiocerebro puede durar más en algunas personas: entre el 20 % y el 30 % de las mujeres presentan déficits cognitivos prolongados después del tratamiento, según una estimación.
El quimiocerebro sigue afectando a Marcia1111, quien escribe: “Sigo sintiendo que tengo quimiocerebro y ya pasaron siete años. Lo odio”. Lo mismo le pasó a fairchild, quien ha tenido que lidiar con el quimiocerebro tres años después de que terminara su tratamiento. “Todavía tengo dificultades con muchos aspectos de mi trabajo, sobre todo los que implican realizar varias tareas a la vez y concentrarme”, escribe. “Mi oncólogo me recetó medicamentos para el TDAH, y me han ayudado”.
¿Qué causa el quimiocerebro?
Aunque el quimiocerebro se asocia casi siempre con la quimioterapia u otros tratamientos, el simple hecho de que te diagnostiquen cáncer ya puede causar confusión mental y problemas de memoria y concentración. Algunas personas también padecen ansiedad o depresión después del diagnóstico o mientras están en tratamiento, lo que también puede afectar la función cerebral.
Otros efectos secundarios del tratamiento también pueden afectar el funcionamiento del cerebro, como la anemia, el dolor (y los medicamentos que se utilizan para tratar el dolor), la fatiga, los problemas para dormir y los cambios en el apetito.
Podrías tener un mayor riesgo de sufrir quimiocerebro si:
Tienes diabetes, hiperglucemia o presión arterial elevada (el nivel alto de azúcar en sangre y la presión arterial elevada pueden dañar los vasos sanguíneos del cerebro).
Tienes obesidad o un trastorno autoinmune como el lupus o la artritis reumatoide (estos pueden provocar inflamación crónica, lo que causa cambios estructurales en el cerebro).
Estás atravesando la posmenopausia.
No haces ejercicio.
Consumes sustancias como el alcohol o el cannabis, que pueden causar problemas de memoria o de razonamiento.
El microbioma intestinal podría tener algo que ver con el quimiocerebro: las primeras investigaciones revelaron que las personas que informaban síntomas de quimiocerebro también tenían un microbioma intestinal menos diverso después de la quimioterapia.
Tratamiento del quimiocerebro
Aunque es probable que el quimiocerebro haya existido desde que empezó la quimioterapia en la década de 1940, los profesionales de la atención sanitaria tardaron un tiempo en tomárselo en serio. Sin embargo, eso empezó a cambiar en los últimos años, lo que llevó a más investigaciones sobre posibles intervenciones. Todavía no hay ningún medicamento aprobado por la FDA para el CRCI, pero sí hay intervenciones respaldadas por la ciencia.
Ejercicio
Cada vez hay más estudios que señalan que el ejercicio es una herramienta útil para ayudar a reducir el riesgo de padecer quimiocerebro y mejorar las funciones cognitivas y la memoria en las personas con diagnóstico de cáncer de mama.
En un estudio, las personas con diagnóstico de cáncer de mama que hicieron ejercicio durante 2,5 horas a la semana —unos 20 minutos al día— antes de empezar la quimioterapia y durante esta tuvieron una mejor función cerebral inmediatamente después de la quimioterapia en comparación con las personas que no hicieron ejercicio. El ejercicio incluía actividad física de moderada a vigorosa, como caminar a paso ligero. “Aunque redujeran su actividad física durante la quimioterapia, este efecto en su cognición se mantuvo”, afirma la autora del estudio, Michele Janelsins, PhD, MPH, de la Universidad de Rochester.
Un estudio más reciente mostró resultados similares: las mujeres que empezaron un programa de ejercicios aeróbicos al mismo tiempo que comenzaron la quimioterapia tuvieron mayores mejoras en la función cognitiva y la calidad de vida en comparación con las que solo recibieron quimioterapia.
“En resumen”, concluye Janelsins, “los datos que tenemos hasta ahora indican que mantenerse lo más activo físicamente posible puede ayudar a conservar el funcionamiento cognitivo durante todo el tratamiento”.
Acupuntura
Se demostró que la acupuntura alivia varios síntomas comunes de los tratamientos del cáncer de mama, incluido el quimiocerebro: un estudio mostró que un programa de 10 semanas de acupuntura semanal mejoró el quimiocerebro en personas con diagnóstico de cáncer de mama. Las personas que recibieron acupuntura informaron una mejor función cognitiva y obtuvieron mejores resultados en las pruebas cognitivas en comparación con las que no recibieron acupuntura.

La acupuntura ayuda a aliviar el quimiocerebro
Con invitado/a Jun Mao, MD, MSCE
12 dic 2025Terapia complementaria
Escuchar música
Escuchar música clásica solo 12 minutos al día mejoró la función cognitiva y alivió el estrés y la fatiga en un pequeño estudio de personas con diagnóstico de cáncer de mama que recibieron tratamiento de quimioterapia. El otro grupo de participantes, que hizo una meditación guiada de 12 minutos llamada Kirtan Kriya, también notó mejoras cognitivas, como una mayor capacidad para recordar palabras, concentrarse, establecer prioridades y resolver problemas.
“Es posible que escuchar música con regularidad sirva como una forma de entrenamiento de la atención, y mejorar la atención puede ser beneficioso para otros procesos cognitivos como la memoria, la capacidad de realizar varias tareas a la vez y el procesamiento de la información”, comenta la autora del estudio, Ashley Henneghan, PhD, RN, FAAN, de la Universidad de Texas en Austin.
Sugerencias sobre el quimiocerebro de la comunidad de Breastcancer.org
La comunidad de Breastcancer.org te ofrece excelentes sugerencias para mantener a raya el quimiocerebro durante el tratamiento y realizar pequeñas actividades diarias para manejar la niebla mental. Si estás lidiando con el quimiocerebro, es importante que hables con tu equipo de atención médica sobre los síntomas. Quizá puedan ayudarte.
Mantén el cerebro activo aprendiendo algo nuevo, especialmente durante el tratamiento
A Mncteach, integrante de la comunidad, una enfermera especializada le aconsejó que mantuviera el cerebro activo durante el tratamiento aprendiendo algo nuevo para evitar el quimiocerebro. “Aprendí un nuevo juego de cartas e hice juegos de palabras en mi tableta, y también trabajé tanto como pude durante la quimioterapia”, escribe Mncteach. No tuve ningún problema realmente grave”.
Divide las tareas complicadas en partes más pequeñas
Algo que fue de ayuda para Aterry es dividir las actividades en partes más pequeñas. “Si voy a reservar un vuelo, entro a un sitio de reservas y me paso cinco minutos viendo cómo navegar por el sitio, luego salgo. Más tarde vuelvo a abrir el sitio, tal vez miro una opción, tomo notas, luego salgo, y así sucesivamente. Me puede tomar mucho tiempo reservar un vuelo o realizar la mayoría de las actividades que tienen varias opciones”.
Déjate muchas notas
slv58 tardó más de una década en superar el quimiocerebro, pero escribe: “Mientras estaba en pleno proceso, me hacía notas en voz alta para recordar cosas —‘Shari, estás guardando tu celular en el bolso’—, lo cual me ayudó mucho. También escribía notas. Encontrar la palabra correcta solía ser un desafío, pero mejoré con el tiempo”.
Mantén una rutina
Debal se dio cuenta de que podía mantenerse concentrada en su trabajo como enfermera y que sus habilidades de pensamiento crítico eran sólidas. Pero en casa todo era diferente. “Le comenté todo esto a mi cirujana mamaria. Me dijo que tiene sentido estar más cómoda en el trabajo porque es una rutina”, escribe Debal.
Pásate a una actividad táctil si sientes que te está dando esa sensación de niebla mental
“Cuando noto que se me empieza a adormecer el cerebro, dejo lo que estoy haciendo y me pongo a hacer algo físico o táctil, como doblar la ropa lavada”, escribe Aterry. “¡Al menos todavía puedo recordar dónde poner la ropa!”.
Este contenido ha sido posible, en parte, gracias a AstraZeneca.